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Día 196: Volvemos a Kalkara

Día 196: Volvemos a Kalkara

Vaya semanita llevamos de no parar. Para seguir con el ritmo, hoy teníamos otro evento: el cumpleaños de Selina, otra de las voluntarias europeas. La cita era en Kalkara, así que no nos lo hemos pensado dos veces y para allá que nos hemos ido. Para ir hemos quedado con Paulo, que ahora ya no es voluntario, o EVS como se autodenominan ellos, sino ex-voluntario, ya que su voluntariado terminó como hace un mes. Ha vuelto para pasar un par de semanas en Malta y terminar de cerrar algunas cosas de su proyecto. Como se está alojando por St Julian’s, le hemos hecho un hueco en el coche, ya que Kalkara no es que esté precisamente bien comunicado con nuestra zona. Una vez que le hemos recogido, hemos ido a por Cristina a Valletta, que salía de trabajar a las seis y media y también era más fácil para ella venirse con nosotros.

David y la antorcha

David y la antorcha

Nuestro primer objetivo era encontrar alguna tienda donde comprar cervezas y algo de picar, tarea que ha resultado más difícil de lo que pensábamos. Después de parar en tres tiendas, hemos conseguido cinco cervezas. En una de las tiendas tenían cada cerveza de una marca y con las latas oxidadas, en la otra al dependiente no se le había ocurrido meterlas en la nevera que tenía vacía y en la tercera ha sido donde hemos podido encontrar cinco cervezas frías, que no eran suficientes, pero ya eran algo, y también aperitivos típicos malteses para tomar con gallettis. Ya llegando a Kalkara, hemos descubierto un kiosko maravilloso en el que tenían de todo, muy bien ordenado y a buen precio (1€ la lata grande de Skol), así que ahí es donde hemos comprado el resto de las cervezas.

Con Cristina y Paulo en Kalkara

Con Cristina, Paulo y el Rojito en Kalkara

Cuando hemos llegado, a pesar de llegar una hora y media más tarde de la hora de la convocatoria, no había absolutamente nadie. Lo primero que hemos pensado es que se había cancelado el evento, aunque enseguida hemos visto que allí estaba Selina, que había pasado toda la tarde disfrutando de la playa. Una vez que la hemos felicitado y nos hemos acomodado, ha empezado a llegar el resto de la gente, sorprendentemente esta vez los españoles hemos sido los primeros. Una vez más nos hemos juntado con la mayoría de los voluntarios europeos y algún acoplado más como nosotros. Allí hemos visto el atardecer y hemos disfrutado de ese lugar privilegiado que han iluminado con antorchas para la ocasión. Música, barbacoa, cerveza, paisaje perfecto y, sobre todo, buena compañía.

Día 169: Merienda en St Thomas Bay

Día 169: Merienda en St Thomas Bay

Hoy nos hemos levantado con las caras sonrientes. Después del éxito de ayer en la fiesta no podía ser de otra manera. ¡Nuestra pequeña se ha hecho mayor! Unido al fantástico día que ha hecho hoy, qué más podíamos pedir. Todo sabía mejor, el té, las galletas, la ducha de por la mañana… Espero que se repitan más días como el de ayer en nuestra estancia en la isla y que podamos disfrutarlos con todos los parranderos.

Nuestro plan de hoy era ir a la despedida de Louisa y Linda, que trabajaban en un proyecto de medio ambiente mediante el servicio de voluntariado europeo. Después de un año en la isla, se terminaba su voluntariado y aunque no tienen demasiadas ganas de volver a casa, lo tienen que hacer. El plan era ir a St Tomas Bay que se encuentra en Marsaskala y hacer una pequeña merienda en la que cada uno teníamos que aportar algo. Nosotros íbamos a ir en coche pero como os comentamos, perdimos la llave del deposito de la gasolina y por lo tanto no podemos rellenarlo. En fin, lo que no nos pase a nosotros… Así que hemos tenido que ir a Valletta y allí coger el autobús 91 que va a esa preciosa ciudad que se encuentra en el sur de la isla. La duración del viaje desde Valletta es de unos 45 minutos.

