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Día 299: Una peoná pa’ llegar a Marsaskala

Día 299: Una peoná pa’ llegar a Marsaskala

Según nuestra amiga Lola, una ‘peoná» es cuando algo te cuesta mucho o empleas mucho tiempo y esfuerzo en hacerlo. El termino vendría a ser un sinónimo de ‘jornal’, ahora adaptado a los tiempos modernos. Pues bien, eso es lo que me ha pasado a mí hoy, que ha sido una peoná el llegar hasta Marsaskala, donde había quedado con Laura, Cristina, Elena y visitantes para ir al Zion, el bar de reggae que hay allí. Como ellos iban a pasar la tarde en St Peter’s Pool, no ha salido de casa hasta las siete y media.

St Thomas Bay (Marsaskala)

St Thomas Bay (Marsaskala)

Lo primero que he hecho ha sido esperar el autobús 24, que me llevaba hasta el Mater Dei. He tenido que esperar por lo menos 20 minutos, aunque en unos 15 ya estaba allí. Una vez he llegado al Mater Dei, me he dado cuenta de que el autobús que tenía que coger, el 204, acaba de pasar y no iba a volver a hacerlo hasta dentro de una hora, con lo que me he puesto a mirar otras opciones. Mirando los recorridos, me he dado cuenta de que el 135 también me llevaba hasta allí,  eso sí, tardaba más de una hora en llegar, mientras que con el otro eran 40 minutos. Al final calculando, me he dado cuenta de que llegaría antes con el 135, al que he tenido que esperar 20 minutos, que con el 204, al que tendría que esperar una hora. En fin, más que elegir ninguna opción daban ganas de volverse a casa, pero no quería que el transporte supusiera un obstáculo para desarrollar mis planes de hoy.

Después de las dos horas de autobús, entre trayectos y esperas, llego a Marsaskala y me pongo a preguntar dónde está el Zion, ya que las otras veces que he ido, lo he hecho coche con David. Pues bien, la gente empieza a poner cara de póker y cuando por fin encuentro a alguien que sabe de qué le habló, me dice que estoy lejísimos, como a una hora andando por la costa, ya que el bar realmente se encuentra en St Thomas Bay, otra zona de Marsaskala. Pues bien, me he puesto manos a la obra, porque ya que estaba allí, no me iba a volver a casa. Al final preguntando he conseguido atajar un poco, pero vamos, que mínimo 40 minutos andando me he tirado.

Con Cristina en el Zion

Con Cristina en el Zion

Después de casi tres horas para recorrer una distancia de lo que en línea recta serían unos 5km, por fin he llegado a la meta. Lo primero que he hecho al llegar al Zion, pasadas las diez de la noche, ha sido buscar a estos. Ellos tampoco habían llegado mucho antes, porque también han tenido su peculiar odisea con las van maltesas, así que iban a cenar y yo me he unido a ellos, que después del recorrido, necesitaba reponer fuerzas. Yo me he decidido por una hamburguesa vegetariana, que me ha costado 5€ con patatas. Para beber, cómo no, una Cisk (1,50€). La verdad es que la hamburguesa, aunque tampoco era nada del otro mundo, me ha sabido bien. Una vez hemos terminado, hemos entrado al concierto, por el que había que pagar 3€, aunque cuando hemos entrado ya se había terminado.

Allí hemos estado a ver si empezaba otro grupo, pero al ver que no ha sido sido, hemos bailado un poco de reggae y hemos decidido volvernos a casa, que estábamos todos reventados. Para volver hemos decidido hacerlo en van (4€ por cabeza). Nos ha dicho que en 20 minutos nos recogía, pero al final hemos tenido que esperarle más de una hora. Para más inri, le llamamos por teléfono para ver dónde estaba, después de 20 minutos esperando, y nos echa la bronca diciendo que nos estaba buscando. Totalmente mentira porque ha tardado como 40 minutos más. En fin, por lo menos nos hemos echado unas risas con estas situaciones surrealistas.

Día 277: Música española en directo

Día 277: Música española en directo

Desde que empezamos a hacer The Parranda en Surfside, tuvimos claro que queríamos apostar por la música española en directo. Hasta día de hoy han pasado cuatro formaciones distintas por nuestro escenario y esperamos que pasen muchas más. Hoy era el turno de David Vázquez y Carmen Toledo, que habían preparado varias versiones de canciones aflamencadas. Carmen ya  estuvo tocando en The Parranda hace un mes canciones de su repertorio y David se estrenaba hoy.

