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Día 233: Los jueves de Ta’ Fra Ben

Día 233: Los jueves de Ta’ Fra Ben

Después del viaje, hoy  tocaba ponerse al día de todo el trabajo que no hemos hecho durante estos cinco días que hemos pasado en Sicilia. De esta forma hemos pasado toda la mañana y casi toda la tarde. A eso de las ocho iba a quedar con María, una chica que acaba de llegar a la isla y que tenía ganas de conocernos para que le contáramos un poco más acerca de Malta. Cuando he llegado, he estado esperándola un rato pero no ha aparecido, parece ser que no nos entendimos bien por e-mail, así que he decidido hacer un plan alternativo.

He llamado a Lola, mi compañera de fiestas, para ver qué planes tenía, porque han venido unos amigos a visitarla y tenía ganas de conocerlos. Cuando la he llamado me ha dicho que iban a ir al Ta’ Fra Ben, un bar de reggae que está en Qawra, justo al lado de Bugibba. He llamado a Cristina para tirar con ellas para allá y me ha dicho que James nos llevaba en coche, así que hemos quedado con él y Laura a la salida de su clase de biodanza. Tenéis que ver la energía con la que bailan los dos, bautizados recientemente por nosotros como biodancers, no tienen desperdicio.

Ta' Fra Ben

Ta’ Fra Ben

Finalmente he quedado con Cristina en Balluta Bay y hemos ido a recoger a los biodancers al Amigos, que es el bar al que suelen ir siempre después de clase. De allí hemos partido hacia Qawra con el coche de James, con previa parada en una pastizzeria de Bugibba, que estábamos sin cenar. Una vez hemos llegado al Ta’ Fra Ben, allí ya estaban esperándonos Lola y sus tres amigos sevillanos, Fernando, Vero y Álvaro. Hoy, como cada jueves, había jam session y allí hemos estado sentados en una mesa escuchando música reggae y tomando algo super a gusto. El bar me ha gustado mucho, además tiene una terraza con piscina en la parte de arriba, que según nos han dicho, abren en verano, cuando hace más calor. Con la tontería nos han dado casi las tres de la mañana, hora en la que evidentemente ya no había transporte público, así que nos ha tocado llamar a una van.

Moverse en van por Malta es algo muy típico, ya que es una opción rápida y barata. Siempre se puede negociar el precio y es recomendable hacerlo cuando llamas, para que luego no haya sorpresas. Lola ya tiene el contacto de un conductor que siempre se lo deja por el mismo precio, 2 euros, así que eso es lo que hemos pagado cada uno por el trayecto de Qawra hasta el destino que hemos elegido cada uno. El viaje ha sido sin duda el mejor momento de la noche, parecíamos una excursión de estudiantes de tercero de la ESO. Los sevillanos se han quedado en Mosta, ya que estaban muy cansados por la marcha que se pegaron el día anterior. Después, hemos pasado por Valletta a dejar a Ramón. Cristina y yo nos hemos bajado en Paceville a continuar un poco la noche junto con Carlos y un amigo suyo, a los que hemos conocido hoy, y allí en la van hemos dejado a Salvatore que sería el último en bajarse en Pembroke. Como veis, el conductor nos ha dado una vuelta por toda la isla por un precio bastante popular. La noche ha terminado enseguida, ya que hemos hecho el amago de ir al Native, pero cada día nos gusta menos el ambiente que tiene.

Día 44: ¡Tenemos coche, un Austin Mini!

Día 44: ¡Tenemos coche, un Austin Mini!

Lo que leéis, ¡nos hemos comprado un coche! Además, por qué no decirlo, es el coche más bonito de toda la isla ;-). Si nos habéis seguido habitualmente, habréis leído que nos hemos quejado un poco del transporte publico aquí en Malta. Así que hemos sondeado un poco el mercado de segunda mano en MaltaPark, la mayor pagina que se dedica a ello. Así hemos encontrado el coche que nos gustaba.

Austin Mini

¡Nuestro coche!

Os presento a nuestro nuevo coche, un Austin Mini de 1971. Se lo hemos comprado a un chico que estudia mecánica superior aquí en Malta. La verdad es que la familia parece ser una apasionada de los coches, ya que tanto el padre como el hijo tienen un Austin Mini también. Y os preguntaréis, ¿por que un coche antiguo? pues tres son las razones principales. La primera que nos encanta el coche a los dos, estos coches tienen un encanto especial de los que igual sólo puedes disfrutar una vez en la vida. La segunda es el precio, nos ha salido muy barato, y como nuestra estancia es temporal no nos queríamos gastar mucho. Y por último, que Malta es un sitio ideal para hacerlo, aquí puedes utilizar estos coches de manera usual, ya que, como la velocidad máxima en toda la isla es de 60 km/h y existen muchos radares, es una tontería comprar un coche nuevo o con más motor. Todo desde nuestro punto de vista. Con el Austin Mini el máximo son 80 km/h, así que no vamos a tener ningún problema. Ahora estamos de papeleo, pero cuando lo tengamos en nuestro poder haremos un posado con él.

Gochi

Ya por la noche, hemos ido a una «jam session» que, para los que no lo sepáis, es una especie de concierto en el que los músicos improvisan sobre la marcha. Allí estuvo nuestra amiga Carmen y otros cuatro músicos más. También nos volvimos a encontrar con Irene. Fue un rato agradable en un pequeño restaurante de sushi llamado Gochi. No lo conocíamos y nos ha sorprendido. Es un sitio muy chulo, muy bien decorado y con muy bien ambiente. Además la comida tiene muy buena pinta y no parece caro, así que seguramente iremos a cenar un día de estos.