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Día 308: ¡Llega mi familia!

Día 308: ¡Llega mi familia!

Hoy llegaba mi familia a Malta para visitarme por primera vez desde que me vine a vivir aquí hace ya casi once meses. Como comprenderéis, para causar buena impresión, me he tirado toda la mañana y parte de la tarde limpiando y poniendo todo en orden, que después de estos días, con tanto plan y estando yo sólo en el piso, tenía la casa un poco dejada.

A eso de las ocho de la tarde han aterrizado en Malta con Vueling. Yo no he ido a buscarles al aeropuerto porque justo eran cuatro y no cogía nadie más en el taxi. Así que he quedado con ellos en el hotel Carlton de Sliema, donde se iban a alojar mis padres. Cuando he llegado ya estaban ahí, ya que por lo visto el taxi les ha traído a toda leche, así que la primera toma de contacto que han tenido con la isla ya ha sido bastante cañera. Según me han dicho, el trayecto ha durado 15 minutos y les han cobrado 20 euros, que es el precio estándar que tienen aquí para los traslados al aeropuerto. Como mis padres no saben absolutamente nada de inglés, les he tenido que ayudar a hacer el check-in en el hotel y una vez han dejado las maletas hemos ido a mi casa para que mi hermana y su novio dejaran las suyas, ya que ellos se van a quedar a dormir aquí.

Con mis padres y mi hermana en Balluta Bay

Con mis padres y mi hermana en Balluta Bay

La casa les ha gustado bastante, aunque han llegado muy acalorados después de subir la cuesta que hay de camino. La verdad es que mis padres están bien situados porque de su hotel a mi casa hay unos cinco minutos. Una vez mi hermana Mari Cruz y Javi han dejado sus maletas, hemos salido a dar una vuelta por el paseo marítimo. Lo primero que hemos hecho ha sido bajar hasta Balluta Bay, donde nos hemos hecho algunas fotos, y de ahí hemos ido andando por todo el paseo de Sliema hasta llegar al Surfside, donde hemos aprovechado para cenar.

Allí ha empezado la odisea con la carta, ya que mis padres eran incapaces de enterarse de nada de lo que ponía, así que les hemos traducido hasta que ya han decidido lo que querían. Hemos pedido dos risottos (para mi hermana y para mí), una ensalada (para mi madre), unas costillas (para mi padre) y una pizza (para Javi). La verdad es que nos hemos pasado pidiendo, ya que en el Surfside los platos son muy grandes y al final nos ha sobrado la mitad de la comida. Con el vino y el agua han sido unos 66 euros todo. Después hemos vuelto tranquilamente andando hasta el hotel, donde hemos dejado a mis padres y nosotros nos hemos venido a casa, que mañana nos espera un día muy largo de turismo.

Día 293: Un paseo nocturno hasta Ta’Xbiex

Día 293: Un paseo nocturno hasta Ta’Xbiex

Después del fin de semana y de que se hayan ido Lola y Fran, hoy teníamos muchas cosas que hacer durante el día, así que hemos pasado prácticamente todo el tiempo en casa trabajando para ponernos un poco al día. Por la tarde David ha ido a darse un masaje con Alejandro Frechoso, un chico español del que ya hablamos en otro post, que hace masajes terapéuticos utilizando sobre todo la técnica del masaje thai. Además el masaje está muy bien de precio (20€) y son de larga duración.

Vistas desde Ta'Xbiex

Vistas desde Ta’Xbiex

Cuando ha llegado del masaje hemos quedado en la playa de Ta’Xbiex, justo al lado de Msida, para despedirnos de Juana, la amiga de Laura que ya se va mañana. Hasta allí hemos ido andando desde St Julian’s, la verdad es que si vas por el interior no se tarda apenas nada. Bajando por la calle D’Argens y después por Triq Belvedere, la calle de la comisaría de Gzira, te plantas en el paseo marítimo en cinco o diez minutos. Ahí apareces en el Bayview Hotel y una vez pasas Manoel Island, empieza Ta’Xbiex, con su puerto lleno de barcos y yates. Una vez pasada la zona de los barcos, hemos llegado a la pequeña playa de rocas del Irrera Restaurant, donde estaban Elena, Cristina, Laura y Juana. Poco más tarde han llegado Piotr y Lola y sus hermanas Isa y María.