David Vázquez y Carmen Toledo

David Vázquez y Carmen Toledo

A eso de las siete y media ha empezado el concierto con bastante gente que se ha animado a ir a verles y pasar una tarde diferente. «Corazón partío» ha sido la primera en sonar y le han seguido otras como «Tu recuerdo», «Tu calorro» o «La bien pagá», con la que Carmen nos ha puesto los pelos de punta. También se ha subido al escenario Bea, más conocida como la Kinky Blonde, y ha interpretado con Carmen dos canciones de Bebe, «Siempre me quedará» y «Buscome». Al final la gente se ha animado a salir a bailar y la cosa ha terminado como una auténtica fiesta.

Inmediatamente después ha empezado The Parranda Beach Party, con la genial música a la que la Kinky nos tiene acostumbrados. Hoy la cosa se ha animado más pronto que de costumbre y antes de las diez, mientras nosotros cenábamos, ya había gente bailando. Aunque no me encontraba demasiado bien, porque parece que David y yo hemos vuelto a pillar un virus, allí he aguantado como un campeón hasta el final. A las tres, después de la Parranda, hoy había prevista una afterparty de la fiesta de Calvin Harris en el Surfside, así que nos hemos quedado un poco a verla por curiosidad, pero parece que  no ha tenido mucho éxito la cosa, así que no he tardado mucho en irme a casa.

Día 249: Concierto de Carmen en The Parranda

Día 249: Concierto de Carmen en The Parranda

Hoy hemos amanecido con mucho viento e incluso frío, así que la barbacoa que teníamos prevista para celebrar el cumpleaños de María la Portuguesa hoy, se ha convertido en vamos a la playa a comernos un bocadillo. Casi a las tres, después de hacer cosas que teníamos pendientes, David y yo hemos ido con el coche hasta la playa del Surfside, en Sliema. Allí ya estaban las abuelita de Gzira, César y Christian, con sus hamacas en plan dominguero total, y también Miguelito, que no se pierde una. Para comer hemos optado por un bocadillo del kiosco que hay en el paseo, justo enfrente de la playa. Hemos comprado un bocadillo de pollo por 3,50€ y estaba muy bueno, así que os lo recomendamos si algún queréis algo barato para comer en la playa.

Posando con uno de los cuadros del festival

Posando con uno de los cuadros del Sliema Street Art Festival

Al rato ha llegado Dani y he conseguido liarle para traer un palé que teníamos guardado en casa hasta el Surfside, ya que en nuestro coche no cogía y lo necesitábamos para utilizarlo a modo de escenario en el concierto de Carmen. Con su coche hemos ido hasta casa y hemos conseguido meterlo, así que Carmen tendría su escenario deseado. Qué majo es Dani que siempre conseguimos liarle de alguna manera para nuestras locuras. Cuando hemos llegado al Surfside justo han llegado Carmen y sus amigos, y como todavía quedaba tiempo para el concierto, hemos vuelto a la playa a tomar algo. Un poco antes de las seis hemos vuelto otra vez al Surfside para empezar a preparar las cosas. Yo me he ido con Laura y Cristina a hacer un poco de promo por la playa y por el paseo marítimo.

Hoy toda la zona estaba repleta de cuadros, artistas y gente pintando, ya que durante este fin de semana tenía lugar el Sliema Street Art Festival. También habían instalado carpas con música y barras para por la noche. Después de darnos una vuelta por la playa y recorrernos el paseo haciéndonos fotos con diestro y siniestro, hemos vuelto al Surfside, ya que a las siete empezaba The Parranda con el concierto de Carmen y no nos lo queríamos perder.

Como el técnico de sonido se ha retrasado un poco, al final ha empezado pasadas las siete y media. Allí estaba ella, sobre su escenario, sentada en el sillón de un coche con su guitarra y con un gran número de asistentes en el público aguardando para escuchar sus canciones. Inmediatamente después de la prueba de sonido sonaba «Mi rancho», la canción que abría un concierto de más de una hora en el que a muchos se nos han puesto los pelos de punto al comprobar que la gente ya se sabe sus canciones. Han sonado la mayoría de las canciones de Carmen y el punto álgido ha llegado al final, cuando ha cantado «Dime que no» y «Sobre la felicidad», y todo el mundo las ha coreado. Qué bonito es ver cómo va creciendo un artista.

