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Día 306: Fiestas de St Julian’s

Día 306: Fiestas de St Julian’s

Esto realmente es una continuación del día de ayer, ya que hoy he empezado este domingo con Pedro y Elena sin habernos acostado. Después de desayunar y tomarnos la primera cerveza en el mismo sitio, ya a las diez de la mañana, hemos decidido ir a las fiestas de St Julian’s, aunque tengo que confesar que les he convencido y han venido medio obligados, con la excusa de que a esas horas ya tenían que haber empezado y tenían que echarle un ojo por lo menos. Así ha sido, cuando hemos entrado en Spinola Bay, nos hemos topado con la banda de música de frente y en ese momento hemos decidido unirnos al jolgorio. Aunque durante estos días me he pasado por las fiestas de St Julian’s, hoy realmente era el día gordo y tenía que vivirlo desde primera hora de la mañana.

Con Laura en las fiestas de St Julian's

Con Laura en las fiestas de St Julian’s

La primera parada ha sido la taberna, que parece ser que por su posición estratégica es el bar que más gente concentra de todas las fiestas. Allí hemos tomado un par de Cisk más, hasta que ha Pedro y Elena han decidido irse porque no podían más después de haber aguantado como campeones desde ayer, y ha llegado Laura a hacerles el relevo. Laura venía acompañada de James, y con él y sus amigos hemos ido al Tony’s Bar, otro bar mítico de Spinola Bay. Allí hemos tomado otro par de cervezas más, aunque ya empezaba a ser demasiado para mí.

Cuando me ha entrado el cansancio absoluto, Laura y yo hemos decidido ir a comprar una hamburguesa al Mc Donald’s para reponer fuerzas y después nos hemos dado un baño en la misma Spinola Bay. Lo bueno que tiene Malta es que te puedes bañar en cualquier sitio, aunque estés en mitad de la ciudad. Después del baño, ya a las tres de la tarde, hemos vuelto al Tony’s Bar y ahí ya me he despedido, que no podía más. El resto del día, como imagináis, lo he pasado durmiendo después de esta maratón de Parranda-Paceville-Fiestas de St Julian’s que me he metido. Qué grandes momentos he pasado tanto durante la noche como por el día.

Día 296: Fiestas de Mosta

Día 296: Fiestas de Mosta

Hoy 15 de Agosto, día festivo en Malta, había quedado por la mañana con James y Laura para que me vinieran a recoger con el coche e ir juntos a Mosta, a vivir sus fiestas desde por la mañana, ya que nos han dicho que los malteses viven las fiestas mucho más de día. Habíamos quedado a eso de las doce, y yo me estaba empezando a rajar, ya que no había descansado mucho, pero al final me han dicho que venían a buscarme a la una, así que mucho mejor. Los tres hemos tirado hacia Mosta donde esperábamos juntarnos con Elena, su hermano y su cuñada, que llegaron ayer, y con Lola y sus hermanas.

En las fiestas de Mosta

En las fiestas de Mosta

Cuando hemos llegado ya había gente bebiendo y comiendo por las calles, aunque esperábamos que hubiera mucho más ambiente. Eso sí, la charanga no podía faltar, que aquí en Malta también son muy de eso. Después de habernos tomado la primer cerveza han aparecido Elena and company y hemos empezado a hacer la ruta de bares para ver el ambiente que había. En algunos la gente estaba muy animada, aunque para ser fiestas tampoco era nada del otro mundo. Entre cerveza y cerveza, hemos acabado otra vez en el Dingles, el bar del barrio, y Lola por fin ha bajado para unirse a nosotros. Ahí ya llevábamos unas cuantas cervezas, así que a las cuatro de la tarde, hora en la que hemos decidido comer, ya íbamos bastante perjudicados. Después de comer un par de pizzas y tomas la última allí, hemos decidido hacernos un café del mar, a ver si se nos bajaba un poco el melocotón en la piscina.

Para allá hemos ido los seis en un coche, Lola no ha venido porque tenía que ir a ver un piso. Una vez allí, hemos ido directos a la piscina, y la verdad que después de todo el día de calor y cervezas, lo hemos agradecido y nos hemos quedado mucho más despejados. De allí James y Laura se han ido y los demás hemos ido a cenar algo en un bar de Qawra, situado justo en la plaza de la estación de autobuses. Una vez que hemos llenado el estómago, yo me he venido a casa en autobús (12) y Elena and company han ido a tomarse algo al Ta’ Fra Ben, el bar de reggae que hay justo al lado del Café del Mar.

