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Día 313: Marsaxlokk, un pueblo con encanto

Día 313: Marsaxlokk, un pueblo con encanto

Como hoy habíamos quedado más tarde para que los Davices pudieran descansar algo más después de darlo todo en The Parranda, nosotros también hemos aprovechado para dormir un poquito más. Hoy como es Domingo ha tocado visita obligada a Marsaxlokk, un pueblo pesquero situado al sureste de la isla. Los domingos toca mercadillo, allí puedes comprar desde pescado hasta souvenirs… Hemos dado una vuelta por los puestos y hemos comprado algún que otro souvenir. Como hemos llegado tarde, los puestos del pescado ya los estaban recogiendo…

En Marsaxlokk

En Marsaxlokk

Después nos hemos ido a comer a un pequeño bar que conocían mi hermano y David, el Rising Sun Bar. Los dueños nos han demostrado lo efectivas que son sus clases de español, una pareja muy simpática. Hemos comido pescado, pulpo, patatas al estilo maltés y pisto, y mientras esperábamos, ¡nos han puesto de aperitivo caracoles! Con ese detalle se han ganado a mi padre, ya que quizá en otras familias no sea muy normal comer caracoles, pero en la nuestra es bastante habitual. Como ayer fue mi cumpleaños hoy les he invitado a comer y la verdad es que nos hemos puesto las botas y no me ha costado mucho, poco más de 10 € por cabeza… Además nos han invitado a los cafés. ¡Más barato imposible!

Con la barriga llena nos hemos ido a dar un chapuzón a Pretty Bay, que está a pocos minutos de Marsaxlokk. La verdad es que el nombre no tiene nada que ver con la playa, al lado hay un puerto de carga que le quita todo el encanto. A mis padres les ha gustado mucho, porque es del tipo de playas que les gustan a ellos,playa de arena y agua con buena temperatura.

Por la noche hemos salido a cenar fuera. Hemos paseado por la zona pija de Malta (Portomaso) y luego hemos ido a cenar al restaurante Sardinella, cercano a Paceville. Hemos compartido unas pizzas entre todos, la pizza Sardinella era la que estaba más buena. Después de la pizza a algunos les quedaba aún hueco en el estómago para comerse un helado, así que hemos ido a una heladería cercana al Hotel Carlton. El helado de Nutella está buenísimo pero es una bomba explosiva! Después de el helado nos hemos ido a casa a descansar.

Día 310: Comino, Cominotto, Cominito…

Día 310: Comino, Cominotto, Cominito…

Soy Javi, (Dei´s brother in law). En nuestro segundo día en la isla, hemos realizado la visita a Comino como principal atracción. Por la mañana a primera hora (la primera hora de Dei es cuando están comiendo los malteses), hemos ido a recoger el coche de alquiler a la zona de Paceville. Una vez hecho todo el papeleo, nos hemos puesto en marcha. Ni que decir tiene que nunca había conducido por la izquierda, aparentemente todo el mundo te dice que es igual pero al revés, pero ya me gustaría a mí verles tomar las rotondas en sentido contrario. Tienes la sensación que un coche te va a salir de frente. Me han dado ganas de coger el volante y ponerlo en el lado izquierdo. Después de unos minutos adaptándote al coche, poco a poco te vas soltando y vuelve todo a la normalidad.

En la lancha de camino a Comino

En la lancha de camino a Comino

El puerto desde donde salen los ferries y barcos hacia Gozo y Comino se llama Cirkewwa, situado en la zona norte de la isla. Hemos tardado aproximadamente una media hora en llegar hasta allí. Una vez allí, vienen a ofrecerte los servicios de traslado a Comino diferentes comerciales de varias empresas. El precio suele ser 10 euros, aunque si insistes puedes llegar a un acuerdo y te lo pueden llegar a bajar a 8 €. Nosotros hemos cogido 5 entradas con la empresa Awesome Comino. La vuelta la hemos cogido sobre las 18 de la tarde ya que nos han dicho que más tarde era imposible. Recordar el nombre de la compañía que aparece en el  barco, puesto que luego para la vuelta, en el embarcadero, aparecen numerosos barcos de distintas compañías. Después de una espera corta, hemos montado en una lancha, al estilo “Miami Vice” y la duración del trayecto ha sido de unos15 o 20 minutos. A nuestra llegada, nos ha sorprendió la acumulación de gente que había por metro cuadrado (sombrilla y hamaca incluida), pero nuestra parada no era en Blue Lagoon, sino al otro lado de la isla, donde existe una playa más tranquila, llamada St Marija Bay, donde nos ha dejado el barco.

Hemos estado dándonos un chapuzón y comiendo unos bocadillos en esta playa, con mucha más arena y menos jaleo, pero a eso de las 16:00, hemos decido irnos a ver la Blue Lagoon. El trayecto ha sido de una media hora andando, eso sí, cayendo fuego, por lo que particularmente se me ha hecho eterno.

Llegando a la Blue Lagoon

Llegando a la Blue Lagoon

Cuando hemos llegado a la Blue Lagoon, hemos alquilado dos hamacas y una sombrilla. Como buen español, coges dos y te sientas en cinco. Cada hamaca valía 4 € y la sombrilla otros 4 €, como era ya última hora de la tarde la sombrilla nos la ha regalado. Allí nos hemos dado un chapuzón hasta las 18:00 que llegaba nuestra lancha. Según nos íbamos en el barco, teníamos la sensación de que la isla es más bonita sin gente que con ella, la cantidad de gente que había hoy la afeaba muchísimo.

