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Día 324: Una comida junto al mar

Día 324: Una comida junto al mar

Esta mañana hemos hecho rápidamente todo lo que teníamos acumulado de trabajo para irnos prontito a la playa de Sliema, que está justo al lado del Surfside (a la derecha según miras al mar), ya que allí nos estaban esperando Laura y su amiga Nerea. Justo cuando hemos llegado nosotros, ha llegado también Lola, que se unía al plan en el último momento. Allí nos hemos dado un par de chapuzones y nos hemos puesto un poco al día, que se nos acumulan las historias en esta isla. Tengo que decir que este rincón de la playa de Sliema, es de mis favoritos para bañarme. El agua suele estar tranquila y muy limpia, además tiene mucha profundidad, por lo que también es un buen sitio para hacer snorkel.

Como hoy estábamos bastante contentos y Lola quería celebrar que había cobrado, hemos ido a comer al Surfside. Nos hemos sentado en la planta de abajo, ya que es la que está más cerca del mar, y tenemos que decir que hemos estado muy a gusto. Hemos cogido tres pizzas para compartir acompañadas de sus correspondientes cervezas. No es porque nosotros trabajemos aquí, pero hay que reconocer que la comida de este sitio está buenísima. Como Laura tenía prisa, nada más terminar de comer se han ido ella y Nerea y nosotros nos hemos quedado tomando un café con Lola y disfrutando de las vistas. Después hemos vuelto juntos, ya que ella tenía que ver un piso en Balluta Bay.

En el Triq Cinemoon Festival

En el Triq Cinemoon Festival

Por la noche, tocaba Triq Cinemoon Festival, que ya está llegando a su fin, ya que sólo quedaban dos sesiones, la de hoy y la del 26 de Septiembre. Para los que no lo sepáis, Triq Cinemoon es un festival de cine al aire libre que organizan unos amigos en Valletta y que ha tenido un éxito enorme este verano. Hoy la película elegida era Match Point de Woody Allen, y tenemos que decir que la hemos disfrutado mucho comentando un poco para darle más emoción al asunto. El final no nos ha gustado mucho, pero creo que de todas las veces que he ido al festival, hoy ha sido el día que más he disfrutado. El Albert, dueño de L-Ingliz, se ha comportado genial como siempre, y ha sacado bastantes cosas para picar, así que además de disfrutar de la peli nos hemos ido cenados a casa.

 

Día 315: Llegó el momento de la despedida

Día 315: Llegó el momento de la despedida

Hoy es nuestro último día en Malta. Por la mañana hemos ido Javi, David y yo a devolver el coche de alquiler, no han puesto ninguna pega así que ha sido bastante rápido. Luego hemos ido a lavar el Mini que estaba bastante guarrete después de haber salido del taller y estar aparcado en la calle 15 días…. ¡Ha quedado impecable! Después, Javi y yo nos hemos acercado al hotel de mis padres por si tenían algún problema con el check out. Cuando hemos llegado habían hecho el check out, por lo visto el chico que estaba en recepción, no hablaba español pero si que lo entendía, así que hemos cogido las maletas cuesta arriba a casa de los Davices.

En el mirador del The Point (Sliema Ferries)

En el mirador del The Point (Sliema Ferries)

Una vez recuperados del sofoco de las cuestas, hemos decidido ir a dar una vuelta por Sliema Ferries con la idea de comer fuera. Hemos entrado en algunas tiendas de souvenir y en Talira, una tienda de “todo a cien”, aunque en este caso era a 2€. Después de comprar algunas cositas para la casa de los Davices hemos seguido paseando por el puerto hasta que se ha puesto a llover cada vez más fuerte y nos hemos tenido que refugiar en la terraza cubierta del Burger King. Una vez ha parado hemos ido al mirador del The Point, desde donde se hay unas vistas muy bonitas de Valleta. La verdad es que nos ha resultado raro que estando tan cerca no hayan construido un puente para llegar hasta la capital. De este modo se tardaría en llegar poco más de 5 minutos.

Hoy comer ha sido tarea difícil, no sabíamos muy bien donde comer, al principio pensábamos en ir a Valleta pero con la lluvia se nos han quitado las ganas de desplazarnos. Cerca del mirador, David conocía un restaurante así que hemos ido hacía él a mirar la carta. De camino al restaurante ha empezado a llover cada vez más fuerte y no había ningún sitio donde poder refugiarnos, así que cuando hemos llegado al restaurante estábamos literalmente empapados. Allí hemos estado resguardándonos de la lluvia en una zona acristalada donde estaba el ascensor para bajar al restaurante. Mientras esperábamos a que escampara, le hemos echado un vistazo a la carta, que era más de los mismo (ensaladas, pasta, pizza, etc). Pero mi padre prefería ir al Surfside a comer costillas y como no estaba muy lejos, hemos caminado hasta allí.

