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Día 310: Comino, Cominotto, Cominito…

Día 310: Comino, Cominotto, Cominito…

Soy Javi, (Dei´s brother in law). En nuestro segundo día en la isla, hemos realizado la visita a Comino como principal atracción. Por la mañana a primera hora (la primera hora de Dei es cuando están comiendo los malteses), hemos ido a recoger el coche de alquiler a la zona de Paceville. Una vez hecho todo el papeleo, nos hemos puesto en marcha. Ni que decir tiene que nunca había conducido por la izquierda, aparentemente todo el mundo te dice que es igual pero al revés, pero ya me gustaría a mí verles tomar las rotondas en sentido contrario. Tienes la sensación que un coche te va a salir de frente. Me han dado ganas de coger el volante y ponerlo en el lado izquierdo. Después de unos minutos adaptándote al coche, poco a poco te vas soltando y vuelve todo a la normalidad.

En la lancha de camino a Comino

En la lancha de camino a Comino

El puerto desde donde salen los ferries y barcos hacia Gozo y Comino se llama Cirkewwa, situado en la zona norte de la isla. Hemos tardado aproximadamente una media hora en llegar hasta allí. Una vez allí, vienen a ofrecerte los servicios de traslado a Comino diferentes comerciales de varias empresas. El precio suele ser 10 euros, aunque si insistes puedes llegar a un acuerdo y te lo pueden llegar a bajar a 8 €. Nosotros hemos cogido 5 entradas con la empresa Awesome Comino. La vuelta la hemos cogido sobre las 18 de la tarde ya que nos han dicho que más tarde era imposible. Recordar el nombre de la compañía que aparece en el  barco, puesto que luego para la vuelta, en el embarcadero, aparecen numerosos barcos de distintas compañías. Después de una espera corta, hemos montado en una lancha, al estilo «Miami Vice» y la duración del trayecto ha sido de unos15 o 20 minutos. A nuestra llegada, nos ha sorprendió la acumulación de gente que había por metro cuadrado (sombrilla y hamaca incluida), pero nuestra parada no era en Blue Lagoon, sino al otro lado de la isla, donde existe una playa más tranquila, llamada St Marija Bay, donde nos ha dejado el barco.

Hemos estado dándonos un chapuzón y comiendo unos bocadillos en esta playa, con mucha más arena y menos jaleo, pero a eso de las 16:00, hemos decido irnos a ver la Blue Lagoon. El trayecto ha sido de una media hora andando, eso sí, cayendo fuego, por lo que particularmente se me ha hecho eterno.

Llegando a la Blue Lagoon

Llegando a la Blue Lagoon

Cuando hemos llegado a la Blue Lagoon, hemos alquilado dos hamacas y una sombrilla. Como buen español, coges dos y te sientas en cinco. Cada hamaca valía 4 € y la sombrilla otros 4 €, como era ya última hora de la tarde la sombrilla nos la ha regalado. Allí nos hemos dado un chapuzón hasta las 18:00 que llegaba nuestra lancha. Según nos íbamos en el barco, teníamos la sensación de que la isla es más bonita sin gente que con ella, la cantidad de gente que había hoy la afeaba muchísimo.

En el camino de vuelta, el barco nos ha llevado por las grutas de la isla para ver otra cara de la misma. Nos ha parecido muy bonita y como os he comentado antes, si no fuera por la cantidad de gente que había, sería de los sitios más bonitos que he visto. De nuevo en Cirkewwa, hemos cogido el coche de vuelta a casa, otra media horita de camino.

Por la noche hemos estado en un restaurante de Ballutta Bay llamado «Piccolo Padre». Como los  platos suelen ser abundantes, hemos compartido 4 platos y nos ha salido a menos de 10 € por cabeza. El lugar y la comida nos ha gustado mucho, aunque esperábamos que nos pusieran en la terraza con vistas al mar, pero no se puede tener todo en esta vida…

 

Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Hoy Lunes tocaba uno de los destinos más esperados: Comino. Hemos quedado en el puerto de Cirkewwa con Laura y Bea, y hasta allí hemos ido a lomos del Rojito. Nos ha dejado un poco preocupados por unos ruidos en un amortiguador trasero, así que un paso por boxes le vendrá de perlas. En el puerto nos esperaba nuestra lancha, cuyos ocupantes han empezado a hacernos la ola cuando nos han visto llegar con la caja de latas de cerveza…luego no estaban tan contentos al ver que tal y como subieron bajaron, y se quedaron sin olerlas…