En el camino de vuelta, el barco nos ha llevado por las grutas de la isla para ver otra cara de la misma. Nos ha parecido muy bonita y como os he comentado antes, si no fuera por la cantidad de gente que había, sería de los sitios más bonitos que he visto. De nuevo en Cirkewwa, hemos cogido el coche de vuelta a casa, otra media horita de camino.

Por la noche hemos estado en un restaurante de Ballutta Bay llamado “Piccolo Padre”. Como los  platos suelen ser abundantes, hemos compartido 4 platos y nos ha salido a menos de 10 € por cabeza. El lugar y la comida nos ha gustado mucho, aunque esperábamos que nos pusieran en la terraza con vistas al mar, pero no se puede tener todo en esta vida…

 

Día 308: ¡Llega mi familia!

Día 308: ¡Llega mi familia!

Hoy llegaba mi familia a Malta para visitarme por primera vez desde que me vine a vivir aquí hace ya casi once meses. Como comprenderéis, para causar buena impresión, me he tirado toda la mañana y parte de la tarde limpiando y poniendo todo en orden, que después de estos días, con tanto plan y estando yo sólo en el piso, tenía la casa un poco dejada.

A eso de las ocho de la tarde han aterrizado en Malta con Vueling. Yo no he ido a buscarles al aeropuerto porque justo eran cuatro y no cogía nadie más en el taxi. Así que he quedado con ellos en el hotel Carlton de Sliema, donde se iban a alojar mis padres. Cuando he llegado ya estaban ahí, ya que por lo visto el taxi les ha traído a toda leche, así que la primera toma de contacto que han tenido con la isla ya ha sido bastante cañera. Según me han dicho, el trayecto ha durado 15 minutos y les han cobrado 20 euros, que es el precio estándar que tienen aquí para los traslados al aeropuerto. Como mis padres no saben absolutamente nada de inglés, les he tenido que ayudar a hacer el check-in en el hotel y una vez han dejado las maletas hemos ido a mi casa para que mi hermana y su novio dejaran las suyas, ya que ellos se van a quedar a dormir aquí.

Con mis padres y mi hermana en Balluta Bay

Con mis padres y mi hermana en Balluta Bay

La casa les ha gustado bastante, aunque han llegado muy acalorados después de subir la cuesta que hay de camino. La verdad es que mis padres están bien situados porque de su hotel a mi casa hay unos cinco minutos. Una vez mi hermana Mari Cruz y Javi han dejado sus maletas, hemos salido a dar una vuelta por el paseo marítimo. Lo primero que hemos hecho ha sido bajar hasta Balluta Bay, donde nos hemos hecho algunas fotos, y de ahí hemos ido andando por todo el paseo de Sliema hasta llegar al Surfside, donde hemos aprovechado para cenar.

Allí ha empezado la odisea con la carta, ya que mis padres eran incapaces de enterarse de nada de lo que ponía, así que les hemos traducido hasta que ya han decidido lo que querían. Hemos pedido dos risottos (para mi hermana y para mí), una ensalada (para mi madre), unas costillas (para mi padre) y una pizza (para Javi). La verdad es que nos hemos pasado pidiendo, ya que en el Surfside los platos son muy grandes y al final nos ha sobrado la mitad de la comida. Con el vino y el agua han sido unos 66 euros todo. Después hemos vuelto tranquilamente andando hasta el hotel, donde hemos dejado a mis padres y nosotros nos hemos venido a casa, que mañana nos espera un día muy largo de turismo.

Día 302: Cumpleaños de Josito

Día 302: Cumpleaños de Josito

Ayer se nos acabó la bombona de butano, después de por lo menos seis meses sin tener que cambiarla y con el plato de arroz con pollo y verduras, que estaba preparando, a medio hacer. Es lo que tiene, estas cosas siempre pasan cuando menos te lo esperas. Lo primero que he hice fue meterlo todo en un tupper y guardarlo en la nevera para intentar recuperarlo en un futuro próximo. Hoy por la mañana ha venido el casero a traerme una bombona nueva, que el hombre muy majo, siempre que se nos acaba el gas viene a cambiárnosla. Así que, ya con la bombona nueva (por un módico precio de 17,50€), por fin he podido terminar el arroz con pollo y verduras que empecé ayer. Tengo que decir, que a pesar de estar esperando un día en la nevera, estaba buenísimo.

De celebración en el City of London

De celebración en el City of London

Por la tarde he felicitado a Josito, ya que hoy era su cumple, y he quedado en tomarme algo con él para celebrarlo. Habían quedado a las ocho y media en el City of London, así que allí me he presentado a la hora acordada. Allí he estado entre caras conocidas, a las que últimamente veo menos como Vane, Ana, Lidia, Vero, Belén, Carla, y cómo no, el propio Josito. También me he encontrado con María, que justo estaba tomando algo con un amigo que ha venido a visitarla y se nos han unido. Se supone que la idea original era tomar una cerveza tranquilamente, pero la cosa se nos ha ido de las manos y hemos acabado todos en el Native.