En la playa de Sliema

En la playa de Sliema

Con el tiempo que hacía, hemos preferido quedarnos en la zona interior del restaurante. Hemos compartido unas bruschettas como aperitivo. Han tardado bastante en servirnos la comida, algo que es bastante habitual en la isla. Hoy había dos bandos, por un lado hemos compartido pescado y por otro costillas. La verdad es que las costillas estaban muy buenas, aunque el pescado también estaba bueno. De postre hemos pedido dos porciones de tarta para compartir, mi padre y yo hemos compartido una banoffee pie, y Javi y mi madre, una tarta de chocolate. La banoffee pie lleva plátano, caramelo y galleta, estaba deliciosa. Tengo que decir que tanto el dueño del restaurante como los camareros nos han tratado muy bien y, aunque ha habido un error con la comida, lo han solucionado con bastante rapidez.

De vuelta a casa, hemos preferido ir por la playa de rocas de Sliema ya que iba a ser la última vez que escuchábamos el sonido del mar. Cuando hemos llegado a casa, Javi y yo nos hemos puesto a hacer la maleta y allí hemos estado charlando y escuchando las últimas instrucciones de mis padres hacia mi hermano sobre jardinería y otros temas. Sobre las 18:30 ha venido el taxi que previamente habíamos solicitado a la empresa e-cab, se han presentado con una furgoneta en la que cabían 8 personas, así que hemos ido tan a gusto. Esta vez la despedida ha sido menos dramática que las anteriores en Madrid y en poco menos de 20 minutos ya estábamos en el aeropuerto, ni que decir tiene que el conductor nos ha llevado a toda pastilla como si fuésemos a perder el vuelo. Nos ha quedado claro que aquí en Malta conducen bastante rápido y de forma agresiva.

Última foto en el balcón de mi hermano

Última foto en el balcón de mi hermano

Una vez hemos hecho el check in en el mostrador, nos hemos dirigido al control de seguridad donde a Javi le han hecho abrir la maleta por llevar una vela que compramos en Mdina Glass, hemos tenido que desenvolver todo el papel para que vieran lo que contenía el paquete. Como aún nos sobraba un poquito de tiempo, hemos dado una vuelta por las tiendas del aeropuerto donde hemos comprado algunas cosillas como cerveza Cisk y las Galletis que tanto nos han gustado. La hora de embarque estaba prevista media hora antes del despegue. Así que ha sido el momento de decirle adiós o hasta pronto a la isla.

He de decir que el primer día que llegamos, Malta no me gustó mucho, pero cada día me ha ido gustando un poco más. Malta tiene un encanto especial. Además, hemos podido acompañar a mis padres en su primera visita al extranjero, aunque probablemente sea la última…jajaja. Muchas gracias a mi hermano y en especial a David, por acogernos en su casa y por aguantarnos que en algunos momentos ha podido ser un poco estresante… ¡Hasta pronto!

Día 311: I love Gozo

Día 311: I love Gozo

Hoy ha tocado la visita a Gozo. Por la mañana, hemos cogido de nuevo el coche rumbo a Cirkewwa para coger el ferry. Hemos tenido suerte, ya que hemos llegado justo a tiempo para no hacer cola y el ferry ha zarpado en poco más de cinco minutos. Hemos colocado el coche en el lugar indicado por la tripulación y nos hemos subido a la cubierta a observar el paisaje.

Rumbo a Gozo

Rumbo a Gozo

Cuando estábamos llegando a Gozo, hemos bajado al coche para seguir con nuestro camino. Hemos puesto el Tomtom dirección Victoria, capital de Gozo. Una vez hemos llegado, hemos estado paseando por la ciudadela. Mientras paseábamos, hemos tenido que hacer una paradita, ya que se ha puesto a llover, así que hemos aprovechado para tomar algo en una terracita de la que no recuerdo el nombre. Hemos probado la cerveza local Cisk y unas Bruschetta típicas también de Malta. Con este delicioso aperitivo hemos recargado las pilas y hemos continuado la visita.