Marsaskala

St Tomas Bay

Marsaskala es una pequeño pueblo de pescadores, menos turístico que Marsaslokk, pero tiene una playa y un paseo marítimo con unas vistas impresionantes del mar, la costa y los acantilados. Una vez hemos llegado a St Thomas Bay, nos hemos encontrado con algunos de los voluntarios que hemos ido conociendo a lo largo de nuestro viaje, Laura, Elena o Marco son algunos de ellos. Enseguida ha anochecido y la merienda-cena ha tenido lugar junto a unas rocas que nos resguardaban del viento bajo la luz de las velas. Todo sabe mejor en sitios así. El único inconveniente, es que al ir en autobús, dependíamos de los horarios de éste. Aquí los autobuses entre semana terminan entre las diez y media y las once y media, así que como no queríamos arriesgarnos a perderlo, a eso de las nueve y media, hemos cogido el 91 de regreso a Valletta, para luego coger allí otro hasta casa.

Día 156: De Birgu a Paceville

Día 156: De Birgu a Paceville

Esta tarde, David, uno de los voluntarios, nos había convocado en Birgu para hacer una cena en su casa. A eso de las seis, hemos pasado a recoger a Laura y Cristina y de paso, conocer su nueva casa. Hace unas semanas, por fin dejaron el castillo, la famosa maisonette en la que hemos hecho tantos eventos. El cambio ha sido a mejor, ya que, aunque su antigua casa de Birkirkara era impresionante, por su tamaño, su decoración antigua y su terraza, la de ahora es mucho más acogedora y está mucho mejor situada, en Msida, a cinco minutos del mar.

Preparados para salir

Cena en Birgu

Una vez echado el ojo a su nuevo hogar, como hemos podido, nos hemos metido en el rojito. A Laura, bautizada temporalmente como “la duquesita”, la hemos dejado delante porque iba con muletas y, aunque le ha costado un poco meterse, nos hemos apañado bien. En unos quince minutos estábamos en Birgu y allí ya estaba David junto con Selina y Adina, dos voluntarias alemanas. Mientras esperábamos, hemos empezado a jugar a un juego de cartas muy parecido al que en España llamamos “culo”. Creo que ha sido la primera vez que jugaba a las cartas en otro idioma y la verdad es que la experiencia ha sido divertida. Enseguida han llegado Alessia y Alberto con la compra de la cena y la bebida, y al rato también se nos ha incorporado Marco, el compañero de piso y voluntariado de Laura y Cristina. Hoy la verdad es que estábamos un poco vagos y hemos dejado que nos hicieran la cena Alberto, David y Alessia.

Después de cenar, hemos seguido bebiendo algo y poniendo en común, con los italianos Alessia y Marco, los grupos y programas de televisión que eran famosos tanto en Italia como en España. Pensábamos que conocían a las Mamachicho, pero para nuestra sorpresa, nos empezaron a mirar raro cuando les hablamos del tema. Después de ver algunos vídeos frikis, llegó Ángela y nos fuimos repartidos en dos coches hasta Paceville. De camino, dejamos a Laura en su casa, que aunque es una valiente, era un poco peligroso meterse en la boca del lobo con sus muletas. El camino ha estado amenizado por los temazos que nos hemos marcado Cristina y yo, a falta de radiocassette buenas son gargantas.

La segunda parada de la noche fue el Playground, una discoteca bastante peculiar en la que nunca habíamos estado, que está situada en la calle del casino Dragonara. La entrada era un largo pasillo que daba la sensación de cueva. El sitio por dentro era bastante antro, aunque está bien conocer cosas diferentes. Si no fuera porque los djs no estaban teniendo su mejor noche con el drum and bass, nos habríamos quedado más tiempo, pero un mini grupo formado por Ángela, Cristina, David y yo, decidimos desertar antes de que fuera demasiado tarde. Así que, como no podía ser de otra forma, hemos terminado la noche entre el Native y el Footloose. Nos quejamos siempre del Native, pero tiene algo que nos hace volver una y otra vez. ¿Qué será?

Día 116: European voluntary night en Birgu

Día 116: European voluntary night en Birgu

Resaca. Según la wikipedia: “Es un cuadro de malestar general que padece tras un consumo excesivo de bebidas alcohólicas”. Creo que es lo que tenía cuando me he levantado hoy por la mañana. Las Parrandas son muy duras y el no haber casi ni cenado antes de ir tiene sus consecuencias. Un consejo, cuando vayáis a salir de fiesta, cenad algo más que palomitas.