Tengo que decir que la noche ha sido muy divertida y que hoy no se estaba del todo mal en este antro al que siempre prometo no volver. Allí hemos estado casi hasta la hora de cierre y luego los más valientes hemos ido a tomar la última a casa de Josito y Vane, cómo no.

Día 299: Una peoná pa’ llegar a Marsaskala

Día 299: Una peoná pa’ llegar a Marsaskala

Según nuestra amiga Lola, una ‘peoná” es cuando algo te cuesta mucho o empleas mucho tiempo y esfuerzo en hacerlo. El termino vendría a ser un sinónimo de ‘jornal’, ahora adaptado a los tiempos modernos. Pues bien, eso es lo que me ha pasado a mí hoy, que ha sido una peoná el llegar hasta Marsaskala, donde había quedado con Laura, Cristina, Elena y visitantes para ir al Zion, el bar de reggae que hay allí. Como ellos iban a pasar la tarde en St Peter’s Pool, no ha salido de casa hasta las siete y media.

St Thomas Bay (Marsaskala)

St Thomas Bay (Marsaskala)

Lo primero que he hecho ha sido esperar el autobús 24, que me llevaba hasta el Mater Dei. He tenido que esperar por lo menos 20 minutos, aunque en unos 15 ya estaba allí. Una vez he llegado al Mater Dei, me he dado cuenta de que el autobús que tenía que coger, el 204, acaba de pasar y no iba a volver a hacerlo hasta dentro de una hora, con lo que me he puesto a mirar otras opciones. Mirando los recorridos, me he dado cuenta de que el 135 también me llevaba hasta allí,  eso sí, tardaba más de una hora en llegar, mientras que con el otro eran 40 minutos. Al final calculando, me he dado cuenta de que llegaría antes con el 135, al que he tenido que esperar 20 minutos, que con el 204, al que tendría que esperar una hora. En fin, más que elegir ninguna opción daban ganas de volverse a casa, pero no quería que el transporte supusiera un obstáculo para desarrollar mis planes de hoy.

Después de las dos horas de autobús, entre trayectos y esperas, llego a Marsaskala y me pongo a preguntar dónde está el Zion, ya que las otras veces que he ido, lo he hecho coche con David. Pues bien, la gente empieza a poner cara de póker y cuando por fin encuentro a alguien que sabe de qué le habló, me dice que estoy lejísimos, como a una hora andando por la costa, ya que el bar realmente se encuentra en St Thomas Bay, otra zona de Marsaskala. Pues bien, me he puesto manos a la obra, porque ya que estaba allí, no me iba a volver a casa. Al final preguntando he conseguido atajar un poco, pero vamos, que mínimo 40 minutos andando me he tirado.

Con Cristina en el Zion

Con Cristina en el Zion

Después de casi tres horas para recorrer una distancia de lo que en línea recta serían unos 5km, por fin he llegado a la meta. Lo primero que he hecho al llegar al Zion, pasadas las diez de la noche, ha sido buscar a estos. Ellos tampoco habían llegado mucho antes, porque también han tenido su peculiar odisea con las van maltesas, así que iban a cenar y yo me he unido a ellos, que después del recorrido, necesitaba reponer fuerzas. Yo me he decidido por una hamburguesa vegetariana, que me ha costado 5€ con patatas. Para beber, cómo no, una Cisk (1,50€). La verdad es que la hamburguesa, aunque tampoco era nada del otro mundo, me ha sabido bien. Una vez hemos terminado, hemos entrado al concierto, por el que había que pagar 3€, aunque cuando hemos entrado ya se había terminado.

Allí hemos estado a ver si empezaba otro grupo, pero al ver que no ha sido sido, hemos bailado un poco de reggae y hemos decidido volvernos a casa, que estábamos todos reventados. Para volver hemos decidido hacerlo en van (4€ por cabeza). Nos ha dicho que en 20 minutos nos recogía, pero al final hemos tenido que esperarle más de una hora. Para más inri, le llamamos por teléfono para ver dónde estaba, después de 20 minutos esperando, y nos echa la bronca diciendo que nos estaba buscando. Totalmente mentira porque ha tardado como 40 minutos más. En fin, por lo menos nos hemos echado unas risas con estas situaciones surrealistas.

Día 287: Lola y Fran bajo el agua de la Azure Window

Día 287: Lola y Fran bajo el agua de la Azure Window

Hoy martes hemos decidido alquilar un coche mientras el Rojito está en el taller para dejar a David y Dei descansar un poco de nosotros, que deben estar un poco harticos… Nos han ofrecido un Chevrolett Spark, que hemos conseguido a través de Budget (Avis) a razón de unos 29 € al día. Como nos salía más barato alquilarlo tres días (martes, miércoles y jueves) en lugar de dos, hemos optado por aprovecharlo. Este primer día con coche hemos cogido el Ferry en Cirkewwa para ir hasta Gozo. Nos ha costado 20€ el traslado de dos personas y un coche- ida y vuelta- hasta la isla vecina. Un trayecto que por cierto se paga a la vuelta, en el puerto de Mgarr.

Għajnsielem

Għajnsielem

Allí es, precisamente, dónde hemos desembarcado a las 13.00h. Desde este punto de la isla de Gozo hemos decidido recorrer todos los pueblos de Este a Oeste. Pasando por Ghajnsielem (ciudad que- creo- acoge la enorme cúpula que se ve desde Malta y Comino), Qala y Nadur, hemos llegado hasta la Ramla Bay, una playa al norte, pero en la que no nos hemos bañado porque yo ya la conocía de la última vez que estuve en Malta con Dei y David y porque Fran prefería descubrir otros lugares. Hemos estado en Marsalforn, un pueblo cercano a Ramla Bay, también al norte de la isla con una pequeña bahía donde hemos comido un sandwich que habíamos preparado.