Después de visitar Victoria, hemos decidido ir a comer a Xlendi Bay situado al suroeste de la isla de Gozo. Nos hemos aventurado a elegir un sitio donde comer después de observar las cartas de varios restaurantes de la bahía, y cuando ya nos habíamos decantado por uno, nos han dicho que la cocina ya estaba cerrada. En España nos hubiese resultado raro, pero teniendo en cuenta las costumbres de los Malteses y que eran más de las 15:00… Así que no nos ha quedado más remedio que irnos al restaurante The Stone Crab, que estaba justo al lado. Allí hemos podido disfrutar de comer, literalmente, al lado del mar, tan cerca estábamos que a la camarera se le ha caído un cuchillo al agua, así que nos hemos visto obligados a pedirles a unos niños que estaban bañándose cerca que cogieran el cuchillo con cuidado para evitar posibles daños y que el cuchillo se quedará ahí para los restos de la vida… Hemos decidido compartir varios platos como ensaladas, mixed grill y conejo. Después de casi 11 meses viviendo allí, mi hermano aún no había probado el famoso Maltese Rabbit. Hemos compartido el plato entre los dos, no tenía muchas esperanzas depositadas en él pero había que probarlo. Me ha sorprendido ya que estaba realmente bueno.

En la Azure Window

En la Azure Window

Con la barriga llena nos hemos dirigido al lugar que teníamos más ganas de ver Javi y yo, “The Azure Window”. Y tenemos que decir que no nos ha defraudado, es unos de los lugares más impresionantes que he visto surgidos de la naturaleza. Después de hacer la sesión de fotos correspondiente, hemos decidido volver a casa. Así que hemos vuelto al ferry que esta vez no hemos tenido suerte y nos ha tocado esperar más de 30 minutos. Por cierto, el ferry se paga a la vuelta y nos ha tocado pagar 14,70€ (conductor + coche) y 4,65€ por cada persona extra.

Hoy hemos decidido cenar en casa y hemos hecho una cena a lo typical Spanish, unas riquísimas tortillas de patatas hechas por Mamá y picoteo con las típicas gallettis con tuna dip. Después de charlar un rato y ver las fotos que hemos hecho estos días, mis padres se han ido al hotel y nosotros también nos hemos ido a descansar.

Día 235: ¡Nos roban el photocall de The Parranda!

Día 235: ¡Nos roban el photocall de The Parranda!

Ayer al final nos liamos bastante y entre eso y el problema que tuvimos con el Rojito llegamos a casa como a las cuatro y media. Hoy nos ha tocado levantarnos más o menos pronto, ya que habíamos quedado a las 12 y media con Inma para llevarla al aeropuerto y teníamos que comprobar si éramos capaces de arrancar el coche. Cuando hemos llegado al sitio donde lo dejamos aparcado ayer no nos lo podíamos crear, estaba toda la calle en obras y nos hemos encontrado el coche subido en la acerca completamente lleno de tierra. Menos mal que los obreros nos han ayudado a moverlo y le han pasado la manguera, porque casi nos da algo. Para arrancarlo ha habido que empujarlo una vez más.

Inma a su llegada en el aeropuerto

Inma a su llegada en el aeropuerto

Una vez solucionado el problema nos hemos puesto rumbo a la casa de Inma, que está situada en Swieqi, otra buena opción para vivir. Swieqi es otro pueblo/ciudad que está situado justo al lado de St Julian’s y es bastante más barato, además aquí se pueden encontrar casas amplias con terrazas, jardines y demás. Cuando hemos llegado ya estaba Ana por allí, que se había acercado a despedirse de la gaditana. Enseguida hemos partido hacia el aeropuerto, ya que no queríamos parar el coche por si luego no lo podíamos arrancar.

Una vez en el aeropuerto, he acompañado a Inma para comprobar que facturaba sin problemas, sólo hemos tenido que recolocar un par de cosas. Después hemos salido y ya nos hemos despedido de ella. Nos ha prometido que volverá en cuanto termine la temporada de verano en España, esperamos que cumpla su palabra. Desde allí, nos hemos ido a recoger unos flyers que nos tenía que dar Martin. Hemos ido a recogerlos al antiguo hospital de San Luqa, que está situado en Pietà, muy cerca de Msida. Desde ahí hemos ido al Lidl para comprar algo de comer, que iban a venir a casa César, Bea y una amiga de Bea.

