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Día 315: Llegó el momento de la despedida

Día 315: Llegó el momento de la despedida

Hoy es nuestro último día en Malta. Por la mañana hemos ido Javi, David y yo a devolver el coche de alquiler, no han puesto ninguna pega así que ha sido bastante rápido. Luego hemos ido a lavar el Mini que estaba bastante guarrete después de haber salido del taller y estar aparcado en la calle 15 días…. ¡Ha quedado impecable! Después, Javi y yo nos hemos acercado al hotel de mis padres por si tenían algún problema con el check out. Cuando hemos llegado habían hecho el check out, por lo visto el chico que estaba en recepción, no hablaba español pero si que lo entendía, así que hemos cogido las maletas cuesta arriba a casa de los Davices.

En el mirador del The Point (Sliema Ferries)

En el mirador del The Point (Sliema Ferries)

Una vez recuperados del sofoco de las cuestas, hemos decidido ir a dar una vuelta por Sliema Ferries con la idea de comer fuera. Hemos entrado en algunas tiendas de souvenir y en Talira, una tienda de “todo a cien”, aunque en este caso era a 2€. Después de comprar algunas cositas para la casa de los Davices hemos seguido paseando por el puerto hasta que se ha puesto a llover cada vez más fuerte y nos hemos tenido que refugiar en la terraza cubierta del Burger King. Una vez ha parado hemos ido al mirador del The Point, desde donde se hay unas vistas muy bonitas de Valleta. La verdad es que nos ha resultado raro que estando tan cerca no hayan construido un puente para llegar hasta la capital. De este modo se tardaría en llegar poco más de 5 minutos.

Hoy comer ha sido tarea difícil, no sabíamos muy bien donde comer, al principio pensábamos en ir a Valleta pero con la lluvia se nos han quitado las ganas de desplazarnos. Cerca del mirador, David conocía un restaurante así que hemos ido hacía él a mirar la carta. De camino al restaurante ha empezado a llover cada vez más fuerte y no había ningún sitio donde poder refugiarnos, así que cuando hemos llegado al restaurante estábamos literalmente empapados. Allí hemos estado resguardándonos de la lluvia en una zona acristalada donde estaba el ascensor para bajar al restaurante. Mientras esperábamos a que escampara, le hemos echado un vistazo a la carta, que era más de los mismo (ensaladas, pasta, pizza, etc). Pero mi padre prefería ir al Surfside a comer costillas y como no estaba muy lejos, hemos caminado hasta allí.

En la playa de Sliema

En la playa de Sliema

Con el tiempo que hacía, hemos preferido quedarnos en la zona interior del restaurante. Hemos compartido unas bruschettas como aperitivo. Han tardado bastante en servirnos la comida, algo que es bastante habitual en la isla. Hoy había dos bandos, por un lado hemos compartido pescado y por otro costillas. La verdad es que las costillas estaban muy buenas, aunque el pescado también estaba bueno. De postre hemos pedido dos porciones de tarta para compartir, mi padre y yo hemos compartido una banoffee pie, y Javi y mi madre, una tarta de chocolate. La banoffee pie lleva plátano, caramelo y galleta, estaba deliciosa. Tengo que decir que tanto el dueño del restaurante como los camareros nos han tratado muy bien y, aunque ha habido un error con la comida, lo han solucionado con bastante rapidez.

De vuelta a casa, hemos preferido ir por la playa de rocas de Sliema ya que iba a ser la última vez que escuchábamos el sonido del mar. Cuando hemos llegado a casa, Javi y yo nos hemos puesto a hacer la maleta y allí hemos estado charlando y escuchando las últimas instrucciones de mis padres hacia mi hermano sobre jardinería y otros temas. Sobre las 18:30 ha venido el taxi que previamente habíamos solicitado a la empresa e-cab, se han presentado con una furgoneta en la que cabían 8 personas, así que hemos ido tan a gusto. Esta vez la despedida ha sido menos dramática que las anteriores en Madrid y en poco menos de 20 minutos ya estábamos en el aeropuerto, ni que decir tiene que el conductor nos ha llevado a toda pastilla como si fuésemos a perder el vuelo. Nos ha quedado claro que aquí en Malta conducen bastante rápido y de forma agresiva.