Para aprovechar el tiempo, pensamos en tomar café en Victoria, donde había mercadillo, pero tras dar un paseo por la ciudad, el calor nos ha empujado directamente a buscar la Azure Window. Era el destino más esperado, sobre todo para Fran, que no lo conocía, había visto las fotos y además le habían comentado que era una de las localizaciones de Juego de Tronos. Nos ha costado llegar hasta ella porque hemos pasado por diferentes pueblos como Zebbug, Ghasri, Gharb y San Lawrenz, y porque hemos intentado encontrar la referencia que hacía en un cartel a Ulises. Llamados por la curiosidad al intuir que la leyenda tendría protagonismo en algún punto de la isla, hemos dado unas cuantas vueltas sin encontrar finalmente nada. Ahora desde casa y con ayuda de Internet, sí hemos conocido que cuenta la tradición que Gozo es la Ogigia de la Odisea, y cerca de Xaghra está la cueva de Calypso, que al parecer fue la hermosa ninfa que cautivó a Ulises durante siete años, mientras Penélope le esperaba. ¿Qué romántico, verdad? Bueno…Aquí os dejo un artículo de Público donde explica algo más de este mito y del protagonismo de la isla de Gozo en la leyenda de Ulises.

Zona para bañarse en la Azure Window

Zona para bañarse en la Azure Window

Preparados con gafas y tubo, hemos buceado debajo de la Azure Window, que hasta ahora yo siempre había visto desde arriba y que Fran aún no conocía. Como era de esperar, nos ha sorprendido la inmensidad del azul mediterráneo en todas sus tonalidades (desde el turquesa al azul oscuro), los peces, los corales y la vegetación marina. Además las vistas desde abajo también son impresionantes, te sientes muy pequeño bajo esa enorme roca. Por cierto, no olvidéis llevar “cangrejeras” o chanclas atadas porque resbalan mucho las piedras que llevan al acceso del agua bajo la “Ventana”. Las probabilidades de caer al agua con la mochila puesta (cámara de fotos, tabaco y cartera incluidas), son muy altas. Un último cigarro en el lugar donde Khaleesi y Drogo, uno de los protagonistas de Juego de Tronos, se casaron y tras habernos hecho las correspondientes fotos hemos vuelto hacia Mgarr para coger el Ferry de vuelta a casa de David y Dei.

Iglesia de Mosta

Iglesia de Mosta

Lo destacable de Gozo es que tiene más vegetación y la vista es más bonita que en Malta mientras recorres la isla en coche. Un día más hemos disfrutado del mar, del sol y los atardeceras desde este punto del Mediterráneo, de cada pueblo, cada uno de ellos, con su iglesia enorme, sus calles y casas de color arena. Casi todos, por cierto, preparados para las fiestas o reponiéndose de ellas.

Esta noche de martes hemos cenado en Mosta en casa de Lola y Elena con Cristina, David, Dei y María (hermana de Lola que también está de visita en la isla). Con cervezas, vino, tortilla de patatas, ensalada, pisto, humus y lomo hemos terminado un día estupendo.  A la luz de las velas en la terraza de la casa de Lola y Elena, con la cúpula de la catedral de Mosta al fondo y con lluvia de estrellas incluida.

Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Hoy Lunes tocaba uno de los destinos más esperados: Comino. Hemos quedado en el puerto de Cirkewwa con Laura y Bea, y hasta allí hemos ido a lomos del Rojito. Nos ha dejado un poco preocupados por unos ruidos en un amortiguador trasero, así que un paso por boxes le vendrá de perlas. En el puerto nos esperaba nuestra lancha, cuyos ocupantes han empezado a hacernos la ola cuando nos han visto llegar con la caja de latas de cerveza…luego no estaban tan contentos al ver que tal y como subieron bajaron, y se quedaron sin olerlas…

Dei y Lola en la playa de Santa María

Dei y Lola en la playa de Santa María

La lancha nos ha llevado hasta la playa de Santa María en Comino, una playa de arena al parecer no tan conocida como Blue Lagoon, con lo que hemos preferido pasar la mayor parte del día allí, disfrutando de sus aguas cristalinas y con una temperatura ideal. María, como ha descubierto su vocación de submarinista, se ha pasado la mayor parte del tiempo con las gafas y el tubo viendo los peces de la zona. Para comer nos hemos llevado una tortilla de patatas y una ensaladilla rusa hechos por Dei, cous cous de Laura y algo de picoteo. Gracias a David hemos conseguido enfriar las cervezas, que ha conseguido que nos dieran hielo en el hotel de la isla.