Por fin hemos llegado a casa después de estar toda la mañana sin parar y me he puesto a cocinar rápidamente para que los invitados no me pillaran con las manos en la masa, pero no ha habido suerte. Enseguida he llegado César, así que él y David me han echado una mano con el cous cous, que parece que no, pero tiene mucho trabajo. Bea y su amiga al final se han rajado, así que finalmente hemos comido solo los tres. Después de comer, he intentado dormir la siesta, ya que llevo un par de días sin descansar bien y quería recuperar fuerzas para esta noche. Dormir no he dormido pero por lo menos he descansado algo. Mientras David y César han estado de sobremesa, con café y tarta.

La última foto con el photocall

Última foto con el photocall antes de su desaparición

A las cinco y media nos hemos ido al Surfside, ya que hoy la fiesta la empezábamos a las seis y había que preparar algunas cosillas. Enseguida ha llegado la Kinky Blonde y ha empezado la música. Yo hoy me he ido con Laura y Cristina a pasear el photocall por la playa y a repartir flyers, toda una experiencia. La verdad es que estas dos parranderas son unas jefas de las fotos, cada vez se superan más en originalidad. Cuando ya se ha empezado a bajar el sol, hemos vuelto al Surfside y hemos empezado a disfrutar de la fiesta mojito en mano. Poco a poco la cosa se ha ido animando hasta que a las once de la noche, el Surfside estaba hasta arriba de gente. Un poco más tarde hemos decidido hacer fotos con el mítico photocall y para sorpresa nuestra no lo encontrábamos por ningún lado. Después de anunciar la desaparición con el micrófono y de preguntar a la gente que estaba situada al lado de la salida, hemos llegado a la conclusión de que nos lo habían robado. Por lo visto han visto salir a cuatro chicos no españoles con él, la próxima vez, por favor, ¡no dejéis salir a nadie de la Parranda con una polaroid gigante!

La fiesta ha ido llegando a su fin y yo me he animado, incitado por la Kinky, a pinchar durante la última media hora. Aparte de Paloma San Basilio y Mari Carmen de La Pegatina, no recuerdo qué más canciones he puesto. Creo que tengo bastante peligro a los platos. Los del bar ya no nos han dejado alargar la cosa más y nos hemos ido a continuar la fiesta por Paceville, algunos hemos ido al Juuls y otros al Monaliza.

Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Hoy teníamos planeado ir a Comino con Ángel y Susana, que están visitándonos estos días, y como hacía buen día hemos podido cumplir nuestro cometido. La idea era hacer barbacoa allí, ya que en la playa de Santa María está permitido, así que lo primero que hemos hecho, en cuanto a Susana se le ha pasado el ataque de histérica de la limpieza, ha sido pasar por el Lidl de San Gwann a comprar la cómida y la bebida.

De ahí hemos partido hacia Cirkewwa, para coger un barco que nos llevara a Comino. Hemos hecho la correspondiente parada en Popeye Village para que Susana y Ángel se hicieran la foto mítica con esas vistas tan idílicas. Para los que no lo sepan, Popeye Village es el parque temático que se creó con los decorados que quedaron cuando se terminó de rodar la película Popeye. Al barco que aparece en la película también le han sacado buen partido los malteses, fue reconvertido en un bar que actualmente está situado en Ta’ Xbiex con el nombre The Black Pearl (La perla negra). Esta película, de la que casi nadie sabe de su existencia, fue estrenada en 1980 y fue uno de los muchos rodajes que han tenido lugar en Malta. Aquí podéis ver el tráiler:

Una vez hemos llegado a Cirkewwa, nos hemos propuestos buscar la mejor opción para ir a Comino. Nuestra prioridad era que nos fueran a recoger más tarde de las cinco, que es la hora a la que suelen partir los barcos de vuelta en esta época. Cuando se es un grupo grande es mucho más fácil negociar esto, pero como hoy éramos sólo cuatro, nos ha costado más. Nuestro barquero de confianza, David, hoy nos ha decepcionado, ya que nos quería cobrar 15 euros por recogernos más tarde, así que nos hemos buscado otra barca que nos lo ha dejado en 10€ con el acuerdo de recogernos a las seis.

