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Día 293: Un paseo nocturno hasta Ta’Xbiex

Día 293: Un paseo nocturno hasta Ta’Xbiex

Después del fin de semana y de que se hayan ido Lola y Fran, hoy teníamos muchas cosas que hacer durante el día, así que hemos pasado prácticamente todo el tiempo en casa trabajando para ponernos un poco al día. Por la tarde David ha ido a darse un masaje con Alejandro Frechoso, un chico español del que ya hablamos en otro post, que hace masajes terapéuticos utilizando sobre todo la técnica del masaje thai. Además el masaje está muy bien de precio (20€) y son de larga duración.

Vistas desde Ta'Xbiex

Vistas desde Ta’Xbiex

Cuando ha llegado del masaje hemos quedado en la playa de Ta’Xbiex, justo al lado de Msida, para despedirnos de Juana, la amiga de Laura que ya se va mañana. Hasta allí hemos ido andando desde St Julian’s, la verdad es que si vas por el interior no se tarda apenas nada. Bajando por la calle D’Argens y después por Triq Belvedere, la calle de la comisaría de Gzira, te plantas en el paseo marítimo en cinco o diez minutos. Ahí apareces en el Bayview Hotel y una vez pasas Manoel Island, empieza Ta’Xbiex, con su puerto lleno de barcos y yates. Una vez pasada la zona de los barcos, hemos llegado a la pequeña playa de rocas del Irrera Restaurant, donde estaban Elena, Cristina, Laura y Juana. Poco más tarde han llegado Piotr y Lola y sus hermanas Isa y María.

La verdad es que me han entrado ganas de bañarme porque hacía bastante calor esta noche y el agua tenía muy buena pinta, pero no me he llevado el bañador. Además, desde esa parte hay unas vistas a Valletta muy bonitas. Allí hemos estado tomándonos una cerveza (Cisk grande 2€ en el kiosko de al lado) y charlando hasta más de la una, hora en la que nos hemos despedido de Juana, una adicta a las fotografías majísima a la que esperamos ver muy pronto. A la vuelta hemos hecho exactamente el mismo recorrido a la inversa, un paseo muy agradable para estas noches de verano. Aquí os dejamos el itinerario que hemos seguido.

Día 267: Cada mochuelo a su olivo

Día 267: Cada mochuelo a su olivo

Después de dos días encerrados en casa de Elena celebrando el cumpleaños de Carmen como si estuviéramos en Gran Hermano, hoy ya tocaba que cada uno se fuera a su casa. Yo creo que si hubiéramos hecho el amago de quedarnos un minuto más, a Elena le habríamos escuchado eso de «cada mochuelo a su olivo», pero para no hacerle pasar por ese mal trago, hemos abandonado voluntariamente. Eso sí, cuando ella ya se había ido a trabajar.

Antes de irnos, teníamos que solucionar el pinchazo del coche, así que nos hemos dispuesto a intentar solucionarlo en alguna de las gasolineras cercanas. En una de ellas nos han dicho que si les llevábamos la rueda, en media hora nos la arreglaban, así que hemos optado por esa opción. Quitar la rueda no ha sido tarea fácil, ya que tanto nuestro gato como la llave para sacarla no funcionaban, así que hemos conseguido un gato prestado y hemos comprado una llave para ruedas por 10 euros en la misma gasolinera. Una vez la hemos conseguido sacar, la hemos llevado a arreglar y mientras tanto hemos terminado de recoger la casa y de hacer las maletas, que parece que en lugar de irnos de cumpleaños, nos habíamos ido de casa rural. Cuando hemos terminado, nos hemos despedido de Carmen, que se ha ido en dirección a Bugibba y Laura, David y yo nos hemos ido con el Rojito ya arreglado hacia Msida, donde hemos dejado a Laura antes de volver a casa.

Alejandro

Alejandro haciendo un masaje tailandés

La verdad es que tengo que decir que me ha encantado la experiencia de pasar estos dos días conviviendo con esta gente tan maravillosa, que ya son casi como hermanas. Eso sí, tenemos que decir que los finalistas hemos sido Elena, Carmen, Laura, David y yo, que el resto no ha vivido ni la mitad de este cumpleaños gitano.

Por la tarde, tenía cita con Alejandro Frechoso para darme un masaje terapéutico. A Alejandro le conocemos desde hace tiempo, ya que es un habitual de The Parranda y, como está empezando y quiere promocionarse, el sábado se ofreció a darme un masaje gratis para que lo probara, así que ante una oferta así no podía decirle que no y esta tarde he ido a su casa. La verdad es que tengo que decir que he quedado encantado, han sido más de dos horas de masaje y me ha aliviado muchísimo la tensión que tengo desde hace tiempo en la espalda. Alejandro trabaja como masajista en Medasia Playa, pero es recomiendo que si estáis intererados, contactéis con él a través de su Facebook personal, ya que os va a salir mucho más barato (20€) si os lo hace en su casa.

Día 184: Un masaje para terminar la semana

Día 184: Un masaje para terminar la semana

Hoy lo primero que hemos hecho cuando nos hemos levantado ha sido coger el tupper del cous cous que nos sobró ayer e irnos a comer a la playa, así, sin pensárnoslo dos veces. Mirando por la ventana parecía que hacía calor, así que, por si acaso, nos hemos plantado el bañador, que nunca se sabe. Hemos ido a la playa que está al lado del Surfside y, aunque hacía buen día, el viente soplaba con bastante fuerza. Allí hemos comido muy a gusto, pero enseguida el viento ha empezado a hacerse un poco insoportable y hemos tenido que recoger todo y venirnos a casa.

Por la tarde íbamos a quedar con Vane y Alba, que ha venido otra vez a Malta para trabajar en la promoción de un evento durante unos días, pero al final su mañana de compras se ha alargado y nos hemos quedado viendo una película en casa. Ya casi de noche, he quedado con Pipi, el osteópata español al que todos recurrimos cuando nos duele algo. Desde hace un tiempo venía notando una fuerte tensión en la parte derecha de mi espalda, muy posiblemente agravada por las horas que nos pasamos con el ordenador cogiendo malas posturas. Esta semana el dolor se ha intensificado más y empezaba a ser un poco insoportable, así que decidí recurrir al gran Pipi. Me ha dado un masaje de hora y media trabajando toda la espalda y la zona de la cadera, que por lo que  me ha dicho, es el origen del descoloque que tengo. En algunos momentos ha sido un poco doloroso pero muy soportable, es lo que tocaba si quería solucionar el problema. La verdad es que después me he quedado como nuevo. Nunca me había dado un masaje de este tipo, pero creo que a partir de ahora lo haré de vez en cuando. Pipi es todo un profesional, os lo recomiendo en caso de que necesiteis ayuda de este tipo. Además es experto en masaje tailandés, reiki, acupuntura,…