Después de descansar un poco la comida, hemos cogido los bártulos y nos hemos ido andando a la Blue Lagoon. El paseo con el calor y la pesada nevera (ya que aun nos quedaban unas cuantas cervezas) ha valido la pena, ya que la playa es impresionante. Allí nos hemos bañado en cuanto hemos llegado, y hemos ido nadando hasta la pequeña isla de Cominotto. De nuevo, sus aguas cristalinas y arena blanca en el fondo nos han dejado unas imágenes del fondo del mar imposibles de borrar.
Atardecer en Comino

Atardecer en Comino

Pronto ha llegado nuestra lancha a recogernos, ya que habíamos quedado a las 19.00h. El piloto, Giovanni, ha resultado ser un cachondo y ha hecho que lo que parecería una simple vuelta a casa se convierta en uno de los momentos más divertidos hasta ahora del viaje. La música que tenía puesta en el barco invitaba a la fiesta, y hemos abierto unas cervezas para disfrutar del camino, y las hemos compartido con la gente que nos acompañaba en la lancha, algunos de Málaga, y con el propio Giovanni, que parecía encantado también. Como ha visto que había buen ambiente, nos ha acercado a algunas grutas de roca, acercándose hasta tocarlas con la mano, y nos ha dejado bañarnos en un par de paradas estratégicas entre las rocas. Nunca nos habíamos bañado en un sitio tan impresionante, con lo que nos ha faltado tiempo para saltar de la lancha siempre que nos dejaba. La puesta de sol en ese momento lo ha hecho un poquito más mágico si cabe. Claramente, Giovanni se había ganado una segunda cerveza. Para terminar, unos momentos de velocidad y giros inesperados han conseguido hacerme sentir como un niño pequeño, ¡hacía mucho que no nos divertíamos de esa forma! La empresa con la que hemos ido se llama Awesome Comino Ferries y sólo nos han cobrado 8 euros por todo. Totalmente recomendable.
Conexión en directo desde la lancha:

Una vez llegados a puerto, y de un rato de charla con los compañeros de Málaga, hemos cogido de nuevo el Rojito para volver a casa, exhaustos.
Como teníamos ganas de ver un poco de ambiente por St Julians, hemos ido por la noche al Juuls, donde estaban Elena, Lola y sus hermanas. Allí hemos tomado unas copas en la escalera de la calle y hemos terminado dentro, donde han caído otras cuantas. La vuelta a casa dando un paseo ha puesto punto y final a un día redondo.

Día 233: Los jueves de Ta’ Fra Ben

Día 233: Los jueves de Ta’ Fra Ben

Después del viaje, hoy  tocaba ponerse al día de todo el trabajo que no hemos hecho durante estos cinco días que hemos pasado en Sicilia. De esta forma hemos pasado toda la mañana y casi toda la tarde. A eso de las ocho iba a quedar con María, una chica que acaba de llegar a la isla y que tenía ganas de conocernos para que le contáramos un poco más acerca de Malta. Cuando he llegado, he estado esperándola un rato pero no ha aparecido, parece ser que no nos entendimos bien por e-mail, así que he decidido hacer un plan alternativo.

He llamado a Lola, mi compañera de fiestas, para ver qué planes tenía, porque han venido unos amigos a visitarla y tenía ganas de conocerlos. Cuando la he llamado me ha dicho que iban a ir al Ta’ Fra Ben, un bar de reggae que está en Qawra, justo al lado de Bugibba. He llamado a Cristina para tirar con ellas para allá y me ha dicho que James nos llevaba en coche, así que hemos quedado con él y Laura a la salida de su clase de biodanza. Tenéis que ver la energía con la que bailan los dos, bautizados recientemente por nosotros como biodancers, no tienen desperdicio.

Ta' Fra Ben

Ta’ Fra Ben

Finalmente he quedado con Cristina en Balluta Bay y hemos ido a recoger a los biodancers al Amigos, que es el bar al que suelen ir siempre después de clase. De allí hemos partido hacia Qawra con el coche de James, con previa parada en una pastizzeria de Bugibba, que estábamos sin cenar. Una vez hemos llegado al Ta’ Fra Ben, allí ya estaban esperándonos Lola y sus tres amigos sevillanos, Fernando, Vero y Álvaro. Hoy, como cada jueves, había jam session y allí hemos estado sentados en una mesa escuchando música reggae y tomando algo super a gusto. El bar me ha gustado mucho, además tiene una terraza con piscina en la parte de arriba, que según nos han dicho, abren en verano, cuando hace más calor. Con la tontería nos han dado casi las tres de la mañana, hora en la que evidentemente ya no había transporte público, así que nos ha tocado llamar a una van.

Moverse en van por Malta es algo muy típico, ya que es una opción rápida y barata. Siempre se puede negociar el precio y es recomendable hacerlo cuando llamas, para que luego no haya sorpresas. Lola ya tiene el contacto de un conductor que siempre se lo deja por el mismo precio, 2 euros, así que eso es lo que hemos pagado cada uno por el trayecto de Qawra hasta el destino que hemos elegido cada uno. El viaje ha sido sin duda el mejor momento de la noche, parecíamos una excursión de estudiantes de tercero de la ESO. Los sevillanos se han quedado en Mosta, ya que estaban muy cansados por la marcha que se pegaron el día anterior. Después, hemos pasado por Valletta a dejar a Ramón. Cristina y yo nos hemos bajado en Paceville a continuar un poco la noche junto con Carlos y un amigo suyo, a los que hemos conocido hoy, y allí en la van hemos dejado a Salvatore que sería el último en bajarse en Pembroke. Como veis, el conductor nos ha dado una vuelta por toda la isla por un precio bastante popular. La noche ha terminado enseguida, ya que hemos hecho el amago de ir al Native, pero cada día nos gusta menos el ambiente que tiene.