Dei y Lola en la playa de Santa María

Dei y Lola en la playa de Santa María

La lancha nos ha llevado hasta la playa de Santa María en Comino, una playa de arena al parecer no tan conocida como Blue Lagoon, con lo que hemos preferido pasar la mayor parte del día allí, disfrutando de sus aguas cristalinas y con una temperatura ideal. María, como ha descubierto su vocación de submarinista, se ha pasado la mayor parte del tiempo con las gafas y el tubo viendo los peces de la zona. Para comer nos hemos llevado una tortilla de patatas y una ensaladilla rusa hechos por Dei, cous cous de Laura y algo de picoteo. Gracias a David hemos conseguido enfriar las cervezas, que ha conseguido que nos dieran hielo en el hotel de la isla.

Después de descansar un poco la comida, hemos cogido los bártulos y nos hemos ido andando a la Blue Lagoon. El paseo con el calor y la pesada nevera (ya que aun nos quedaban unas cuantas cervezas) ha valido la pena, ya que la playa es impresionante. Allí nos hemos bañado en cuanto hemos llegado, y hemos ido nadando hasta la pequeña isla de Cominotto. De nuevo, sus aguas cristalinas y arena blanca en el fondo nos han dejado unas imágenes del fondo del mar imposibles de borrar.
Atardecer en Comino

Atardecer en Comino

Pronto ha llegado nuestra lancha a recogernos, ya que habíamos quedado a las 19.00h. El piloto, Giovanni, ha resultado ser un cachondo y ha hecho que lo que parecería una simple vuelta a casa se convierta en uno de los momentos más divertidos hasta ahora del viaje. La música que tenía puesta en el barco invitaba a la fiesta, y hemos abierto unas cervezas para disfrutar del camino, y las hemos compartido con la gente que nos acompañaba en la lancha, algunos de Málaga, y con el propio Giovanni, que parecía encantado también. Como ha visto que había buen ambiente, nos ha acercado a algunas grutas de roca, acercándose hasta tocarlas con la mano, y nos ha dejado bañarnos en un par de paradas estratégicas entre las rocas. Nunca nos habíamos bañado en un sitio tan impresionante, con lo que nos ha faltado tiempo para saltar de la lancha siempre que nos dejaba. La puesta de sol en ese momento lo ha hecho un poquito más mágico si cabe. Claramente, Giovanni se había ganado una segunda cerveza. Para terminar, unos momentos de velocidad y giros inesperados han conseguido hacerme sentir como un niño pequeño, ¡hacía mucho que no nos divertíamos de esa forma! La empresa con la que hemos ido se llama Awesome Comino Ferries y sólo nos han cobrado 8 euros por todo. Totalmente recomendable.
Conexión en directo desde la lancha:

Una vez llegados a puerto, y de un rato de charla con los compañeros de Málaga, hemos cogido de nuevo el Rojito para volver a casa, exhaustos.
Como teníamos ganas de ver un poco de ambiente por St Julians, hemos ido por la noche al Juuls, donde estaban Elena, Lola y sus hermanas. Allí hemos tomado unas copas en la escalera de la calle y hemos terminado dentro, donde han caído otras cuantas. La vuelta a casa dando un paseo ha puesto punto y final a un día redondo.

Día 258: Despedida a la maltesa

Día 258: Despedida a la maltesa

Hoy ha sido el penúltimo día de Sara y Javi en la isla. Mientras ellos han ido a pasar el día a Comino, nosotros nos quedábamos haciendo nuestras tareas habituales. Luego, para descansar un poco, nos hemos enganchado a Black Mirror. Estos días hemos estado viendo la primera temporada, que te deja impactado desde el primer capitulo, y hoy hemos empezado la segunda. Como son capítulos que no tienen que ver el uno con el otro, puedes verlos sueltos. Eso sí, tienen una temática común, los medios de comunicación.

Ya bien entrada la tarde, han llegado más morenos de lo que vinieron ya que han estado desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde en el pequeño islote que se encuentra en la parte norte de la isla. La lancha para ir a ella les ha costado diez euros y han negociado volver un poco más tarde de lo habitual, ya que la lanchas suelen volver sobre las 5 o 5 y media. Nos han contado que han alquilado una tumbona, para intentar estar más o menos cómodos ante la masificación de la Blue Lagoon, les ha costado cuatro euros todo el día.