Última foto en el balcón de mi hermano

Última foto en el balcón de mi hermano

Una vez hemos hecho el check in en el mostrador, nos hemos dirigido al control de seguridad donde a Javi le han hecho abrir la maleta por llevar una vela que compramos en Mdina Glass, hemos tenido que desenvolver todo el papel para que vieran lo que contenía el paquete. Como aún nos sobraba un poquito de tiempo, hemos dado una vuelta por las tiendas del aeropuerto donde hemos comprado algunas cosillas como cerveza Cisk y las Galletis que tanto nos han gustado. La hora de embarque estaba prevista media hora antes del despegue. Así que ha sido el momento de decirle adiós o hasta pronto a la isla.

He de decir que el primer día que llegamos, Malta no me gustó mucho, pero cada día me ha ido gustando un poco más. Malta tiene un encanto especial. Además, hemos podido acompañar a mis padres en su primera visita al extranjero, aunque probablemente sea la última…jajaja. Muchas gracias a mi hermano y en especial a David, por acogernos en su casa y por aguantarnos que en algunos momentos ha podido ser un poco estresante… ¡Hasta pronto!

Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Hoy Lunes tocaba uno de los destinos más esperados: Comino. Hemos quedado en el puerto de Cirkewwa con Laura y Bea, y hasta allí hemos ido a lomos del Rojito. Nos ha dejado un poco preocupados por unos ruidos en un amortiguador trasero, así que un paso por boxes le vendrá de perlas. En el puerto nos esperaba nuestra lancha, cuyos ocupantes han empezado a hacernos la ola cuando nos han visto llegar con la caja de latas de cerveza…luego no estaban tan contentos al ver que tal y como subieron bajaron, y se quedaron sin olerlas…

Dei y Lola en la playa de Santa María

Dei y Lola en la playa de Santa María

La lancha nos ha llevado hasta la playa de Santa María en Comino, una playa de arena al parecer no tan conocida como Blue Lagoon, con lo que hemos preferido pasar la mayor parte del día allí, disfrutando de sus aguas cristalinas y con una temperatura ideal. María, como ha descubierto su vocación de submarinista, se ha pasado la mayor parte del tiempo con las gafas y el tubo viendo los peces de la zona. Para comer nos hemos llevado una tortilla de patatas y una ensaladilla rusa hechos por Dei, cous cous de Laura y algo de picoteo. Gracias a David hemos conseguido enfriar las cervezas, que ha conseguido que nos dieran hielo en el hotel de la isla.

Después de descansar un poco la comida, hemos cogido los bártulos y nos hemos ido andando a la Blue Lagoon. El paseo con el calor y la pesada nevera (ya que aun nos quedaban unas cuantas cervezas) ha valido la pena, ya que la playa es impresionante. Allí nos hemos bañado en cuanto hemos llegado, y hemos ido nadando hasta la pequeña isla de Cominotto. De nuevo, sus aguas cristalinas y arena blanca en el fondo nos han dejado unas imágenes del fondo del mar imposibles de borrar.
Atardecer en Comino

Atardecer en Comino

Pronto ha llegado nuestra lancha a recogernos, ya que habíamos quedado a las 19.00h. El piloto, Giovanni, ha resultado ser un cachondo y ha hecho que lo que parecería una simple vuelta a casa se convierta en uno de los momentos más divertidos hasta ahora del viaje. La música que tenía puesta en el barco invitaba a la fiesta, y hemos abierto unas cervezas para disfrutar del camino, y las hemos compartido con la gente que nos acompañaba en la lancha, algunos de Málaga, y con el propio Giovanni, que parecía encantado también. Como ha visto que había buen ambiente, nos ha acercado a algunas grutas de roca, acercándose hasta tocarlas con la mano, y nos ha dejado bañarnos en un par de paradas estratégicas entre las rocas. Nunca nos habíamos bañado en un sitio tan impresionante, con lo que nos ha faltado tiempo para saltar de la lancha siempre que nos dejaba. La puesta de sol en ese momento lo ha hecho un poquito más mágico si cabe. Claramente, Giovanni se había ganado una segunda cerveza. Para terminar, unos momentos de velocidad y giros inesperados han conseguido hacerme sentir como un niño pequeño, ¡hacía mucho que no nos divertíamos de esa forma! La empresa con la que hemos ido se llama Awesome Comino Ferries y sólo nos han cobrado 8 euros por todo. Totalmente recomendable.
Conexión en directo desde la lancha:

Una vez llegados a puerto, y de un rato de charla con los compañeros de Málaga, hemos cogido de nuevo el Rojito para volver a casa, exhaustos.
Como teníamos ganas de ver un poco de ambiente por St Julians, hemos ido por la noche al Juuls, donde estaban Elena, Lola y sus hermanas. Allí hemos tomado unas copas en la escalera de la calle y hemos terminado dentro, donde han caído otras cuantas. La vuelta a casa dando un paseo ha puesto punto y final a un día redondo.