La verdad es que me han entrado ganas de bañarme porque hacía bastante calor esta noche y el agua tenía muy buena pinta, pero no me he llevado el bañador. Además, desde esa parte hay unas vistas a Valletta muy bonitas. Allí hemos estado tomándonos una cerveza (Cisk grande 2€ en el kiosko de al lado) y charlando hasta más de la una, hora en la que nos hemos despedido de Juana, una adicta a las fotografías majísima a la que esperamos ver muy pronto. A la vuelta hemos hecho exactamente el mismo recorrido a la inversa, un paseo muy agradable para estas noches de verano. Aquí os dejamos el itinerario que hemos seguido.

Día 237: Ahora sí que sí… ¡Llegó el calor!

Día 237: Ahora sí que sí… ¡Llegó el calor!

Hoy ha sido el primer día de auténtico calor en Malta. Todos decían que llegaba tarde, pero al fin está aquí para quedarse por una larga temporada. Como tenemos la misma franja horaria que en España aún estando bastante más al Este, amanece como casi dos horas antes y también el sol se pone, como corresponde, dos horas antes de lo que lo hace en España, anocheciendo pasadas las ocho de la tarde. Esta mañana me ha impactado muchísimo levantarme a las ocho y que el termómetro ya marcara más de 25 grados, y no es que me levantara por gusto, sino porque tenemos obras al lado de casa y los albañiles empiezan a trabajar a las 7 de la mañana para evitar el calor. Por lo visto, esto sólo es el comienzo, ya que en Julio y Agosto está previsto que superemos los 40 grados.

Hoy la mayor parte de nuestro día ha transcurrido en casa. Como teníamos muchas cosas que hacer, nos hemos puesto manos a la obra para dejar todo al día. Es increíble la cantidad de emails que se pueden acumular en un par de días sin mirar el correo. Después de echarle unas horas, hemos dejado todo resuelto.

Kiosko Balluta Bay

Kiosko Balluta Bay

Para despejarnos, a última hora de la tarde, nos hemos ido con la intención de dar un paseo e ir a cenar al Gochi, que es uno de los mejores, por no decir el mejor, restaurante de sushi de la isla. Además es baratísimo, ojalá hubiera restaurantes de sushi así en España. Por desgracia, al ser lunes estaba cerrado, así que nos hemos quedado con las ganas. En su lugar, hemos ido al Sir Alez, una de las terrazas que hay en el paseo marítimo de St Julian’s, llegando a Balluta Bay. La comida no es nada del otro mundo, y muy económico no es, pero con la buena noche que hacía, las vistas a la bahía hacen que sea un sitio agradable.

Cuando nos dirigíamos el Gochi nos hemos encontrado a Guillem y Marta, dos chicos de Granollers que vinieron recientemente a la isla. Ya que habíamos quedado con Ana y Dani para tomar algo, hemos quedado con ellos en tomarnos algo después de cenar. Hemos quedado en vernos en el kiosko de Balluta, que como son vecinos, también les pilla cerca de casa. Así que después de cenar, hemos ido para allá y allí nos hemos encontrado todos. También se han unido Miriam y Neus, que desde esta semana también son vecinas nuestras. Allí hemos pasado un rato agradable, hablando de famoseos y de la vida de los buzos profesionales, ya que Dani lo era y nos ha contado varias anécdotas y cosas peculiares de la vida que llevan, como por ejemplo, cómo hacen sus necesidades debajo del agua. Muy interesante.

Día 95: Chai y tarta de chocolate en Gharghur

Día 95: Chai y tarta de chocolate en Gharghur

Después de la fiesta de ayer, hoy nos hemos tirado durmiendo hasta las cuatro de la tarde. De hecho teníamos una reunión a las 12:30 y se nos ha olvidado completamente, así que hemos tenido que posponerla para la semana que viene. Carmen había quedado por la tarde para ir al cine con el hijo de una de las refugiadas de la ONG en la que trabaja y, por no pasar toda la tarde vegetando en casa, he decidido irme con ella.