Así que por la mañana hemos estado luchando contra ella, y después de comer unos guisantes con bacon, a falta de jamón serrano, la hemos superado y hemos cogido nuevas fuerzas para irnos a Birgu a una “Dip Party”. Es una pequeña fiesta que ha organizado Alberto, con un grupo de voluntarios europeos de varios países para probar salsas y nuevos sabores. Nosotros hemos aportado una de las especialidades de Dei, Hummus.

Birgu

Birgu

A eso de las ocho nos hemos puesto rumbo a Birgu con nuestro Austin Mini. Birgu es una pequeña ciudad que forma parte del conjunto llamado “Las tres ciudades” junto con Senglea y Cospicua, y también es llamada Vittoriosa. Tuvo mucha importancia en el pasado en Malta, cuando los turcos intentaron invadir el país. Actualmente, esta bella ciudad posee gran variedad de museos, como el de la Inquisición o el de la guerra, y pasear por sus calles es revivir su historia y la de la propia Malta. No sé si recordáis, pero ya estuvimos en Birgu en una fiesta preciosa.

Alberto nos recibió en la puerta de su casa, que se encuentra en la plaza principal de la ciudad y que podéis ver en la foto. Ya habían empezado la cata cuando llegamos, pero nos dio tiempo a probar salsas y platos malteses, españoles y de otras nacionalidades. Había mucha variedad y fue muy interesante escuchar las historias de los asistentes en los programas de voluntariado. Por ejemplo, la historia de Mariola, que trabaja con la ONG Inspire en un programa de voluntariado con niños discapacitados que interaccionan con caballos en Marsaxkala o la de Paulo, un vigués que trabaja para una asociación en defensa de las aves. Una noche muy interesante.

Día 96: Cumpleaños de Cristina

Día 96: Cumpleaños de Cristina

Hoy ha sido un gran día. Desde que nos propusieron el plan, ya prometía: un cumpleaños en Birkirkara, con una barbacoa en la terraza y, teniendo en cuenta el tiempo de los últimos días, con la esperanza de un día soleado. Así que, con muchas ganas, hemos cogido el bus dirección a la casa de Cristina y Laura, nuestras dos voluntarias favoritas.

En la azotea del castillo

En la azotea del castillo

Cuando hemos llegado a “la casa”, lo pongo entre comillas porque más que una casa parece un castillo, nos hemos encontrado con numerosos espacios repartidos en tres plantas, dos terrazas (una de ellas enorme) y una decoración digna de marqueses y gente pudiente. La verdad es que era una gozada estar en esa casa, ya que no todos los días se visitan lugares así. Una vez nos la han enseñado, hemos subido por una escalera de caracol a la azotea, donde poco a poco ha ido llegando la gente, la mayoría voluntarios en distintos proyectos distribuidos en toda la isla (Birgu, Marsaskala, Mosta,..). Ha sido interesante escuchar sus experiencias y sus ilusiones en los proyectos que están llevando a cabo.

Enseguida el sol ha empezado a descender y como hacía un poco de viento, nos hemos bajado al salón y hemos hecho la barbacoa en otra terraza más pequeña que da justo a la cocina. Hamburguesas, verduras fritas, salchichas,… no ha faltado de nada. Tampoco ha faltado el vino, la cerveza y una sangría caliente riquísima que ha preparado Cristina y que calentaba el cuerpo en todos los sentidos. Esperemos que nos pasen la receta ya que estaba deliciosa.

La cumpleañera con Linda

La cumpleañera con Elena

Así ha ido pasando la tarde, con gente de diferentes nacionalidades y en un clima muy bueno que ha tenido su colofón en el concierto con el que Carmen nos ha deleitado a los valientes que hemos estado hasta última hora en la casa. Ha sido realmente espectacular y emocionante hasta el punto de que ha conseguido sacar las lágrimas a más de uno. Y no ha sido la única sorpresa de la noche, ya que Marco, un italiano compañero en el proyecto de voluntariado de Cristina, ha vuelto antes de lo esperado para darle una sorpresa. ¡Qué grande Marco!

Por último hemos decidido ir al Juuls, que hoy era la fiesta de cierre, ya que sus dueños se van de vacaciones a Jamaica durante tres meses. Así que allí hemos estado tomando una cervezas todos juntos hasta que el cuerpo ha aguantado.