Día 247: El viaje de vuelta

Día 247: El viaje de vuelta

Después de una semana en España, hoy ya tocaba volver a la isla. La verdad es que el viaje se me ha hecho bastante corto, pero tengo que decir que lo he aprovechado muy bien y he disfrutado mucho del tiempo con mi familia y mis amigos. La sorpresa para mi padre, que se jubila durante estos días, salió según lo esperado gracias a la complicidad de mis hermanos. También he tenido tiempo para estar con mi sobri, que ya está enorme y super cambiado desde que lo vi cuando nació hace dos meses, hasta he ido con él a un curso de masaje para bebés.

Con mi sobri Samuel

Con mi sobri Samuel

Hoy para ir al aeropuerto de Barajas he optado por la opción de ir en el autobús 200, que va mucho más directo y además sólo cuesta 1,50€ y no el robo de 5€ que supone ir en metro. He salido desde Avenida de América y en poco más de media hora estaba en la Terminal 1, desde donde siempre salen los vuelos de Ryanair. Con la mochila ha reventar, he pasado el control sin ningún problema y cuando he llegado a la puerta de embarque me he encontrado a Sofía, que también volvía a la isla después de pasar unos días en España. Siempre es una alegría encontrarte a algún conocido en el aeropuerto y hacer el viaje juntos, la verdad es que en los vuelos a Malta es raro que esto no pase.

El viaje ha durado poco más de dos horas y la mayor parte lo hemos pasado durmiendo, así que se nos ha hecho cortísimo. Cuando hemos llegado, allí estaba David con el Rojito y con María, que había ido a despedir a sus padres, ya que después de estar unos días visitándola, hoy volvían para España. Los cuatro y las dos maletas, nos hemos metido rumbo a Sliema, donde hemos dejado a Sofía y María, y después hemos continuado hacia Balluta Bay. Tengo que decir que me encanta la sensación de entrar por la puerta de mi casa de Malta, que es la que ahora siento como un hogar.

Por la noche hemos ido a ver la semifinal de la Copa de Confederaciones con la family. La idea era verlo en alguna terraza, pero como estaba todo aborrotado, lo hemos visto dentro del Times Square, un bar que está situado justo enfrente del Fortizza. Allí hemos aguantado como campeones, el partido, la prórroga y los penaltis, pero al final ha merecido la pena por el resultado. En cuanto ha terminado nos hemos ido a casa, que después del viaje de vuelta, necesitaba descansar.

Día 233: Los jueves de Ta’ Fra Ben

Día 233: Los jueves de Ta’ Fra Ben

Después del viaje, hoy  tocaba ponerse al día de todo el trabajo que no hemos hecho durante estos cinco días que hemos pasado en Sicilia. De esta forma hemos pasado toda la mañana y casi toda la tarde. A eso de las ocho iba a quedar con María, una chica que acaba de llegar a la isla y que tenía ganas de conocernos para que le contáramos un poco más acerca de Malta. Cuando he llegado, he estado esperándola un rato pero no ha aparecido, parece ser que no nos entendimos bien por e-mail, así que he decidido hacer un plan alternativo.

He llamado a Lola, mi compañera de fiestas, para ver qué planes tenía, porque han venido unos amigos a visitarla y tenía ganas de conocerlos. Cuando la he llamado me ha dicho que iban a ir al Ta’ Fra Ben, un bar de reggae que está en Qawra, justo al lado de Bugibba. He llamado a Cristina para tirar con ellas para allá y me ha dicho que James nos llevaba en coche, así que hemos quedado con él y Laura a la salida de su clase de biodanza. Tenéis que ver la energía con la que bailan los dos, bautizados recientemente por nosotros como biodancers, no tienen desperdicio.