Monumento Love en Spinola Bay

Reflejo del monumento Love en Spinola Bay

Para despedirnos, hemos decidido ir a dar una vuelta por St Julian’s y Portomaso, ya que no habían visto esta zona, así que hemos ido andando por el paseo marítimo de St. Julians hasta llegar a Spinola Bay. Allí, después de diez meses viviendo aquí, por fin hemos podido ver el reflejo de la escultura LOVE en el agua. Es algo que habíamos leído pero nunca habíamos conseguido verlo porque pensábamos que teníamos que verlo desde el monumento, y hoy por fin nos hemos dado cuenta de que hay que verlo desde uno de los lados, como podéis ver en la foto. Después del gran descubrimiento, hemos bajado hasta Portomaso y hemos llegado hasta la playa de Paceville. Después de hacer hambre con el paseo, hemos ido a cenar al Gululu, que es un restaurante de comida maltesa que se encuentra en Spinola Bay. Allí hemos pedido un picoteo compuesto de  varios dip malteses, en el que no podía faltar la Bigilla y las famosas Gallettis. También hemos pedido unas Ftira L-form para compartir, que son una versión maltesa de las pizzas italianas. Hemos pedido una que llevaba hummus y otra con la típica salchicha maltesa, todo bastante rico. Para terminar la noche y que se despidieran bien de la isla, nos hemos ido a dar una vuelta por Paceville y hemos hecho una pequeña ronda de chupitos por alguno de sus locales. Hemos estado en el Footloose, en el Coyote y hemos terminado en el Native, como no podía ser de otra manera. El Coyote nos ha sorprendido gratamente, ya que aún no habíamos estado, así que habrá que repetir para salir un poco de la rutina.

Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Hoy teníamos planeado ir a Comino con Ángel y Susana, que están visitándonos estos días, y como hacía buen día hemos podido cumplir nuestro cometido. La idea era hacer barbacoa allí, ya que en la playa de Santa María está permitido, así que lo primero que hemos hecho, en cuanto a Susana se le ha pasado el ataque de histérica de la limpieza, ha sido pasar por el Lidl de San Gwann a comprar la cómida y la bebida.

De ahí hemos partido hacia Cirkewwa, para coger un barco que nos llevara a Comino. Hemos hecho la correspondiente parada en Popeye Village para que Susana y Ángel se hicieran la foto mítica con esas vistas tan idílicas. Para los que no lo sepan, Popeye Village es el parque temático que se creó con los decorados que quedaron cuando se terminó de rodar la película Popeye. Al barco que aparece en la película también le han sacado buen partido los malteses, fue reconvertido en un bar que actualmente está situado en Ta’ Xbiex con el nombre The Black Pearl (La perla negra). Esta película, de la que casi nadie sabe de su existencia, fue estrenada en 1980 y fue uno de los muchos rodajes que han tenido lugar en Malta. Aquí podéis ver el tráiler:

Una vez hemos llegado a Cirkewwa, nos hemos propuestos buscar la mejor opción para ir a Comino. Nuestra prioridad era que nos fueran a recoger más tarde de las cinco, que es la hora a la que suelen partir los barcos de vuelta en esta época. Cuando se es un grupo grande es mucho más fácil negociar esto, pero como hoy éramos sólo cuatro, nos ha costado más. Nuestro barquero de confianza, David, hoy nos ha decepcionado, ya que nos quería cobrar 15 euros por recogernos más tarde, así que nos hemos buscado otra barca que nos lo ha dejado en 10€ con el acuerdo de recogernos a las seis.

El viaje en la lancha ha sido bastante cañero, ya que hoy el mar estaba un poco agitado y hemos pegado algún que otro bote que nos ha teletransportado al mísmisimo Parque de Atracciones. Cuando hemos llegado, hemos entrado en crisis, ya que nos hemos dado cuenta de que no habíamos cogido del coche ni la barbacoa ni la mochila de David en la que llevaba dos toallas y que, para colmo, entre negocio y negocio, nos habíamos olvidado de la comida en la zona donde salen las barcas de Cirkewwa. A todo esto ya era bastante tarde y, como en la Blue Lagoon hay puestos de comida, hemos decidido quedarnos ahí en lugar de ir a la Playa de Santa María, ya que para llegar a ella hay que caminar unos 20 minutos. Poco a poco, hemos superado la situación de nuestro despiste generalizado y hemos empezado a disfrutar de la Blue Lagoon.