Justo después ha empezado The Parranda Beach Party con la Kinky Blonde pinchando los hits de siempre y alguno nuevo, como «Me encanta» de las Nancys Rubias, que fue estrenada esta semana y con la que la gente lo ha dado todo. Hoy en el Surfside nos han dado permiso y la cosa se ha alargado hasta las tres, cuando ya no hemos tenido más remedio que cortar por no provocar molestias a los vecinos de la zona. Muchísimas gracias a todos los que venís cada sábado, que cada día sois más. Más felices no podemos estar. Como cada semana podéis ver las fotos de la fiesta en la página de Facebook de The Parranda.

Día 150: El día perfecto

Día 150: El día perfecto

¡Hola chicos! Hoy la encargada de comentar este día inolvidable voy a ser yo, Rocío, la hermana de David. Hoy ha sido un día que por mucho que pase el tiempo no olvidaré, y eso que el despertar no ha sido todo lo bonito que hubiese deseado. La resaca ha hecho acto de presencia y el servicio despertador llamado Barbi ha saltado muy pronto. A las 11 de la mañana ya estábamos todos despiertos haciendo turnos de ducha y, la verdad, que para ser tantas personas en la casa okupa, no hemos tardado mucho. En una hora estábamos todos bien lavaditos y perfumados, así que en cuanto han llegado Ana y Josito a casa, Batu (Dei) ha cogido las cervecitas para empezar bien el día en Marsaxlokk donde habíamos quedado con Carmen y Alberto de la Hera.

Nuestro plan inicial era hacer una barbacoa en la playa, pero dado que hoy daban los resultados de las elecciones nacionales, no han abierto ninguna tienda y no hemos podido comprar las parrillas desechables, por lo que hemos tenido que pasar al plan B. Nos hemos hecho unas fotitos en el embarcadero con las barquitas típicas maltesas y nos hemos ido a un chiringuito a tomar unas cuantas Cisk disfrutando del paisaje y de esos 20 graditos que brillan por su ausencia en España. A eso de las 3 hemos hecho el primer pensamiento de ir a comer, pero hasta las 4 no nos hemos decidido a levantarnos,se estaba tan bien al solecito… Cerca estaba el Rising Sun Bar, un bar con terracita que nos había recomendado Mariola, a la que desde aquí le doy las gracias. Totalmente recomendable, por diez euros nos hemos puesto las botas. Hemos comido pulpo, pescaito y patatas fritas, todo muy rico. Además los dueños eran super simpáticos y sabían un poco de español. Todos hemos salido encantados y desde luego que cuando vuelva pasaré nuevamente por allí. Estábamos tan a gusto que no nos hemos dado cuenta de la hora y se nos ha hecho tan tarde que nuestra intención de ver el atardecer tirados en una cala se ha visto truncada.

El atardecer no lo hemos visto pero nuestros planes han seguido adelante e igualmente hemos ido. Malta tiene unas vistas impresionantes, pero de lo que no me olvidare es de estar en ese lugar con mis grandes amigos escuchando a la simpatiquísima Carmen deleitándonos con sus canciones personales. Tengo que confesar que algunos nos hemos emocionado con varios de sus temas. Ese lugar tan espectacular se llama St Peter’s Pool y lo podéis ver en la imagen. Ha sido un momento muy mágico.

Ya por la noche hemos regresado a casa para que Javi, Barbi y Laura nos cocinaran nuestro plato estrella español, tortilla de patatas, de la cual tengo que decir que estaba de muerte. Para terminar la noche hemos salido a dar una vuelta porque nos comentaron que había celebración de elecciones. Aquí en Malta las elecciones revolucionan tanto el país como en España la Selección española de fútbol. Hemos estado en Spinola Bay con todos los malteses celebrándolo hasta que, a eso de las doce, ha terminado la celebración y hemos ido al Bar Celona a tomar la última de este día perfecto.

Día 140: La Lulu se nos va

Día 140: La Lulu se nos va

Si hay algo que no me gusta de Malta son las continuas despedidas. La mayoría de la gente que viene a Malta se toma esta aventura como algo muy temporal y en ocasiones no pasa de los dos meses, como es el caso de Lourdes, la Lulu, como a ella le gusta que le llamen. Esta malagueña salerosa vino a mediados de Enero, aunque no fue hasta hace unas tres semanas cuando empezamos a coincidir mucho con ella, justo cuando, casualidades de Malta, nos enteramos de que era la compañera de piso de nuestra Kinky. Y sólo ha necesitado tres semanas para hacerse un huequito en nuestro corazón, con su particular risa y su alegría constante.