Ta' Fra Ben

Ta’ Fra Ben

Finalmente he quedado con Cristina en Balluta Bay y hemos ido a recoger a los biodancers al Amigos, que es el bar al que suelen ir siempre después de clase. De allí hemos partido hacia Qawra con el coche de James, con previa parada en una pastizzeria de Bugibba, que estábamos sin cenar. Una vez hemos llegado al Ta’ Fra Ben, allí ya estaban esperándonos Lola y sus tres amigos sevillanos, Fernando, Vero y Álvaro. Hoy, como cada jueves, había jam session y allí hemos estado sentados en una mesa escuchando música reggae y tomando algo super a gusto. El bar me ha gustado mucho, además tiene una terraza con piscina en la parte de arriba, que según nos han dicho, abren en verano, cuando hace más calor. Con la tontería nos han dado casi las tres de la mañana, hora en la que evidentemente ya no había transporte público, así que nos ha tocado llamar a una van.

Moverse en van por Malta es algo muy típico, ya que es una opción rápida y barata. Siempre se puede negociar el precio y es recomendable hacerlo cuando llamas, para que luego no haya sorpresas. Lola ya tiene el contacto de un conductor que siempre se lo deja por el mismo precio, 2 euros, así que eso es lo que hemos pagado cada uno por el trayecto de Qawra hasta el destino que hemos elegido cada uno. El viaje ha sido sin duda el mejor momento de la noche, parecíamos una excursión de estudiantes de tercero de la ESO. Los sevillanos se han quedado en Mosta, ya que estaban muy cansados por la marcha que se pegaron el día anterior. Después, hemos pasado por Valletta a dejar a Ramón. Cristina y yo nos hemos bajado en Paceville a continuar un poco la noche junto con Carlos y un amigo suyo, a los que hemos conocido hoy, y allí en la van hemos dejado a Salvatore que sería el último en bajarse en Pembroke. Como veis, el conductor nos ha dado una vuelta por toda la isla por un precio bastante popular. La noche ha terminado enseguida, ya que hemos hecho el amago de ir al Native, pero cada día nos gusta menos el ambiente que tiene.

Día 176: De vuelta otra vez

Día 176: De vuelta otra vez

Después de una semana en España, hoy tocaba volver a Malta. Ha sido una semana en la que he disfrutado mucho, sobre todo de mi familia. Ahora somos uno más y tenía que aprovechar el tiempo, que cuando vuelva, seguro que el pequeño Samuel ya no será tan pequeño. Menos mal que sólo he estado una semana, porque mi hermano y María no sé si habrían aguantado más, ya que me han tenido de ocupa en su casa todos los días. También he podido ver a mi gato Yoru y disfrutar de cañas y buenos momentos con mis amigos, aunque no he podido ver a todos. Lo peor de todo ha sido la despedida, esta vez me ha dado más pena que nunca, aunque sé que no tardaré en volver.

Llegando a Malta

Llegando a Malta

A las dos del mediodía salía el avión que nos traería de vuelta a la isla y allí estábamos un poco antes esperando en la cola de embarque, donde nos hemos encontrado con Jorge y Nadia, con los que también coincidimos en el viaje de ida. Durante el vuelo también hemos conocido a un grupo de cinco chicos españoles que venían de vacaciones. El viaje hoy ha durado menos de lo habitual y a las cinco menos cuarto ya estábamos tocando suelo maltés. Cuando hemos bajado del avión, nos hemos encontrado con un sol espléndido, que se ha echado de menos estos días en España.

Para volver a casa, hemos optado por la opción más económica, el autobús, aunque en lugar de coger el X2, que es la opción directa a St Julian’s, hemos cogido el X7 a Valletta para evitar dar tanta vuelta. Una vez en Valletta hemos cogido el 21, que nos ha dejado justo al lado de casa. Cuando hemos llegado hemos estado poniéndonos un poco al día con todos los correos que teníamos sin contestar y enseguida nos hemos preparado para la Parranda de por la noche.

Hoy pensábamos que no vendría mucha gente, dado que el sábado tenemos la gran fiesta del Surfside, pero al final  nos hemos sorprendido y sí que ha venido gentecilla. Entre ellos, el grupo de cinco chicos que hemos conocido el avión, que han llegado porque casualmente se alojaban en el hotel en el que trabaja Valentín, que como es muy fiel de la Parranda les ha mandado para allá. El mundo es un pañuelo y Malta más. Cuando hemos cerrado, para seguir con las viejas costumbres, hemos ido a tomar la última copita al Native. Allí la verdad es que he pasado un rato muy bueno echándome unas risas con Inma, a la que hacía mucho tiempo que no veía.

Os dejo con el vídeo de promoción de la fiesta que hacemos el sábado en Surfside. ¡No faltéis!