Con Susana en la Blue Lagoon

Con Susana en la Blue Lagoon

Para comer, a falta de barbacoa, nos hemos decantado por hamburguesas y kebaps, comprados en uno de los kioskos de comida, que sorprendentemente no era nada caro. Poco a poco la gente se ha empezado a ir y hemos ido haciéndonos con un sitio más o menos cómodo, que cuando hemos llegado, estábamos malamente encogidos en una roca, peor que en Benidorm. Hasta hemos podido coger unas hamacas por 2,50€ en las que hemos estado en la gloria. A partir de las cuatro y media, la isla se ha vaciado casi por completo y hemos podido disfrutar de la Blue Lagoon casi en soledad hasta las seis, hora en la que ha venido a recogernos nuestra lancha. Sin duda, os recomendamos que intentéis alargar lo máximo la recogida, ya que cuando se va todo el mundo es cuando realmente se disfruta de este paraíso del Mediterráneo.

Cuando hemos llegado a Cirkewwa, hemos preguntado en el bar si por curiosidad habían visto una caja con comida que nos habíamos olvidado y… efectivamente, ¡allí estaba! Al llegar al coche también hemos comprobado que estaba todo lo que nos habíamos olvidado y sí, allí estaba la barbacoa y la mochila de David, con lo que de vuelta a casa hemos decidido hacer una barbacoa por la noche en la playa de Sliema.

Se lo hemos dicho a nuestra family maltesa, y de esta forma, un lunes cualquiera, ha surgido una cena en la playa. Nos ha servido para despedir a Ana, la amiga de Carmen, que mañana ya se va a España y a la Paredes, que también va a España, pero ella sólo unos días de visita. Genial noche en buena compañía, a lo tonto nos habremos juntado unas 10 personas. Como anécdota de la noche, comentar que cuando ya habíamos terminado de cenar, unos malteses nos han pedido que nos fuéramos del sitio en el que nos habíamos instalado porque se iban a liar a manguerazos para limpiarlo.

Día 121: Vaya ritmo llevamos…

Día 121: Vaya ritmo llevamos…

Esta mañana hemos tenido una reunión con Martin. Hemos quedado en el City of London para hablar acerca de The Parranda y otros futuros proyectos que tenemos entre manos. Mientras le esperábamos nos hemos encontrado con Sergio y María, una chica sueca con raíces españolas muy simpática. Cuando estábamos hablando con Martin nos ha llamado Ney, que acaba de llegar a la isla y quería conocernos. Ney, es un brasileño afincado en España que nos escribió antes de venir para que le echáramos una mano con el tema de os cursos y el alojamiento. Como Martín también ha estado viviendo en Brasil, allí hemos estado recordando viejas historias. También ha surgido la idea de organizar una cena brasileña.

Playa de Sliema

El Dixie’s a lo lejos (arriba)

Después nos ha llamado Vane y se ha unido a nosotros para comer. Hemos ido al Dixie’s, que es un kiosko que está justo al lado de la playa de Sliema, y nos hemos comido unos bocadillos. Por unos cuatro euros puedes elegir entre una gran variedad, no son gran cosa pero por lo menos puedes comer por poco dinero al lado del mar. Después me he ido pitando porque había quedado con Raquel a las 16:30 para ir a clase de inglés. Y a esa hora, allí estaba puntual en la parada del autobús esperándola para ir a Hamrun, que es donde tenemos las clases del curso del Ministerio. Solemos coger el 24 o el 32, que nos dejan en Msida, justo al lado del mar, y de ahí caminamos unos cinco minutos hasta la escuela.

Cuando hemos llegado sólo estaban Javi y la profesora, así que hemos empezado la clase con sólo tres personas. Un poco más tarde ha llegado Jose, igual lo conocéis por este vídeo tan chulo que hizo patinando por Malta. Como sólo hemos estado los cuatro españoles y en general tenemos un nivel de inglés aceptable, hemos avanzado bastante. Una vez ha acabado la clase de nuevo hemos ido hacia Msida para coger el bus y allí hemos dejado a Javi que se volvía en su lancha motora hasta Sliema, donde vive durante estos meses de frío hasta que pueda volver a su barco.

Cuando he llegado a casa nos hemos ido al gimnasio para rematar el día. Como veis llevamos una semana bastante movidita, estamos que no paramos. Además los distintos proyectos que tenemos están empezando a dar sus frutos, así que no podemos estar más contentos.