Día 232: La Aventura de Sicilia

Día 232: La Aventura de Sicilia

Después de unos días fantásticos hoy nos tocaba la vuelta a Malta. Como hemos llegado al filo de la media noche, no os podemos relatar hoy muchas cosas sobre la isla, pero ya que Sicilia es un viaje casi obligado para los que os decidís a venir a vivir aquí, os vamos ha hacer un pequeño resumen de nuestro viaje por tierras sicilianas.

Catania

Catania

Día 1: Catania. Llegamos al aeropuerto de Catania, que se llama Fontanarossa, sobre las cinco de la tarde. Nada más salir de la terminal, hay una pequeña parada de autobuses que llevan hacia la ciudad. Sólo por un euro, el autobús 547 de la compañia AMT, que es la que realiza los traslados urbanos, nos dejó en la Piazza Falcome e Borsellino. Una vez allí fue muy sencillo llegar a nuestro primer hotel que se llamaba Ágora, que se encuentra en la piazza Curra. Esta muy cerca del centro y la plaza tiene mucha animación, por lo menos el viernes, que es el día que llegamos. Como estábamos cansado fuimos a dar una vuelta por el centro sin separarnos de la Via Etnea, que es la calle principal y que parte de la plaza de la Catedral. Para terminar la primera noche, fuimos a la Piazza Bellini ya que nos habían recomendado comernos un helado allí, no me defraudó.

 

Playa Villaggio Europeo

Playa Villaggio Europeo

Día 2: A la playa. En nuestro segundo día, decidimos ir con los petates dirección a la playa, ya que hacía un día espectacular. Así que mirando en Booking, encontramos el Villaggio Turístico Europeo, que era un camping con bungalós que se encontraba dentro de una zona protegida, a unos ocho kilómetros de Catania. Para llegar allí se podía coger el bus D o 427 desde la estación de la Piazza Falcome e Borsellino. Cuando llegamos allí, nos lo encontramos mucho mejor de lo que esperamos, ya que los bungalós estaban muy bien, eran modernos y el nuestro estaba justo al lado de la playa. Vamos un auténtico lujazo. El único problema es que no había un supermercado cerca, por lo que tuvimos que comprar las cosas para comer en el único restaurante que había en el camping y, además de ser un poco caro, no tenía mucha variedad. Las playas están muy bien, son de arena blanca y tienen vistas al Etna. Entrada la tarde, pusimos de nuevo rumbo a Catanía para cenar y perdernos entre su calles. Primero fuimos por el mercadillo que ponen todos los días alrededor de la Piazza Carlo Alberto y después fuimos a tomar aperitivo por los barecitos que hay cerca de Piazza Spirito Santo. El apertivo es algo muy típico de Italia, pero a diferencia de España, ellos lo toman por la tarde, como a partir de las seis. Nosotros nos decidimos por un bar con terraza que estaba en esta zona, el aperitivo italiano no fue caro, pero nos clavaron en las bebidas. Ya casi a media noche, nos volvimos para el camping, con la mala suerte de que nos habían indicado mal los horarios. Los autobuses para la playa terminan a las diez de la noche y no a las doce como nos dijeron, por lo que tuvimos que coger un autobús que nos acercara al principio de la avenida de la playa, y luego nos tocó andar como cinco o seis kilómetros por la carretera, de noche y con un montón de coches pasando. No había ningún taxi y os aseguramos que el trayecto no fue nada agradable.

Bungaló

Bungaló

Día 3: Seguimos en la playa. Después de la experiencia de la noche anterior, decidimos pasar este día de relax por la playa y tomar algo por sus chiringuitos. Estuvimos en uno que está justo al lado derecho del camping según miras al mar. Había música en directo y, para nuestra sorpresa, escuchamos alguna canción de Manu Chao. Por la noche, también fuimos a un restaurante que se encontraba al lado, a menos de 5 minutos andando, esta vez en el lado izquierdo y en el que las pizzas estaban muy buenas. Después nos hubiera gustado salir a tomar algo, pero a diferencia de ayer, al ser domingo, hoy no había fiestas en los lidos, que son las playas privadas que abarrotan esta zona de Catania. También hay playas libres, pero son las que menos.

Vistas desde el puerto Siracusa

Vistas desde el puerto Siracusa

Día 4: Siracusa. Como pensábamos que Catania no daba más de sí, decidimos movernos a esta ciudad que se encuentra más al sur de la isla. Así que nos fuimos a la estación de trenes y autobuses con el 427. Allí pillamos el un autobús con la compañía Interbus que nos llevaba a Siracusa. El viaje cuesta 7 euros y tiene una duración de, más o menos, una hora y veinte minutos.  Allí cogimos la noche en los Apartamentos Eos, esta vez con Hostelworld. El apartamento estaba genial, no estaba dentro de Ortiga, que es el centro de Siracusa, pero estaba a tan sólo cinco minutos andando y al lado de la estación de autobús. El dueño es encantador y no nos puso ningún inconveniente al no tener el DNI, ya que nos lo habíamos olvidado en el Villaggio Europero, otra nueva historia. Llegamos con tanta hambre que lo primero que hicimos fue bajar a Ortiga a intentar comer. Nos quedamos al comienzo de esta parte de la ciudad, muy cerca de los puentes que conectan con el resto. Esta parte es un poco cara, y como llegamos bastante tarde, solo tenían pizza.