Día 175: ¡Ha nacido Samuel!

Día 175: ¡Ha nacido Samuel!

Hoy era un día grande, viajábamos a España. Teníamos el vuelo comprado desde hace un mes y medio, pensando que tal día como hoy, mi primer sobrino ya estaría en casa con sus papis y ya habría recibido todas las visitas que tenía que recibir para que su tío pudiera disfrutar de él tranquilamente. Pero no, ayer ingresaron a la mami una vez pasado el plazo normal, con el fin de provocarle el parto. Por eso, pensaba que nacería ayer, pero hoy cuando nos hemos levantado aún no había nacido. Samuel me estaba esperando.

Samuel

Samuel

Nos hemos levantado bastante pronto para limpiar y recoger toda la casa, rematar cosas de trabajo y preparar la maleta y un poco antes de las 15:00, después de comer, hemos partido hacia el aeropuerto sin la noticia del nacimiento. Hemos ido junto con cinco españoles más, en una van que había contratado Carla a un taxista que conoce. Nos ha salido por 5 euros por persona, que está genial teniendo en cuenta que los taxis cobran 20 euros. Un poco antes de las tres y media ya estábamos en el aeropuerto, con el autobús habríamos tardado tres veces más. En ese momento ya había recibido la noticia de que Samuel había llegado al mundo a las 13:53. Enseguida hemos embarcado, junto a otros españoles, como Jesús, Jorge y Nadia, todos muy contentos por ir a visitar a sus familias. En mi caso, además de felicidad, sentía nervios e impaciencia por conocer a mi nuevo sobrinito.

A las ocho tocábamos tierra y todos aplaudíamos pletóricos cuando aún era de día. En ese momento David y yo hemos salido disparados hacia el Hospital Clínico para conocer al pequeño. Cuando he llegado allí estaba con sus felices y cansados papis, precioso y muy pequeño. Pensaba que nunca me atrevería a coger a un bebe recién nacido, pero no he podido evitarlo. Es imposible de describir lo que se siente al conocer a alguien al que sabes que vas a querer mucho durante toda tu vida. Llevaba mucho tiempo deseándolo y por fin se ha hecho realidad. Sin duda, unos de los momentos más felices de mi vida. Es una pena que sea justo ahora que vivo en el extranjero, pero vendré a verle todo lo que pueda y espero que los padres me llamen mucho por Skype. Ahora, tengo toda una semana para disfrutarlo.

(Cerrado por nacimiento hasta el 11 de Abril)

Día 149: Malta vista desde los ojos del Vecino

Día 149: Malta vista desde los ojos del Vecino

Corre el mes de agosto y mi buen amigo David (en plenas fiestas sorianas y con alguna copita de más) me dice que se va a Malta un año. Así, a la aventura. ¿Está loco? Es lo primero que se te viene a la cabeza. Y aquí me encuentro 7 meses después en este extraño país visitando a los “Davices”.

Malta, qué poquito sabía yo hasta entonces de Malta. A priori te vienen a la mente esas clases de geografía política de la E.S.O., el ingrediente de la cerveza y los festivales de Eurovisión en los que tantos países raros salen cantando (¿tantos países tiene Europa?). Pero a lo que voy. Resulta que desean narrar día a día lo que van haciendo en un blog. Así que me toca relataros mi primera toma de contacto con Malta.

Sábado, 7:30  de la mañana, suena el despertador y me quiero morir. ¿Qué demonios hago levantándome un sábado a estas horas? Como buen fiestero que soy el viernes salí a dar una pequeña vuelta hasta las 6 de la mañana… Así que con una horita y media de sueño, me ducho, me visto (¿?) y cojo el metro. Para colmo diluvia en la calle aunque me consuela saber que en Malta tendré un clima más… “mediterráneo”. Ya en el aeropuerto, con mis compañeras de visita Lauri, Barbi y Roci, y con algún que otro problema en el check-in de la T1 de barajas, me desmorona ver la cola que hay ya montada en la puerta de embarque del vuelo de Ryanair. Qué poquito me gusta esa aerolínea, pero que qué barata es.

Encontramos en la cola a César, otro aventurero “maltero”, del que ya nos habían avisado de que volaría a la vez que nosotros. Una vez embarcados y despegados, vemos como poco a poco van desapareciendo las nubes que tan amargada me habían hecho la semana. Agua por todas partes y no diferenciar por la ventanilla dónde acaba el mar y dónde empieza el cielo, bonitas sensaciones que van dando forma y color a este viaje. ¡Tierra a la vista! Divisamos lo que parece ser Malta. Sin ningún problema bajamos del avion y vemos el mini aeropuerto cosa que te deja entrever la magnitud de este país.