Foto para la posteridad

Foto para la posteridad

Pues bien, esta noche teníamos su despedida en la casa que comparte con Bea en Bugibba, así que a las seis y media hemos salido de casa para comprar unas cervezas y coger el autobús. Y poco más tarde de las siete ya estábamos allí, en su bonita y acogedora casa con vistas al mar. Allí hemos tomado unas cervezas mientras terminábamos de preparar la cena. Lourdes ha preparado una ensalada de lombarda con lechuga y aguacate, yo un hummus y Bea una tortilla de patata. Tendremos que estar dos semanas sin comer tortilla de patata que, aunque nos encanta, entre unas cosas y otras, llevamos cuatro días seguidos comiéndola. Mientras terminábamos de preparar todo han llegado Carmen y Vane, a la que conocíamos de la Parranda, cómo no. La cena ha trascurrido recordando anécdotas de Malta e imaginando la nueva vida que les espera a la malagueña y su perrita Linda en Holanda. De postre, plátano con bifidus y cachimba de uva.

Después de cenar, Vane se ha ido a coger el autobús y nosotros hemos decidido quedarnos un poco más, aunque finalmente perdíamos el autobús y hemos decidido quedarnos a dormir en casa de Carmen. Así que allí hemos seguido un rato más disfrutando de las canciones de Carmen y Bea con la guitarra, que sacaban la parte más sensible de Lourdes. Para acabar con alegría, se han marcado estas míticas sevillanas. Y es que es cierto: «Algo se muere en alma cuando un amigo se va».

Día 109: Vuelta al castillo

Día 109: Vuelta al castillo

Aunque ayer no terminamos la noche demasiado tarde, nos hemos levantado ya rozando el mediodía y la mañana ha transcurrido sin mucha actividad. Por la tarde ha caído una gran tormenta que me ha impedido ir a comprar los ingredientes para hacer una empanada y llevarla a la cena que teníamos en el castillo, la impresionante casa de Laura y Cristina en Birkirkara. Así que en lugar de eso, en el momento que ha escampado, he pasado rápidamente por el Towers a comprar una pizza y unas cervezas, y de ahí he ido directamente a esperar el autobús.

Para ir a Birkirkara desde St Julian’s o Sliema, la opción directa es el 202 o el 203, se van alternando, cada media hora pasa uno. Debe ser que he llegado justo cuando acababa de pasar, porque me ha tocado esperar prácticamente media hora bajo el frío que hacía esta noche después de la tormenta. Justo antes de que llegara, me he encontrado con Toni que salía del gimnasio y se ha venido conmigo en el autobús hasta Sliema. Yo he continuado hasta Birkirkara, en total el trayecto habrá sido de una media hora, que si la sumamos a la media que me ha tocado esperar, es una hora. Una hora para hacer una distancia de apenas 5 kilómetros. Para que comprendáis como funciona el transporte en Malta.

Pizza al baño María

Pizza al baño María

Una vez me he bajado del autobús, aunque más o menos me acordaba de dónde estaba el castillo, he hecho una llamada de confirmación para ver si estaba andando en la dirección correcta. Y sí, tras cinco minutillos andando desde la parada, por fin he llegado al caserón de Laura y Cristina. Allí había ya un montón de gente, entre ellos Carmen, Bea, Alberto, Julia, los compañeros de Laura y Cristina y mucha gente que conocíamos de la otra vez que estuvimos en la casa. Un poco más tarde ha llegado Ana (Paredes) con su novio, así que estábamos casi al completo.

La noche ha transcurrido entre la cocina y uno de los salones de la casa, con cerveza, vino y algo de picar. La anécdota divertida de la noche ha tenido lugar cuando he aparecido yo tan feliz con mis pizzas congeladas y me han dicho que el horno no funcionaba, así que como tampoco tenían microhondas, Laura ha decidido inventarse una receta, la pizza al baño María. Y tengo que decir que después de media hora haciéndose, las pizzas han quedado muy ricas, hasta estaban crujientes y todo. Después del experimento, hemos tenido la suerte de que Carmen y Bea tocaran y cantaran para nosotros y, una vez más, ha sido un regalo.