El viaje en la lancha ha sido bastante cañero, ya que hoy el mar estaba un poco agitado y hemos pegado algún que otro bote que nos ha teletransportado al mísmisimo Parque de Atracciones. Cuando hemos llegado, hemos entrado en crisis, ya que nos hemos dado cuenta de que no habíamos cogido del coche ni la barbacoa ni la mochila de David en la que llevaba dos toallas y que, para colmo, entre negocio y negocio, nos habíamos olvidado de la comida en la zona donde salen las barcas de Cirkewwa. A todo esto ya era bastante tarde y, como en la Blue Lagoon hay puestos de comida, hemos decidido quedarnos ahí en lugar de ir a la Playa de Santa María, ya que para llegar a ella hay que caminar unos 20 minutos. Poco a poco, hemos superado la situación de nuestro despiste generalizado y hemos empezado a disfrutar de la Blue Lagoon.

Con Susana en la Blue Lagoon

Con Susana en la Blue Lagoon

Para comer, a falta de barbacoa, nos hemos decantado por hamburguesas y kebaps, comprados en uno de los kioskos de comida, que sorprendentemente no era nada caro. Poco a poco la gente se ha empezado a ir y hemos ido haciéndonos con un sitio más o menos cómodo, que cuando hemos llegado, estábamos malamente encogidos en una roca, peor que en Benidorm. Hasta hemos podido coger unas hamacas por 2,50€ en las que hemos estado en la gloria. A partir de las cuatro y media, la isla se ha vaciado casi por completo y hemos podido disfrutar de la Blue Lagoon casi en soledad hasta las seis, hora en la que ha venido a recogernos nuestra lancha. Sin duda, os recomendamos que intentéis alargar lo máximo la recogida, ya que cuando se va todo el mundo es cuando realmente se disfruta de este paraíso del Mediterráneo.

Cuando hemos llegado a Cirkewwa, hemos preguntado en el bar si por curiosidad habían visto una caja con comida que nos habíamos olvidado y… efectivamente, ¡allí estaba! Al llegar al coche también hemos comprobado que estaba todo lo que nos habíamos olvidado y sí, allí estaba la barbacoa y la mochila de David, con lo que de vuelta a casa hemos decidido hacer una barbacoa por la noche en la playa de Sliema.

Se lo hemos dicho a nuestra family maltesa, y de esta forma, un lunes cualquiera, ha surgido una cena en la playa. Nos ha servido para despedir a Ana, la amiga de Carmen, que mañana ya se va a España y a la Paredes, que también va a España, pero ella sólo unos días de visita. Genial noche en buena compañía, a lo tonto nos habremos juntado unas 10 personas. Como anécdota de la noche, comentar que cuando ya habíamos terminado de cenar, unos malteses nos han pedido que nos fuéramos del sitio en el que nos habíamos instalado porque se iban a liar a manguerazos para limpiarlo.

Día 218: Cinco personas y una mesa

Día 218: Cinco personas y una mesa

Hoy por la mañana queríamos hacer varias cosas pero al final no hemos hecho casi ninguna, ya que teníamos bastante trabajo acumulado y teníamos que ponernos al día. Uno de nuestros planes era ir al Festival Fair Trade and Social Exclusion que se celebraba en Valletta con motivo del Día Internacional del Comercio Justo y el Día de la Liberación de África. En el festival se organizaban varias actividades, como venta de productos de comercio justo, conciertos, actividades para niños,… Estaba organizado por nuestros amigos los voluntarios europeos (Cristina, Laura, Piotr, Marco, Elena, Lola,…) y participaban diferentes organizaciones de Malta.

Como en una limusina

Como en una limusina

Nos hubiera encantado ir, pero al final se nos ha echado la hora encima y nos ha dado la hora de comer, así que nos hemos ido al plan que nos había propuesto Valentín. La idea empezó como una barbacoa multitudinaria en su casa, derivó en pedir pizzas y comer en el patio que tienen y finalmente ha terminado por ser una reunión de cinco amigos intentando pedir pizzas al Pizza Hut contrarreloj sin ningún éxito. David y yo teníamos que estar a las cinco en el Surfside y después de una hora esperando las pizzas, hemos decidido cancelar el pedido e irnos a comer allí. Así que nos hemos metido los cinco en el mini como hemos podido, encajándonos en la parte de atrás con la mesa que habíamos comprado para The Cañeo. Sin duda, un momento digno para el mítico programa “¿Qué apostamos?”.

