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Día 235: ¡Nos roban el photocall de The Parranda!

Día 235: ¡Nos roban el photocall de The Parranda!

Ayer al final nos liamos bastante y entre eso y el problema que tuvimos con el Rojito llegamos a casa como a las cuatro y media. Hoy nos ha tocado levantarnos más o menos pronto, ya que habíamos quedado a las 12 y media con Inma para llevarla al aeropuerto y teníamos que comprobar si éramos capaces de arrancar el coche. Cuando hemos llegado al sitio donde lo dejamos aparcado ayer no nos lo podíamos crear, estaba toda la calle en obras y nos hemos encontrado el coche subido en la acerca completamente lleno de tierra. Menos mal que los obreros nos han ayudado a moverlo y le han pasado la manguera, porque casi nos da algo. Para arrancarlo ha habido que empujarlo una vez más.

Inma a su llegada en el aeropuerto

Inma a su llegada en el aeropuerto

Una vez solucionado el problema nos hemos puesto rumbo a la casa de Inma, que está situada en Swieqi, otra buena opción para vivir. Swieqi es otro pueblo/ciudad que está situado justo al lado de St Julian’s y es bastante más barato, además aquí se pueden encontrar casas amplias con terrazas, jardines y demás. Cuando hemos llegado ya estaba Ana por allí, que se había acercado a despedirse de la gaditana. Enseguida hemos partido hacia el aeropuerto, ya que no queríamos parar el coche por si luego no lo podíamos arrancar.

Una vez en el aeropuerto, he acompañado a Inma para comprobar que facturaba sin problemas, sólo hemos tenido que recolocar un par de cosas. Después hemos salido y ya nos hemos despedido de ella. Nos ha prometido que volverá en cuanto termine la temporada de verano en España, esperamos que cumpla su palabra. Desde allí, nos hemos ido a recoger unos flyers que nos tenía que dar Martin. Hemos ido a recogerlos al antiguo hospital de San Luqa, que está situado en Pietà, muy cerca de Msida. Desde ahí hemos ido al Lidl para comprar algo de comer, que iban a venir a casa César, Bea y una amiga de Bea.

Por fin hemos llegado a casa después de estar toda la mañana sin parar y me he puesto a cocinar rápidamente para que los invitados no me pillaran con las manos en la masa, pero no ha habido suerte. Enseguida he llegado César, así que él y David me han echado una mano con el cous cous, que parece que no, pero tiene mucho trabajo. Bea y su amiga al final se han rajado, así que finalmente hemos comido solo los tres. Después de comer, he intentado dormir la siesta, ya que llevo un par de días sin descansar bien y quería recuperar fuerzas para esta noche. Dormir no he dormido pero por lo menos he descansado algo. Mientras David y César han estado de sobremesa, con café y tarta.

La última foto con el photocall

Última foto con el photocall antes de su desaparición

A las cinco y media nos hemos ido al Surfside, ya que hoy la fiesta la empezábamos a las seis y había que preparar algunas cosillas. Enseguida ha llegado la Kinky Blonde y ha empezado la música. Yo hoy me he ido con Laura y Cristina a pasear el photocall por la playa y a repartir flyers, toda una experiencia. La verdad es que estas dos parranderas son unas jefas de las fotos, cada vez se superan más en originalidad. Cuando ya se ha empezado a bajar el sol, hemos vuelto al Surfside y hemos empezado a disfrutar de la fiesta mojito en mano. Poco a poco la cosa se ha ido animando hasta que a las once de la noche, el Surfside estaba hasta arriba de gente. Un poco más tarde hemos decidido hacer fotos con el mítico photocall y para sorpresa nuestra no lo encontrábamos por ningún lado. Después de anunciar la desaparición con el micrófono y de preguntar a la gente que estaba situada al lado de la salida, hemos llegado a la conclusión de que nos lo habían robado. Por lo visto han visto salir a cuatro chicos no españoles con él, la próxima vez, por favor, ¡no dejéis salir a nadie de la Parranda con una polaroid gigante!