Día 290: ¡Hasta pronto Malta! Volveremos…

Día 290: ¡Hasta pronto Malta! Volveremos…
Mini biblioteca en la playa de Sliema

Mini biblioteca en la playa de Sliema

Como ya contamos con dos días más y el encanto de Malta hizo desaparecer el enfado que arrastrábamos por Vueling, los no vuelos, los aviones con luces de coches que sobrevuelan las fiestas reggae, las atenciones al cliente y la broma de pagar otro billete, hoy hemos decidido volver a las playas del Surfside. Pasado el mediodía hemos llegado Fran, Dei y una servidora (David ha preferido bajar más tarde) a la bahía para bañarnos, tomar el sol y picotear con galletis, Bigilla (una salsa maltesa a base de no sé muy bien qué) y unas cervezas. Recomendamos esta playa de piedras porque además de estar al lado del Surfside, local donde se celebra The Parranda, está céntrico, ofrece libros gratis para leer (en un armario bajo la torre del socorrista) y regalan unos ceniceros de playa con forma de monedero estupendos.

Después del picoteo hemos intentado buscar un pastichi mientras esperábamos el autobús que nos llevaría hasta Bugiba para ir al Café del Mar, pero no lo hemos encontrado (nos quedamos con las ganas de probarlo, que dicen que por 30 céntimos matas el hambre y encima están bastante buenos) y nos hemos pedido un bocadillo para llevar. Hemos esperado el bus número 12 pero al ver que no llegaba hemos cogido 222 con la esperanza de poder hacer transbordo en Bugibba. Finalmente ha habido una incidencia en la línea del 12 y hemos ido andando hasta el Café del Mar.  El paseo ha merecido la pena porque tomarte una botella de vino blanco y ver atardecer en la piscina “infinity” de este local no tiene precio. Hacía demasiado viento, pero no ha conseguido borrarnos la sonrisa.

Momento locura en el Café del Mar

Momento locura en el Café del Mar

A eso de las 19.00h han llegado Laura y Joana y tras terminar de ver la caída del sol, hemos decido ir a ver a Elena y Lola a bailar flamenco al Angelo’s. Allí las hemos encontrado junto a las hermanas y la madre de Lola.  Entre sevillana y sevillana, a las que me he atrevido a bailar una -descalza y sin recordarlas demasiado bien- hemos cenado una hamburguesa. Unas cuantas cervezas y la indecisión por ser la última noche, nos han llevado a “re-liarnos” en la van de Manuel, a quien hemos llamado para que supuestamente, en principio, nos llevara a casa. Como no podía ser de otra manera hemos acabado en Paceville. Lola, su hermana María, Elena, su vecino Jose, Dei, Fran y yo lo hemos dado todo “tarimeando” en el Footloose. Hemos acabado en Native. Una última noche de risas y baile que hemos coronado con unas pizzas de atún a las que ha invitado Lola.

Vídeo de una de las sevillanas que se han marcado Elena, Lola y sus hermanas, Isa y María, en el Angelo’s:

Nos quedamos con unos recuerdos increíbles, con gente a la que hemos conocido estupenda, que ya saben donde tienen casa; con una Parranda en el cuerpo (que aunque podrían haber sido dos, menos es nada); con habernos entusiasmado como niños bajo el agua, con tan sólo unas gafas y un tubo; con atardeceres espectaculares; con un moreno que esperamos tarde en irse; con picaduras de mosquitos que parecen heridas de guerra; con unos kilos de más; con un sabor a Captain Morgan y James Cook que será difícil de olvidar;  con una toalla de playa de menos que le regalamos, con mucho gusto, a María -la hermana de Lola; con un vuelo de menos y un billete de más; con menos dinero en la cuenta pero con muchas sonrisas, experiencias y ganas de volver. Pero nos quedamos sobre todo con unos anfitriones increíbles (que lo parten, que son canelita en rama- de la güena) que nos han hecho sentir como en casa: David y Dei. ¡¡¡Gracias!!!  Inhobbukhom hafna!

Día 209: Aterrizaje en Malta

Día 209: Aterrizaje en Malta

Me presento. Soy Pedro, amigo de los Davices. Hoy he llegado a la pequeña isla del mediterráneo súper ilusionado para visitarles y conocer este pequeño país. Mi sorpresa ha sido que, al bajar del avión, he comprobado que nadie me estaba esperando… “¡Estos Davices siempre llegan tarde!”. Pero no había por qué preocuparse, a los cinco minutos ya estaban ahí en ese fantástico mini rojo (‘El Rojito’).

Cumpleaños de Elena

Cumpleaños de Elena

El pobre David estaba con fiebre, pero aún así, nada más llegar, hemos ido a soltar la maleta al piso donde viven. Allí nos esperaba Carmen, con la que hemos ido al cumpleaños de su amiga Elena otra vez en el Rojito (reuniones sociales nada más llegar para que la integración sea más rápida). Elena vive con Lola y tienen un piso estupendo en Mosta, con una azotea increíble con vistas a toda la ciudad y donde destaca, muy cerca, la cúpula Domm. Como hacía buena tarde hemos subido a tomar algo a la azotea y ahí he podido conocer a parte de la familia maltesa mientras corría la sangría y el picoteo (no me he sentido para nada fuera de España).