Los “Davices” se presentan en su mini-MINI, así que siendo nosotros cuatro y ellos dos, con un coche digno de ser comparado con un Micro-machine, alquilamos un coche por 50 euros para 3 días (baratisimos los coches de alquiler aquí), más la gasolina que la pagas por adelantado. Relaciono recoger el coche de alquiler con el comienzo de mi pequeños caos particular. Voy a entrar en el coche como todos lo haríamos pero… AMIGO, ¡es un coche con el volante a la derecha! ¿Pero qué es esto? Aquí en temas de circulación son como los ingleses:  TODO AL REVÉS. Así que no contento con ir de resaca a Malta, tengo que concentrarme en seguir al mini rojo y manejar el coche al contrario de como suelo hacerlo. ¿Porqué en este país no arreglan las carreteras? Por el amor de Dios, ¡que al menos pinten las líneas del suelo!

Con el equipaje en el maletero llegamos a Mdina (Medina castellanizando a los malteses), una pequeña fortaleza que se considera ciudad aquí en Malta. Muros de piedra enormes y antiguos cañones oxidados de grandes batallas navales que ha vivido esta isla. Nos llevan a comer a un pequeño restaurante en Mdina llamado “Fontanela” (bueno bonito y barato) con un gran mirador y unas vistas espectaculares. Comienzo a descubrir que a pesar de ser colonia inglesa durante muchos años, aquí hay mucha influencia italiana debido a su cercanía con el país de la bota. Por lo visto en Malta no hay restaurante que se precie que no oferte en su carta una gran variedad de pizzas y pasta.

Bonito rincón en Valletta

Bonito rincón en Valletta

Cogemos los coches con rumbo a Valleta, la capital. Día de elecciones generales en toda Malta. Todo apunta a que el Partido Laborista ganará y se cambiará de gobierno tras 25 años, pero habrá que esperar a mañana para descubrir el escrutinio. Plaza del ayuntamiento, más fortalezas de piedra, más cañones oxidados, y una gran campana, la cual rezo porque no suene estando yo cerca. Anochece más temprano de lo que imaginaba ya que aún estando muy al Este de mi querida España, hay el mismo horario que allí.

En una zona de pescadores al pie de un fuerte iluminado visitamos una pequeña cala y rápidamente echamos en falta una barbacoa y unas cervecitas para disfrutar más si cabe el momento.

El cansancio empieza a hacer mella en nosotros, pero nuestras ganas de disfrutar al 100% este viaje siguen venciendo. Visitamos por primera vez el pisito de los davices y cenamos pizzas caseras (nada que envidiar a las de los restaurantes). Nos acicalamos y comenzamos a “entonarnos” para salir de fiesta. A partir de aquí mis recuerdos empiezan a menguar vaso a vaso, chupito a chupito y copa a copa.

Solo sé que me invade una gran alegría por estar aquí y un cansancio acumulado que no sé cuando voy a recuperar.

Buenas noches y buena aventura.

Javi (El Vecino)

Día 119: Una nueva familia en la isla

Día 119: Una nueva familia en la isla

Gracias al blog mucha gente que decide venirse a vivir a Malta está contactando con nosotros para pedir consejos, información y ayuda con el tema del alojamiento y los cursos de inglés. Es el caso de Borja y su familia, que nos escribieron hace algunas semanas porque habían decidido dar un giro a su vida y venirse a vivir a Malta. Decidieron venir en coche desde España, así que después de seis días de viaje, el sábado llegaron a la isla.

Vistas desde el Surfside

Vistas desde el Surfside

Nada más llegar nos escribieron para decirnos que ya estaban por aquí y esta tarde por fin hemos quedado para conocernos en el Surfside. Es raro en nosotros, pero hemos sido los primeros en llegar, aunque no mucho más tarde veíamos llegar a lo lejos una pareja y dos niños, así que no había lugar a dudas de que eran Borja, Carmen y sus dos pequeños Borja y Carmen, de dos y un año respectivamente. Sí, tienen los nombres repetidos.

