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Día 259: Despedidas y reuniones

Día 259: Despedidas y reuniones

Hoy se acaban las vacaciones de Javi y Sara en Malta, donde han estado disfrutando desde el jueves. Hay que decir, que se lo han tomado en serio y que han aprovechado bien su estancia sin dejarse casi ningún rincón por recorrer.

Hoy, como tenían el vuelo por la tarde, hemos aprovechado la mañana para visitar Mdina, la antigua capital de Malta. La verdad es que se recorre rápido, así que es una buena opción para alguna mañana libre. Hemos comido en el Fontanella, el mítico restaurante conocido sobre todo por sus ricas tardas. El sitio tiene unas vistas privilegiadas de casi toda la isla y es bastante asequible, hay bocadillos por 4 euros y medio.

En Playmobil

En Playmobil

Después, como nos sobraba tiempo antes de ir al aeropuerto, y además pilla muy cerca de éste, hemos ido a la fábrica de Playmobil. Es la segunda vez que la visitamos desde que estamos aquí, pero es entrar y querer volver a ser niños para jugar con todo lo que tienen en su tienda. Además, tienen numerosos Playmobil a tamaño gigante con los que te puedes hacer fotos. Tienen varias zonas, el fuerte, la cárcel, la comisaría de policía o la granja. La verdad es que si eres de los que jugaban de pequeño con estos juguetes, merece la pena ir, porque es volver a tu infancia. De todas formas, pensamos que le podían sacar más juego y convertirlo en un parque temático de verdad, cuidándolo un poco mejor y recreando mejor los distintos escenarios.

Después de esta vuelta a la infancia, les hemos llevado al aeropuerto y ha llegado el momento de la despedida. Por lo que nos han dicho se han ido muy contentos y han disfrutado mucho de su experiencia en Malta. Además, han amenazado con volver si seguimos por aquí durante más tiempo. Una vez nos hemos despedido, nos hemos dirigido a casa. Al rato ha venido Carmen, que hoy teníamos reunión con Martin, con el que hemos quedado en el kiosko de Balluta Bay para hablar de futuros proyectos y cosas a mejorar de The Parranda, la fiesta que venimos organizando durante ocho meses. De momento sólo podemos decir que os reservéis el 31 de Julio, que se acerca algo grande…

Día 206: El viento nos acompaña por donde vamos

Día 206: El viento nos acompaña por donde vamos

Hoy con la visita de Luis, teníamos previsto hacer un recorrido por la parte norte de la isla e incluso ir a la playa un rato. Así que me he levantado más o menos pronto para aprovechar el día. He tenido un pequeño percance en la sincronización, ya que nos entendimos mal hablando por Whatsapp, así que cada uno hemos ido a un lado, pero al final hemos conseguido encontrarnos y nos hemos puesto rumbo a la antigua capital maltesa.

Mdina, sobre la que ya hemos hablado en otros post, se encuentra en la parte central de la isla y sobre una de las zona más elevadas. Por ello, además de ser una hermosa cuidad amurallada y de pequeñas calles con mucho encanto, tiene unas vistas impresionantes de toda la isla. Después de recorrerla, ver la plaza de la catedral y el mirador, hemos ido al restaurante del que dicen que tiene la mejor tarta de chocolate de Malta a desayunar. El sitio en cuestión es el Fontanella, que además tiene unas vistas impresionantes. Además de las tartas, os puedo decir que cualquier cosa de su carta está buena. Además, no es nada caro y se encuentra en un sitio privilegiado, así que si vais de visista a Mdina, es un buen sitio para comer.

Dome de Mosta

Dome de Mosta

Después de la visita a Mdina, nos hemos ido a Mosta, que se encuentra a tan sólo unos 4 kilómetros. Con el Rojito nos hemos presentado en un santiamén. Queríamos visitar la fantástica cúpula de su iglesia Asunción de la Virgen María, que es la cuarta mayor de Europa, pero por desgracia cierra las visitas a la hora de comer (de una a tres de la tarde). En su lugar hemos hecho algo típico maltés, comprarnos un pastizzi en un puesto que hay cerca de la iglesia para que Luis lo probara. De ahí nos hemos partido hacia las tres playas de arena que hay en la parte norte de la isla.

Golden BayGħajn Tuffieħa (más conocida como Riviera) y Ġnejna Bay son tres playas que se encuentran a muy poca distancia en el noroeste de la isla. Las más conocidas son las dos primeras, siendo la segunda una playa más natural y dentro de un entorno protegido. La última es la menos conocida y la menos transitada. Hacía tanto viento, que no hemos podido ni bañarnos ni sentarnos en la arena, así que hemos optado por hacer un poco de senderismo por la playa de Għajn Tuffieħa, con las vistas que veis en la foto.

Panorámica de Għajn Tuffieħa y Ġnejna Bay

Panorámica de Għajn Tuffieħa y Ġnejna Bay

Con nuestro gozo en un pozo, hemos vuelto a Mosta y esta vez sí hemos podido visitar la iglesia. Después, casi a las cuatro de la tarde,  hemos comido en un pequeño restaurante que se encuentra a la derecha de la iglesia. Hemos probado los dos platos típicos de Malta, el conejo y la Ftira. Luis, como buen seguidor de Masterchef, era más critico que yo, a mi me pareció que estaba todo muy bueno. Después de comer, vuelta a casa con el Rojito, café en un restaurante al lado de la playa de Sliema y despedida, ya que yo había quedado y Luis se iba a visitar las tres ciudades. Día intenso y en buena compañía.