David, como no se encontraba bien, se ha ido para casa y yo me he quedado con Dei y el resto, que cada vez eran más personas y cada una de una nacionalidad. Poco a poco me he ido soltando y he estado hablando con unos y con otros, dándome cuenta que estos días iba a tener a gente maravillosa a mi alrededor.

Foto mítica en The Parranda

Foto mítica en The Parranda

Pero la noche no quedaba ahí, ya que hoy era jueves ‘The Parranda’ y a eso de las diez hemos salido para allá. Dei, Carmen, Irina y yo hemos ido en el coche de su amigo Lozano Cano a la fiesta, mientras que los demás buscaban su propia forma de llegar (nosotros teníamos que ser los primeros que para algo soy amigo de los organizadores).

Y entonces he descubierto el ‘Prestige’, el local donde se celebra ‘The Parranda’, un sitio muy chulo y en el que antes de las doce había happy hour (2×1),así que había que aprovechar. Allí estaba Bea (más conocida como ‘La Kinki Blonde’) que es la dj de la fiesta, con su madre (Flori) que había llegado en el mismo vuelo que yo y ahí estaba acompañando a su hija. No ha habido mucho jaleo pero la noche ha sido muy divertida. Hoy era la fiesta especial de Eurovisión y, como no podía ser de otra manera, han sonado todos los hits eurovisivos. Una vez ha terminado la fiesta, he conocido un poquito más de Pacheville. Hemos ido al Footloose, donde Lucía, la amiga de Dei, nos ha invitado a una bandeja de chupitos, algo muy típico de Malta. A las 2:30 ya era hora de irse a la cama que había sido un día muy largo y me esperaba una semana muy intensa.

Día 198: Psicoanálisis en Golden Bay y cena en Mosta

Día 198: Psicoanálisis en Golden Bay y cena en Mosta

Últimamente parece que se está convirtiendo en costumbre lo de ir a pasar la tarde del domingo a Golden Bay. Después de levantarnos sin muchas ganas de nada después de unos días de mucho movimiento, Lola y Elena nos han propuesto ir para allá y hemos pensado que pasar la tarde del domingo tirados en la arena era una buena opción. Con el Rojito una vez más, nos hemos puesto rumba hacia Golden Bay y en menos de media hora estábamos allí. Hoy por suerte no había mucho tráfico en la carretera.

Allí nos hemos encontrado con Lola, Elena y también con Enrica, otra de las voluntarias, y sus amigas, todas italianas. Hemos hablado en español, en inglés y hasta en italiano, para que veáis lo políglotas que somos. Allí hemos visto el atardecer, es un sitio ideal para verlo, ya que el sol cae justo en el mar. La playa estaba llena de gente, no nos queremos imaginar cómo se pondrá en verano. Hemos decidido que la próxima vez iremos a una que está al lado, que nos han dicho que es mucho más bonita y natural.

Con Elena y Lola en Golden Bay

Con Elena y Lola en Golden Bay

Las italianas han sido las primeras en irse y allí nos hemos quedado los cuatro españoles, psicoanalizándonos. Lola hizo un curso hace tiempo acerca de los temperamentos. Por lo que nos ha contado, existe una rueda que divide los carácteres en cuatro tipos: colérico, sanguíneo, linfático y melancólico. Cada temperamento tiene sus características, por lo que cada persona se identifica con el temperamento del que tenga mayoría de esas características. Nos ha sorprendido porque Lola nos tenía bien caladitos, a mí por ejemplo me ha dicho que soy de temperamento linfático, y cuando me ha dicho las características de éste, me he dado cuenta de que cumplía la mayoría. David y Elena por lo visto son coléricos y Lola es linfático-sanguíneo. La verdad es que ha sido muy interesante conocernos un poco más.

Después de este psicoanálisis ya empezaba a hacer frío y hemos abandonado la playa. Hemos llevado a Elena y Lola a su casa de Mosta y al final nos han invitado a cenar. Lola se ha currado algo que era una mezcla de pan tumaca y pizza. Eran rebanadas de pan con queso, tomate y orégano, unas llevaban jamón y otras bacon. Aunque hay que decir que la cocinera de la casa suele ser Lola, Elena hoy también se ha currado una ensalada. Además de que estaba todo buenísimo, nos ha encantado pasar esta bonita velada en su casita. Las dos llevan poco tiempo en la isla pero en muy poco tiempo se han ganado nuestro cariño. El mejor regalo de Malta es poder conocer a gente así.