A eso de las dos, como salía el último coche que nos podía dejar en St Julian’s, hemos abandonado el castillo y, un poco animados por el vino, Bea y yo hemos decidido que queríamos alargar un poco la noche. Así que Julia nos ha dejado en Paceville a los dos y hemos ido a tomar algo al Coconut. Yo nunca había estado en este sitio, está justo enfrente del Prestige y no estaba mal, aunque no había casi nadie. Ponen música rock y la bebida parece bastante barata, hemos pedido una jarra de ron con Coca-Cola y nos ha costado algo más de 13 euros. Después hemos ido al Native, aunque no hemos aguantado mucho allí, y por último, hemos ido al Clique, otro sitio en el que tampoco había estado nunca. Me habían hablado muchas veces de él como un antro y bueno, es bastante antro pero menos de lo que esperaba, aunque sí que es verdad que la gente está un poco desfasada. La música es electrónica, bastante cañera y bastante alta, pero la verdad es que nos ha gustado. Además nos hemos encontrado con María y Emma y allí hemos estado bailando hasta que me he quedado sin pilas y he sido el primero en abandonar.

Día 96: Cumpleaños de Cristina

Día 96: Cumpleaños de Cristina

Hoy ha sido un gran día. Desde que nos propusieron el plan, ya prometía: un cumpleaños en Birkirkara, con una barbacoa en la terraza y, teniendo en cuenta el tiempo de los últimos días, con la esperanza de un día soleado. Así que, con muchas ganas, hemos cogido el bus dirección a la casa de Cristina y Laura, nuestras dos voluntarias favoritas.

En la azotea del castillo

En la azotea del castillo

Cuando hemos llegado a «la casa», lo pongo entre comillas porque más que una casa parece un castillo, nos hemos encontrado con numerosos espacios repartidos en tres plantas, dos terrazas (una de ellas enorme) y una decoración digna de marqueses y gente pudiente. La verdad es que era una gozada estar en esa casa, ya que no todos los días se visitan lugares así. Una vez nos la han enseñado, hemos subido por una escalera de caracol a la azotea, donde poco a poco ha ido llegando la gente, la mayoría voluntarios en distintos proyectos distribuidos en toda la isla (Birgu, Marsaskala, Mosta,..). Ha sido interesante escuchar sus experiencias y sus ilusiones en los proyectos que están llevando a cabo.

Enseguida el sol ha empezado a descender y como hacía un poco de viento, nos hemos bajado al salón y hemos hecho la barbacoa en otra terraza más pequeña que da justo a la cocina. Hamburguesas, verduras fritas, salchichas,… no ha faltado de nada. Tampoco ha faltado el vino, la cerveza y una sangría caliente riquísima que ha preparado Cristina y que calentaba el cuerpo en todos los sentidos. Esperemos que nos pasen la receta ya que estaba deliciosa.

La cumpleañera con Linda

La cumpleañera con Elena

Así ha ido pasando la tarde, con gente de diferentes nacionalidades y en un clima muy bueno que ha tenido su colofón en el concierto con el que Carmen nos ha deleitado a los valientes que hemos estado hasta última hora en la casa. Ha sido realmente espectacular y emocionante hasta el punto de que ha conseguido sacar las lágrimas a más de uno. Y no ha sido la única sorpresa de la noche, ya que Marco, un italiano compañero en el proyecto de voluntariado de Cristina, ha vuelto antes de lo esperado para darle una sorpresa. ¡Qué grande Marco!

Por último hemos decidido ir al Juuls, que hoy era la fiesta de cierre, ya que sus dueños se van de vacaciones a Jamaica durante tres meses. Así que allí hemos estado tomando una cervezas todos juntos hasta que el cuerpo ha aguantado.

 

Día 93: Vuelta a las clases de inglés

Día 93: Vuelta a las clases de inglés

Hoy empezaban de nuevo las clases del curso de inglés del Ministerio de Educación y a eso de las 16:30, después de comer y estar toda la mañana enviando e-mails, estaba saliendo de casa para llegar a tiempo. Las clases las tengo en Hamrun, muy cerca de Msida, así que en veinte minutos en autobús estoy allí. Al llegar me he encontrado a Patricia, una cordobesa majísima que viene a clase conmigo, no la veía desde hacía un mes por lo menos, ya que ella se fue antes de que llegara la Navidad a España. Nos hemos puesto un poco al día y enseguida hemos empezado la clase siendo sólo dos alumnos.