Aquí un collage resumen del día:

Collage de la visita

Día 149: Malta vista desde los ojos del Vecino

Día 149: Malta vista desde los ojos del Vecino

Corre el mes de agosto y mi buen amigo David (en plenas fiestas sorianas y con alguna copita de más) me dice que se va a Malta un año. Así, a la aventura. ¿Está loco? Es lo primero que se te viene a la cabeza. Y aquí me encuentro 7 meses después en este extraño país visitando a los «Davices».

Malta, qué poquito sabía yo hasta entonces de Malta. A priori te vienen a la mente esas clases de geografía política de la E.S.O., el ingrediente de la cerveza y los festivales de Eurovisión en los que tantos países raros salen cantando (¿tantos países tiene Europa?). Pero a lo que voy. Resulta que desean narrar día a día lo que van haciendo en un blog. Así que me toca relataros mi primera toma de contacto con Malta.

Sábado, 7:30  de la mañana, suena el despertador y me quiero morir. ¿Qué demonios hago levantándome un sábado a estas horas? Como buen fiestero que soy el viernes salí a dar una pequeña vuelta hasta las 6 de la mañana… Así que con una horita y media de sueño, me ducho, me visto (¿?) y cojo el metro. Para colmo diluvia en la calle aunque me consuela saber que en Malta tendré un clima más… «mediterráneo». Ya en el aeropuerto, con mis compañeras de visita Lauri, Barbi y Roci, y con algún que otro problema en el check-in de la T1 de barajas, me desmorona ver la cola que hay ya montada en la puerta de embarque del vuelo de Ryanair. Qué poquito me gusta esa aerolínea, pero que qué barata es.

Encontramos en la cola a César, otro aventurero «maltero», del que ya nos habían avisado de que volaría a la vez que nosotros. Una vez embarcados y despegados, vemos como poco a poco van desapareciendo las nubes que tan amargada me habían hecho la semana. Agua por todas partes y no diferenciar por la ventanilla dónde acaba el mar y dónde empieza el cielo, bonitas sensaciones que van dando forma y color a este viaje. ¡Tierra a la vista! Divisamos lo que parece ser Malta. Sin ningún problema bajamos del avion y vemos el mini aeropuerto cosa que te deja entrever la magnitud de este país.

Los «Davices» se presentan en su mini-MINI, así que siendo nosotros cuatro y ellos dos, con un coche digno de ser comparado con un Micro-machine, alquilamos un coche por 50 euros para 3 días (baratisimos los coches de alquiler aquí), más la gasolina que la pagas por adelantado. Relaciono recoger el coche de alquiler con el comienzo de mi pequeños caos particular. Voy a entrar en el coche como todos lo haríamos pero… AMIGO, ¡es un coche con el volante a la derecha! ¿Pero qué es esto? Aquí en temas de circulación son como los ingleses:  TODO AL REVÉS. Así que no contento con ir de resaca a Malta, tengo que concentrarme en seguir al mini rojo y manejar el coche al contrario de como suelo hacerlo. ¿Porqué en este país no arreglan las carreteras? Por el amor de Dios, ¡que al menos pinten las líneas del suelo!

Con el equipaje en el maletero llegamos a Mdina (Medina castellanizando a los malteses), una pequeña fortaleza que se considera ciudad aquí en Malta. Muros de piedra enormes y antiguos cañones oxidados de grandes batallas navales que ha vivido esta isla. Nos llevan a comer a un pequeño restaurante en Mdina llamado «Fontanela» (bueno bonito y barato) con un gran mirador y unas vistas espectaculares. Comienzo a descubrir que a pesar de ser colonia inglesa durante muchos años, aquí hay mucha influencia italiana debido a su cercanía con el país de la bota. Por lo visto en Malta no hay restaurante que se precie que no oferte en su carta una gran variedad de pizzas y pasta.

Bonito rincón en Valletta

Bonito rincón en Valletta

Cogemos los coches con rumbo a Valleta, la capital. Día de elecciones generales en toda Malta. Todo apunta a que el Partido Laborista ganará y se cambiará de gobierno tras 25 años, pero habrá que esperar a mañana para descubrir el escrutinio. Plaza del ayuntamiento, más fortalezas de piedra, más cañones oxidados, y una gran campana, la cual rezo porque no suene estando yo cerca. Anochece más temprano de lo que imaginaba ya que aún estando muy al Este de mi querida España, hay el mismo horario que allí.

En una zona de pescadores al pie de un fuerte iluminado visitamos una pequeña cala y rápidamente echamos en falta una barbacoa y unas cervecitas para disfrutar más si cabe el momento.

El cansancio empieza a hacer mella en nosotros, pero nuestras ganas de disfrutar al 100% este viaje siguen venciendo. Visitamos por primera vez el pisito de los davices y cenamos pizzas caseras (nada que envidiar a las de los restaurantes). Nos acicalamos y comenzamos a «entonarnos» para salir de fiesta. A partir de aquí mis recuerdos empiezan a menguar vaso a vaso, chupito a chupito y copa a copa.

Solo sé que me invade una gran alegría por estar aquí y un cansancio acumulado que no sé cuando voy a recuperar.

Buenas noches y buena aventura.

Javi (El Vecino)