Con mi Lola

Con mi Lola

Misión cumplida. A eso de las cinco hemos llegado al Surfside y hemos pedido allí unas pizzas para comer sentados en la terraza y disfrutando de las pizzas. Enseguida Valentín y sus amigos, Esteban y Bea, se han tenido que ir a la Boat Party para la que tenían tickets. Nosotros hemos esperado un poco para empezar la Parranda, ya que nos hemos topado con una despedida de soltera bastante peculiar. Una vez ha llegado la Kinky Blonde, la música de The Parranda ha empezado a sonar y hasta la madre de la novia se ha bailado unas buenas rumbas. Ya por la noche, como hacía un poco de frío, hemos decidido trasladar el campamento a la parte de dentro y allí hemos estado hasta las dos y media gozándolo.

Día 208: Un rodaje muy cómico

Día 208: Un rodaje muy cómico

Hoy habíamos quedado con Carmen, Laura, Cristina y Alberto para hablar de la promoción de The Parranda, ya que últimamente estos tres últimos nos están echando una mano como relaciones públicas paseando el photocall por las calles de Malta. Tenemos muchas ideas de cara al verano y queríamos concretar un poco, así que Laura y Cristina nos han invitado a comer a su casa para charlar un poco acerca de todo esto. Realmente era una excusa para reunirnos y comer juntos, ya que no podemos estar sin vernos más de dos días.

Una vez allí, hemos tomado el aperitivo y enseguida hemos comido una pasta con verduras riquísima que habían preparado las anfitrionas. Por allí también hemos visto a Piotr y Marco, que en cuanto han olido la comida han salido de sus madrigueras para venir a comer a la cocina con nosotros.  Una vez hemos terminado nos hemos puesto un poco más serios para hablar de lo que teníamos que hablar. De momento no podemos desvelar nada, no sea que algún avispado nos robe las ideas, que últimamente parece que hay carencia de originalidad.

Miriam en un momento del rodaje

Miriam en un momento del rodaje

A eso de las cuatro y media de la tarde, nos hemos despedido y hemos partido hacia el LOVE, donde habíamos quedado con Miriam para grabar el vídeo de promoción de The Cañeo, nuestro nuevo evento previsto para el Domingo 26 en el MeLounge (Spinola Bay). Cuando ha aparecido, a pesar de que no hacía muy buen día, ha llegado con muchas ganas de darlo todo con la cámara y hemos empezado a grabar enseguida. Lo primero que hemos hecho ha sido grabar el recorrido del LOVE al MeLounge, para guiar a los que no sepan llegar. Creo que ha sido el camino a un bar más divertido que he hecho nunca, ya que Miriam es una actriz cómica en potencia y nos ha hecho reír muchísimo.

Una vez en el MeLounge, hemos grabado la segunda parte del vídeo con la colaboración de Borja, el encantador cocinero del bar. Creo que esta parte ha sido aún más divertida, ya que ambos se han compenetrado muy bien. Les estamos muy agradecidos por su colaboración. Para nosotros han sido un descubrimiento total, ya que pensamos que los dos pueden tener un gran futuro en el cine mudo, que es el formato en el que hemos decidido grabar este vídeo, por diferenciarlo un poco de los de The Parranda. Después del rodaje, Emilio y Carlos nos han invitado a una caña en la terraza de su bar, pero enseguida nos hemos ido, ya que se ha empezado a levantar un viento completamente insoportable.

Por la noche, teníamos la despedida de Maria José, pero entre que yo todavía sigo medio malo, David se ha empezado a encontrar mal hoy y que no hacía buen tiempo, al final hemos decidido quedar en casa. Yo he aprovechado para montar la primera parte del vídeo, que me ha llevado unas cinco horas apróximadamente, así que ya os podéis imaginar a qué hora me he acostado. Aquí podéis ver el resultado:

Día 200: Una cena para celebrar los doscientos días en la isla

Día 200: Una cena para celebrar los doscientos días en la isla

Cómo pasa el tiempo, ya llevamos nada más y nada menos que doscientos días en la roca, como Malta es conocida para muchos. Después de siete meses en la isla, seguimos con las mismas ganas de vivir esta ventura que al principio. Además, por mucho que digan que la isla es pequeña, todavía nos quedan muchísimos rincones por descubrir.

Esta mañana Carmen recibía una visita muy especial, ya que su hermana y dos amigas llegaban para estar con ella durante una semana. Como se iban a juntar cuatro en la casa, necesitaban un colchón para dormir dos de ellas, así que Carmen nos ha invitado a comer a su casa con la condición de que le dejáramos nuestro colchón hinchable. A eso de las dos, nos hemos puesto camino de Bugibba con el Rojito, que últimamente se está portando muy bien y no nos ha vuelto a dar más problemas. Nada más aparcar, hemos visto una chica con toda la pinta de ser española entrando en una tienda y nosotros, sin contarnos un pelo, la hemos seguido y hemos descubierto que se cumplían nuestras sospechas, era Cristina, la hermana de Carmen.