Gharghur

Gharghur

Cuando hemos salido de casa, pasadas las cinco, Carmen ha llamado al chaval para confirmar que habíamos quedado, pero nada, el teléfono lo ha cogido la madre diciendo que se había ido a jugar al fútbol. Así que hemos tenido que cambiar de plan y en lugar de ir al cine, hemos decidido ir a visitar a Ana a su casa. Ana vive en Gharghur, justo al lado de Naxxar, así que para ir desde Balluta Bay teníamos que coger el 225 hasta Naxxar y allí coger otro autobús o caminar. Después de estar casi una hora esperando el dichoso autobús, confirmando que es la línea que peor funciona de todas, hemos comprado nuestro billete y en algo menos de media hora estábamos llegando a Naxxar. Una vez allí, hemos caminado unos quince minutos para llegar a la casa de Ana en Gharghur. Gharghur es una pequeña villa de Malta situada en la cima de una colina, durante el camino parecía como si de repente nos hubiéramos teletransportado a algún pueblo de España, con unas vistas muy bonitas llenas de piedras y con las calles bañadas por el olor a leña.

Cuando hemos llegado, Ana nos ha recibido con una riquísima tarta de chocolate y chai que ella misma había hecho. Y allí hemos estado charlando, sobre todo comentando la noche anterior. Después de una hora, con el cuerpo un poco más recompuesto, nos hemos despedido de Ana y nos hemos subido en el coche de Carmen, que lo tenía aparcado allí desde ayer. Desde allí hemos partido hacia Buggiba, para no tener que ir otra vez hasta St Julian’s, hemos decidido que me quedaba allí a dormir. Una vez allí, hemos cenado una pizza muy rica hecha por Carmen y nos hemos puesto a ver la película española «Una ciudad sin límites», película bastante peculiar que no sé si me ha gustado o no. Realmente no he conseguido verla entera, ya que me he quedado dormido antes de que acabara.

Día 16: Desconectar con el mar

Día 16: Desconectar con el mar

Hoy nada más levantarnos hemos ido a la playa, hay que aprovechar cada rayo de sol que sale, que últimamente se nubla a la mínima. Había que desconectar con el mar. El tiempo ya empieza a estar un poco más revuelto, a partir del mediodía hemos tenido un día nublado, con la marea agitada y con bastante viento.

Así que nada, después de comer hemos aprovechado para quedarnos en casa trabajando un poco con la web y el blog. Como habéis visto hemos trasladado el blog a un nuevo dominio, pensamos que así será más fácil de recordar y llegará a más gente, hoy ya hemos tenido casi 300 visitas. Además nos empieza a escribir bastante gente  en nuestra misma situación con ganas de venir a vivir a Malta, nosotros intentamos resolver todas sus dudas.

A eso de las ocho de la tarde hemos salido a dar una vuelta para desconectar un poco. Aquí el cuerpo te pide aire y mar, cuando estás varias horas encerrado te entran las ganas de echarte a la calle y dar una vuelta por el paseo marítimo. Y ha surgido efecto, hemos vuelto con la energía renovada.

La Taberna. Foto 1

La Taberna. Foto 1

Después David se ha quedado en casa y yo me he ido a tomar algo con algunos de los españoles que hemos conocido aquí. Al principio estábamos cuatro, pero hemos acabado siendo más de diez. A muchos de ellos ya les conocía, otros me sonaban de habérmelos cruzado y a algunos les he conocido hoy. Es curioso porque al final esto es un poco como un pueblo y enseguida te das cuenta de que conoces a todo el mundo. Hemos estado en un bar con mucho encanto, que creo que se llama 1927, aunque entre los españoles es conocido como «la taberna maltesa». Está justo en Spinola Bay y tiene precios muy asequibles, además te suelen poner una tapita de queso o algo para picar. Cuando estás fuera de España, se agradece.