Allí en el Surfside, entre las travesuras de los pequeños, nos han estado contando la aventura de su viaje en coche, que, aunque en general fue bastante buena, en el tramo final fue un poco traumática, ya que el barco de Sicilia a Valletta se movía demasiado y venía medio barco mareado. Además no les fue fácil encontrar el hotel, ya que el contacto que tenía les dio las llaves en Valletta y se desentendió del tema, muy típico de Malta. A pesar de esta peculiar llegada, hoy estaban la mar de contentos e ilusionados con la nueva vida que empiezan.

Nosotros también les hemos hablado de nuestra experiencia aquí, dándoles consejos y recomendaciones, sobre todo en el tema del trabajo y los cursos de inglés. Carmen es decoradora y últimamente se dedica a los cupcakes, así que le hemos animado a que abra una tienda de cupcakes, que es algo que no existe en Malta. Podéis ver un ejemplo de su bonito trabajo en su web. Desde aquí deseamos todo lo mejor a esta simpática familia en esta nueva aventura que acaban de empezar.

Día 83: Vuelta a Malta

Día 83: Vuelta a Malta

Volvemos a la carga después de nuestro primer viaje a España para pasar la Navidad. Han sido unos días muy bien aprovechados, sobre todo para ver a nuestras familias y amigos a los que ya echábamos de menos. A mí personalmente no me ha dado tiempo ver a todo el mundo, pero he hecho todo lo que he podido. He disfrutado bastante este viaje, aunque también me he sentido raro y fuera de sitio, con ganas de volver cuanto antes a la isla. En este viaje he sentido que ahora lo que me hace feliz es estar aquí, en Malta, pero me ha venido bien para pensar en ello con perspectiva y decidir lo que quiero hacer a partir de mañana en esta isla tan especial.

Llegando a Malta

Llegando a Malta

Hoy, a eso de las 11 de la mañana, estaban mi hermano Óscar y mi cuñada María esperándonos en la puerta de casa de David para llevarnos al aeropuerto. Allí, en la Terminal 1 de Barajas, nos han dejado poco antes de las 12 de la mañana. Después de despedirnos, han aguardado en la distancia comprobando que el queso manchego de Corral de Almaguer pasaba el control de seguridad. Y así ha sido, así que después de decirnos el último adiós con la mano, David y yo hemos seguido rumbo a la puerta de embarque, la C45. Allí nos hemos encontrado con Nuria, que también regresaba hoy a Malta.

El avión ha sido puntual, así que hemos podido embarcar a la hora prevista. A eso de las 13:30 decíamos adiós a Madrid, sobrevolando sus numerosas nubes desde el aire. El vuelo lo hemos pasado prácticamente durmiendo, que esta semana no hemos descansado todo lo que deberíamos, y a las 16:15 ya estábamos tomando contacto con el suelo maltés. Después de esperar al megamaletón de Nuria, hemos salido y allí estaba María recibiéndonos con una sonrisa. Realmente ha ido a recoger a Nuria, pero hemos preferido pensar que nos recibía también a nosotros, y hasta nos hemos sentido importantes. Al salir del aeropuerto nos hemos despedido de ellas, que tenían que coger el autobús X4 y nosotros el X2, el que por cierto, nos ha dado una estupenda vuelta por media isla de Malta durante más de una hora.

Mum's Pizzeria

Mum’s Pizzeria

Después de la eterna vuelta en autobús, que se nos ha hecho casi más larga que el vuelo, hemos llegado a casa un poco antes de las seis de la tarde. Sólo nos ha dado tiempo a deshacer la maleta y poco más, ya que a las siete habíamos quedado en el City of London con Nuria, María y los portugueses para hablar de la cena de Nochevieja que tenemos mañana. Ha sido raro volver a tomarnos una cerveza sin una triste aceituna o patata frita como acompañamiento, pero es lo que tiene Malta, que no es perfecta. Allí hemos decidido el menú y hemos quedado para ir mañana a comprarlo. Y de tanto hablar de comida nos ha empezado a entrar el hambre a todos y nos hemos marchado.

Como nosotros no teníamos nada en la nevera, de vuelta a casa hemos hecho una parada en la pizzería Mum’s, que está situada en el número 8 de Mrabat Street, en Sliema. Es la más barata de la zona, así que desde que la hemos descubierto solemos recurrir a ella en casos de emergencia como el de hoy. Además están muy buenas, aunque hoy para saciar bien nuestra gula, se nos ha ocurrido coger también patatas y calamares y luego nos hemos arrepentido bastante. Por algo se llamará pizzería…