Mosaico en el túnel de Bombi

Mosaico en el túnel de Bombi

Un poco más tarde han llegado dos compañeros más, así que en total hemos sido cuatro alumnos hoy. Está genial porque gracias a eso podemos avanzar mucho más rápido. Además Steph, la profesora, nos ha dicho que va a subir un poco el nivel y hoy ya lo hemos notado. Tenía muchas ganas de volver a clase porque últimamente he practicado muy poco inglés y me notaba muy estancado. Hoy me he vuelto a dar cuenta de que estoy mejor de lo que yo pensaba.

Como éramos tan pocos, a las siete hemos terminado la clase. Me ha venido muy bien salir antes porque a las ocho Carmen actuaba en Marsa y había quedado con Laura y Cristina para ir a verla. Como he salido antes en lugar de ir directamente para Marsa, he ido a Valletta, donde estaban Cristina y Laura tomándose algo en L-Ingliz, o el Alberto’s, que es como ellas lo llaman. De camino a Valletta, he pasado por el túnel que hay en bombi y lejos de dar miedo, te encuentras fotografías y mosaicos tan bonitos como el que veis en la foto. Una vez he llegado al Alberto’s, nos hemos tomado una juntos y hemos ido en busca un autobús a Marsa. En Valletta es fácil saber qué autobús tienes que coger porque hay un puesto en el que te informan. Además el conductor de hoy ha sido muy majo y nos ha indicado donde teníamos que bajarnos.

Angka Café

Cumpleaños del Angka Café

El sitio que buscábamos, era el Angka Café, un café-restaurante de comida vegana y vegetariana donde se realizan numerosas actividades como danza vital, meditación, yoga, proyecciones,… El centro está dirigido por una doctora experta en nutrición que también tiene consulta médica. Hoy celebraban su primer cumpleaños y allí estaban Carmen y su banda para amenizar la noche. Mientras esperábamos, hemos tomado un té y hemos probado dos de las deliciosas tartas que hacen. Los precios no parecen caros, como suele ocurrir normalmente en este tipo de sitios, aunque tampoco nos hemos aventurado a cenar allí. Al final el concierto se ha retrasado bastante y como íbamos a perder el último autobús, sólo nos hemos podido quedar a dos canciones, aunque han sido suficientes para percibir la buena energía que emanaba en el lugar.

Día 88: Cena con «Las Sánchez»

Día 88: Cena con «Las Sánchez»

«The Parranda» nos dejó muertos así que hemos estado tirados en la cama toda la mañana. Menos mal que nos quedaba cous-cous de la comida del día anterior y sólo teníamos que calentarlo, porque menuda pereza ponernos a cocinar. Así que después de la «productiva mañana», hemos seguido durante toda la tarde en el mismo plan pero ya tirados en el sofá respondiendo los emails que nos mandáis y fumando una cachimba.

Restaurante Amigos

Restaurante Amigos

A todo esto, nos hemos acordado de que teníamos una cita por la noche: La cena con «Las Sánchez». La famosa Carmen, a la que conoceréis de los conciertos y actuaciones que hemos ido poniendo en el blog, por ejemplo cuando actuó en el Juuls, tiene la visita de su madre, su tía y su primo estos días, que han aprovechado las vacaciones navideñas. Así que hemos acudido a nuestra cita con Mercedes, Rosi y Jesús, en el restaurante «Amigos» que se encuentra en Sliema (hay otro en Paceville). Cuando hemos llegado ya estaban esperándonos con una sonrisa y  lo hemos pasado la mar de bien hablando con ellas de cómo se lo han pasado, dónde han estado y de sus experiencias y situaciones inverosímiles como la que tuvieron en Popeye Village, donde esperando una barca se les quiso colar una pareja nórdica provocando el enfado de toda la familia. Una lástima y un error no haber caído en inmortalizar el momento de la cena, pero seguro que volvemos a coincidir con ellas en el futuro. Sobre el restaurante, todo estaba muy bueno os recomendamos las hamburguesas gourment y las pizzas. Lo malo es que han tardado una barbaridad en servirnos, se han equivocado en una de las pizzas y nos ha dado la sensación de que todo es bastante caótico.

Una vez que nos hemos despedido de las albaceteñas, hemos venido a casa a ver una película, que era el mejor plan para nuestros cuerpos. Así que hemos visto una de las sensaciones del año en España, al menos en taquilla, que es Las Aventuras de Tadeo Jones. Se deja ver y es entretenida.