David con Carmen, Patricia, Ana y Cristina

David con Carmen, Patricia, Ana y Cristina

Ya en casa de Carmen, hemos conocido a Ana y Patricia, las otras dos huéspedes que nos faltaban. Allí estaban manos a la obra preparando la comida y los aperitivos. Nada más llegar, nos hemos dado cuenta de que se nos había olvidado el colchón, nos hemos emocionado tanto con la comida, que se nos ha olvidado lo principal. Como cada vez que viene alguien de visita, hemos podido disfrutar de algunos manjares de nuestra tierra, hoy teníamos queso manchego, lomo y chorizo. Para comer, un plato de pasta con calabacín y tomate natural que estaba buenísimo. Durante el té, hemos tenido tiempo de conocer un poco más a estas tres albaceteñas antes de que se echaran la siesta, que después de todo el día de viaje, estaban reventadas. Nosotros nos hemos quedado hablando un rato con nuestra “teta” y, como tenía que ir a recoger su coche a Mdina, hemos quedado en vernos allí y llevarle el colchón.

Después de pasar por casa, hemos partido hacia Mdina, esta vez asegurándonos de que no se nos olvidaba nada. La idea era visitar un poco la ciudad con ellas, pero el abuelo, como Carmen apodó a su coche, amenazaba con no volver a arrancar si estas paraban el coche. Así que les hemos entregado el colchón con el coche en marcha y hemos quedado en vernos mañana.  Como habíamos salido con la idea de cenar fuera, David me ha propuesto ir a cenar la Valletta, así que para allá que nos hemos ido.

D'Office

D’Office

Habíamos pensado en ir al Monalizza, pero hemos visto la carta y era todo muy minimalista y bastante caro, así que hemos decidido ir a un restaurante con el que nos quedamos con ganas de ir otra vez, el restaurante D’Office, situado en la calle Triq L-Arcisqof. Es fácilmente reconocible porque tiene una bicicleta apoyada en su fachada que forma parte de la decoración. David ha pedido unos rollos de ternera rellenos acompañados de una salsa muy buena y yo filetes de pollo también con otra salsa riquísima, todo acompañado de verduras y patatas. El personal ha sido muy amable y el sitio es muy acogedor, nosotros hemos decidido sentarnos en las mesas de fuera que están alumbradas por bombillas colgadas. Además nos ha parecido que estaba muy bien de precio, hemos salido por unos 30 euros, con copa de vino, pan y demás.

St George's Square

St George’s Square en la Malta Fashion Week

Después, hemos ido al Albert, como le llaman los voluntarios en honor a su dueño, o L’Ingliz, su nombre real. Está situado en la calle San Gwann, muy cerca de la concatedral de St John. De camino nos hemos encontrado con la plaza de St George decorada como veis en la foto con motivo de la Malta Fashion Week. En el Albert, nos hemos encontrado con Laura y sus amigas, que nos han llamado durante la cena para ver si luego nos tomábamos algo. El sitio es un pequeño bar de vinos en el que normalmente suelen ponerte alguna tapa para picar. De precio está bastante bien, las copas de vino cuestan 2,50€ y el botellín de Cisk 1,50€. Nos hemos tomado un par y a eso de las doce de la noche nos hemos ido casa. Ha sido un gran día, uno más de los muchos que hemos tenido en estos 200 días que llevamos en la isla. Muchas gracias a todos los que hacéis que nuestra estancia aquí sea tan genial.

Día 111: Una panadería en Buggiba

Día 111: Una panadería en Buggiba

Esta mañana nos hemos levantado con la intención de ir a casa de Martin a la comida que nunca tiene lugar, pero como no hemos podido contactar con él, hemos hecho un cambio de planes y Carmen nos ha invitado a comer a su casa en Bugibba.  Hemos salido de casa bastante tarde con el coche y hemos cogido atasco en St Julian’s, algo se cuece los domingos en Malta, porque esa cantidad de coches no era normal.

Pan en Buggiba

Pan en Buggiba

Cuando hemos llegado, después de aparcar, lo primero que hemos hecho ha sido intentar comprar el pan y después de andar un rato hemos dado con Gormina, una panadería que abre todos los días y siempre tiene pan recién hecho. Ha sido un gran descubrimiento, ya que en Malta aún no habíamos visto una panadería de verdad. Tienen pan de muchísimos tipos, nosotros nos hemos decidido por unas barritas con semillas que acababan de sacar del horno. Y así, calentitas, nos las hemos llevado a casa de Carmen.