Nos volvimos a casa, con la idea de descansar un poco y hacer un poco de compra para aprovechar el apartamento. Muy cerca de él, se encuentra un supermercado que se llama Siris, en unos 3 o 4 minutos has llegado.  Después de la compra, volvimos a adentrarnos por el centro histórico. El centro de Siracusa es espectacular, sus vistas al mar son una delicia, sobre todo en el anochecer, momento en el que el cielo coge un tono rosa espectacular. Perderse por sus calles es algo obligado. Muy recomendable visitar esta ciudad. Además existe unos viajes en barca que te enseñan todos los alrededores de la ciudad, en los que existen multitud de cuevas y en los que se puede ver las  diferentes tonalidades del agua.  Perdidos durante varias horas y con los pies destrozados, nos volvimos a disfrutar de una cena en la terraza del apartamento, a base tostadas de salmón con philadelphia, prosciutto con tomate y unos pinchos de pollo con verduras.

Día 5: Taormina. Por la mañana teníamos que decidir si quedarnos a ver las ruinas romanas de Siracusa o irnos a Taormina, ciudad de la que habíamos visto unas fotos que nos incitaban a visitarla. Nos decidimos por este último plan, ya que además teníamos que recuperar los DNI que nos dejamos en el camping. Así que hicimos el camino de regreso a Catania, recuperamos la documentación, eso sí, perdiendo más de una hora cogiendo de nuevo el autobús a la playa, y fuimos de nuevo a la estación de autobús cerca de la estación de tren. Esta vez el billete, nos costó menos de 5 euros y el viaje duró alrededor de una hora y diez minutos. No os durmáis en el trayecto, ya que las vistas son muy bonitas. Se encuentra en la parte norte de la isla y está situada en una zona alta al lado del mar, por lo que las vistas desde allí son magníficas. Es la más pequeña de las tres ciudades que hemos visto, pero tal vez la que más encanto tiene. Estuvimos alojados en Hotel Elios, que se encuentra en una de las orillas de la ciudad, y esta bien situado ya que al centro solo tardas cinco minutos andando. No es gran cosa, quizás el peor de todos los establecimientos que hemos estado y el más caro, ya que Taormina es una ciudad excesivamente turística, pero el personal es simpático y en su terraza puedes seguir descubriendo las hermosas vistas.

Vistas desde anfiteatro Taormina

Vistas desde el anfiteatro Taormina

Después de instalarnos, salimos por sus estrechas y bellas calles y nos dirigimos al centro. Allí cogimos la vía Greco para ir a anfiteatro greco-romano. La entrada cuesta 8 euros y merece mucho la pena entrar por las vistas, ya que como monumento está bastante mal conservado, existen anfiteatros mucho mejores, como el de Mérida. Después de la visita, nos fuimos a la calle principal y estuvimos viendo todas las tiendas, bares, la catedral,… que se encuentran en la calle Corso Umberto. Es una de las cosas imprescindibles que hay que hacer en la ciudad. Al final del paseo nos sentamos en la terraza del Carpe Diem, que aunque al verlo da sensación de ser un sitio caro, era todo lo contrario, de lo más barato que encontramos en Taormina. Además, es un sitio muy acogedor, fue un gusto tomarnos una cerveza y una tosta sentados en un sofá en mitad de la calle. Después de esta merienda, nos retiramos a descansar al hotel. Para terminar el día, salimos a cenar a un pequeño restaurante que está en el extremo izquierdo de Corso Umberto, una vez pasada la puerta de piedra. Se llama Trattoria Rosticepi, cenamos bien pero tampoco es muy allá. Nos lo recomendaron los del hotel como bueno y barato, aunque el motivo real seguramente fuera otro. Los platos no estaban mal de precio pero eran un poco escasos, aunque seguramente fuera de lo más económico, ya que dentro de la ciudad por menos de 20 euros por persona es imposible. Después dimos la última vuelta por sus calles y nos tomamos un helado antes de irnos a descansar.

Playa de Taormina

Playa de Taormina

Día 6: Vuelta a casa. Vimos a nuestra llegada que en el hotel proporcionaban una excursión programada a uno de los lidos (playas privadas) que hay en la costa, cerca de la ciudad. El caso es que en Sicilia la mayoría de playas son privadas, nos paso en Catania y volvió a pasarnos en Taormina. Así que decidimos cogerla para ir a la playa el último día sin tener que quebrarnos mucho la cabeza. Por 8 euros, nos incluía el traslado, el derecho a la playa con hamaca y sombrilla  y una bebida de bienvenida. Allí estuvimos muy relajados torrándonos al sol, ya que no nos pudimos meter al mar porque había muchas medusas. Las playas de esta zona tienen muchas piedrecitas, no son de arena fina. Como a las cinco de la tarde, nos llevaron de vuelta al hotel, donde nos habían guardado las maletas sin ningún problema. Dimos la última vuelta por la ciudad, esta vez descubriendo los Trevelyan Gardens, unos jardines muy bonitos y bien cuidados que estaban situados al lado del hotel. Después pasamos a recoger nuestra maleta y nos fuimos a la estación a coger el autobús que nos llevaba directos al aeropuerto. En este caso nos costó 8 euros,  cosa que no entendemos, ya que venir nos costó sólo 5 y de Catania al Aeropuerto fue sólo 1 euro. No tuvimos ningún problema y llegamos a la hora prevista al aeropuerto para volver a Malta.