Cuando hemos llegado, Carmen ya tenía la comida más que hecha, que la pobre llevaba esperándonos un rato. Nos ha preparado verduras al horno con arroz integral y también ha hecho chorizos y morcillas, que le trajo su tía del pueblo cuando vino a visitarla. Como os imagináis, todo estaba riquísimo y hay que decir, dejando los chorizos y las morcillas aparte, que la comida más sana no podía ser. Una vez hemos recogido, una vez más, nos hemos ido a su acogedora habitación a tomar el té y fumar una cachimba, que habíamos llevado para la sobremesa. Y nada, allí nos han dado las nueve de la noche, planeando las futuras Parrandas, escuchando música y hablando de la vida.

La vuelta con el coche ha sido mucho más rápida que la ida y en poco más de veinte minutos ya estábamos en casa. Después de cenar, hemos visto los dos últimos capítulos que nos quedaban de Homeland, que después de la maratón que nos metimos ayer, no podíamos quedarnos sin saber cómo acababa la temporada. También hemos montado este vídeo de saludo que La Pegatina nos ha mandado para todos los parranderos y parranderas de Malta.

Día 93: Vuelta a las clases de inglés

Día 93: Vuelta a las clases de inglés

Hoy empezaban de nuevo las clases del curso de inglés del Ministerio de Educación y a eso de las 16:30, después de comer y estar toda la mañana enviando e-mails, estaba saliendo de casa para llegar a tiempo. Las clases las tengo en Hamrun, muy cerca de Msida, así que en veinte minutos en autobús estoy allí. Al llegar me he encontrado a Patricia, una cordobesa majísima que viene a clase conmigo, no la veía desde hacía un mes por lo menos, ya que ella se fue antes de que llegara la Navidad a España. Nos hemos puesto un poco al día y enseguida hemos empezado la clase siendo sólo dos alumnos.

Mosaico en el túnel de Bombi

Mosaico en el túnel de Bombi

Un poco más tarde han llegado dos compañeros más, así que en total hemos sido cuatro alumnos hoy. Está genial porque gracias a eso podemos avanzar mucho más rápido. Además Steph, la profesora, nos ha dicho que va a subir un poco el nivel y hoy ya lo hemos notado. Tenía muchas ganas de volver a clase porque últimamente he practicado muy poco inglés y me notaba muy estancado. Hoy me he vuelto a dar cuenta de que estoy mejor de lo que yo pensaba.

Como éramos tan pocos, a las siete hemos terminado la clase. Me ha venido muy bien salir antes porque a las ocho Carmen actuaba en Marsa y había quedado con Laura y Cristina para ir a verla. Como he salido antes en lugar de ir directamente para Marsa, he ido a Valletta, donde estaban Cristina y Laura tomándose algo en L-Ingliz, o el Alberto’s, que es como ellas lo llaman. De camino a Valletta, he pasado por el túnel que hay en bombi y lejos de dar miedo, te encuentras fotografías y mosaicos tan bonitos como el que veis en la foto. Una vez he llegado al Alberto’s, nos hemos tomado una juntos y hemos ido en busca un autobús a Marsa. En Valletta es fácil saber qué autobús tienes que coger porque hay un puesto en el que te informan. Además el conductor de hoy ha sido muy majo y nos ha indicado donde teníamos que bajarnos.

Angka Café

Cumpleaños del Angka Café

El sitio que buscábamos, era el Angka Café, un café-restaurante de comida vegana y vegetariana donde se realizan numerosas actividades como danza vital, meditación, yoga, proyecciones,… El centro está dirigido por una doctora experta en nutrición que también tiene consulta médica. Hoy celebraban su primer cumpleaños y allí estaban Carmen y su banda para amenizar la noche. Mientras esperábamos, hemos tomado un té y hemos probado dos de las deliciosas tartas que hacen. Los precios no parecen caros, como suele ocurrir normalmente en este tipo de sitios, aunque tampoco nos hemos aventurado a cenar allí. Al final el concierto se ha retrasado bastante y como íbamos a perder el último autobús, sólo nos hemos podido quedar a dos canciones, aunque han sido suficientes para percibir la buena energía que emanaba en el lugar.