Al aeropuerto de Malta hemos llegado a las doce menos cuarto, por lo que ya los autobuses no pasaban y tuvimos que cogernos una van de la empresa Malta Transfer para que nos trajera a casa. Normalmente estas van hay que reservarlas en el origen o antes de salir por la puerta de llegadas, pero nosotros fuimos directamente una vez llegamos y coló. El viaje nos salió por 15 euros entre los dos, bastante más barato que el taxi, que cuesta 20.

Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Hoy teníamos planeado ir a Comino con Ángel y Susana, que están visitándonos estos días, y como hacía buen día hemos podido cumplir nuestro cometido. La idea era hacer barbacoa allí, ya que en la playa de Santa María está permitido, así que lo primero que hemos hecho, en cuanto a Susana se le ha pasado el ataque de histérica de la limpieza, ha sido pasar por el Lidl de San Gwann a comprar la cómida y la bebida.

De ahí hemos partido hacia Cirkewwa, para coger un barco que nos llevara a Comino. Hemos hecho la correspondiente parada en Popeye Village para que Susana y Ángel se hicieran la foto mítica con esas vistas tan idílicas. Para los que no lo sepan, Popeye Village es el parque temático que se creó con los decorados que quedaron cuando se terminó de rodar la película Popeye. Al barco que aparece en la película también le han sacado buen partido los malteses, fue reconvertido en un bar que actualmente está situado en Ta’ Xbiex con el nombre The Black Pearl (La perla negra). Esta película, de la que casi nadie sabe de su existencia, fue estrenada en 1980 y fue uno de los muchos rodajes que han tenido lugar en Malta. Aquí podéis ver el tráiler:

Una vez hemos llegado a Cirkewwa, nos hemos propuestos buscar la mejor opción para ir a Comino. Nuestra prioridad era que nos fueran a recoger más tarde de las cinco, que es la hora a la que suelen partir los barcos de vuelta en esta época. Cuando se es un grupo grande es mucho más fácil negociar esto, pero como hoy éramos sólo cuatro, nos ha costado más. Nuestro barquero de confianza, David, hoy nos ha decepcionado, ya que nos quería cobrar 15 euros por recogernos más tarde, así que nos hemos buscado otra barca que nos lo ha dejado en 10€ con el acuerdo de recogernos a las seis.

El viaje en la lancha ha sido bastante cañero, ya que hoy el mar estaba un poco agitado y hemos pegado algún que otro bote que nos ha teletransportado al mísmisimo Parque de Atracciones. Cuando hemos llegado, hemos entrado en crisis, ya que nos hemos dado cuenta de que no habíamos cogido del coche ni la barbacoa ni la mochila de David en la que llevaba dos toallas y que, para colmo, entre negocio y negocio, nos habíamos olvidado de la comida en la zona donde salen las barcas de Cirkewwa. A todo esto ya era bastante tarde y, como en la Blue Lagoon hay puestos de comida, hemos decidido quedarnos ahí en lugar de ir a la Playa de Santa María, ya que para llegar a ella hay que caminar unos 20 minutos. Poco a poco, hemos superado la situación de nuestro despiste generalizado y hemos empezado a disfrutar de la Blue Lagoon.

Con Susana en la Blue Lagoon

Con Susana en la Blue Lagoon

Para comer, a falta de barbacoa, nos hemos decantado por hamburguesas y kebaps, comprados en uno de los kioskos de comida, que sorprendentemente no era nada caro. Poco a poco la gente se ha empezado a ir y hemos ido haciéndonos con un sitio más o menos cómodo, que cuando hemos llegado, estábamos malamente encogidos en una roca, peor que en Benidorm. Hasta hemos podido coger unas hamacas por 2,50€ en las que hemos estado en la gloria. A partir de las cuatro y media, la isla se ha vaciado casi por completo y hemos podido disfrutar de la Blue Lagoon casi en soledad hasta las seis, hora en la que ha venido a recogernos nuestra lancha. Sin duda, os recomendamos que intentéis alargar lo máximo la recogida, ya que cuando se va todo el mundo es cuando realmente se disfruta de este paraíso del Mediterráneo.

Cuando hemos llegado a Cirkewwa, hemos preguntado en el bar si por curiosidad habían visto una caja con comida que nos habíamos olvidado y… efectivamente, ¡allí estaba! Al llegar al coche también hemos comprobado que estaba todo lo que nos habíamos olvidado y sí, allí estaba la barbacoa y la mochila de David, con lo que de vuelta a casa hemos decidido hacer una barbacoa por la noche en la playa de Sliema.

Se lo hemos dicho a nuestra family maltesa, y de esta forma, un lunes cualquiera, ha surgido una cena en la playa. Nos ha servido para despedir a Ana, la amiga de Carmen, que mañana ya se va a España y a la Paredes, que también va a España, pero ella sólo unos días de visita. Genial noche en buena compañía, a lo tonto nos habremos juntado unas 10 personas. Como anécdota de la noche, comentar que cuando ya habíamos terminado de cenar, unos malteses nos han pedido que nos fuéramos del sitio en el que nos habíamos instalado porque se iban a liar a manguerazos para limpiarlo.