La fiesta ha ido llegando a su fin y yo me he animado, incitado por la Kinky, a pinchar durante la última media hora. Aparte de Paloma San Basilio y Mari Carmen de La Pegatina, no recuerdo qué más canciones he puesto. Creo que tengo bastante peligro a los platos. Los del bar ya no nos han dejado alargar la cosa más y nos hemos ido a continuar la fiesta por Paceville, algunos hemos ido al Juuls y otros al Monaliza.

Día 74: Cumpleaños de César

Día 74: Cumpleaños de César

Después de la Parranda del día anterior ha costado bastante levantarse hoy, aunque increíblemente no hemos tenido nada de resaca. Va a ser verdad eso de que la calidad de la bebida del Prestige es buena. De lo que no nos hemos librado ha sido de la pereza, así que hemos comido las sobras del día anterior. A eso de las cinco y media, he hecho el esfuerzo y he ido a clase de inglés. Hoy ha estado bastante bien porque éramos poquitos y hemos practicado bastante el speaking.

La boda de César

La boda de César

Cuando he vuelto de clase, he pasado por casa para recoger a David y nos hemos ido directos al Piccolo Padre, donde habíamos quedado para cenar y celebrar el cumpleaños de César. Allí nos hemos encontrado con una gran parte de nuestra family maltesa, 23 personas para ser exactos. Como éramos tantos, no hemos podido cenar en las mesas que hay con vistas al mar, así que nos hemos situado dentro, donde nos han colocado las mesas en forma de U, así que al final más que un cumpleaños parecía una boda. El plato más solicitado ha sido la ensalada César, en honor al cumpleañero, ya sabéis, al final nos vamos a lo fácil. Yo, ya cansado de pedir siempre pizza y pasta e intentando buscar algo asequible e innovador, me he decidido por el Risotto frutti di mare y la verdad es que ha sido un gran acierto. Me han puesto un buen plato de arroz caldoso, acompañado de calamares, pulpo e incluso una gamba, que he disfrutado como si fuera la última gamba del mundo. Vamos, que he sido la envidia de los que se han sentado a mi alrededor. En la cuenta hemos tocado a 15 euros por cabeza, que está muy bien teniendo en cuenta que no nos hemos cortado a la hora de pedir vino e incluso algunos postres. El Piccolo Padre es un restaurante que merece mucho la pena, ya que es un sitio elegante y nada caro y si consigues mesa al lado del mar es un regalo para los ojos.

Al salir de allí, hemos ido directos a Paceville. La primera parada ha sido entre el Republik y el Prestige, nos hemos sentado en la terraza que está justo en medio de los dos y como ambos son del mismo dueño, cada uno ha pedido donde mejor le convenía. El Republik es más para pedir jarras de vodka o whisky, no ponen copas sueltas, así que los aficionados al ron hemos pedido en el Prestige (2,50€ la copa pequeña). Después hemos ido al Native a intentar bailar, aunque al final ha sido más una prueba de obstáculos que otra cosa. Debe ser que el 90% de los habitantes de esta isla estábamos metidos allí, porque ha sido el momento más agobiante que he vivido en mucho tiempo. A pesar de esto, como es normal en Malta, nos hemos encontrado con mucha gente conocida como Manu, Vero, Victor y Cris o Alba, la chica que conocimos ayer en The Parranda, que estaba disfrutando de su última noche en Malta. Creo que no hemos aguantado más de una hora allí dentro, así que a eso de las tres, nos hemos encontrado con Carmen y María de camino a casa y nos han acercado a casa con el abuelo, el coche de Carmen.

Y por último, queremos pedir un gran favor a nuestros lectores. Estamos participando en el concurso de blogs del periódico 20minutos, cuyo premio son 5000 euros que nos vendrían muy bien para seguir disfrutando de esta aventura. De momento estamos en el puesto 1 en la categoría de viajes, pero están a punto de arrebatárnoslo. Si nos votáis, nos hacéis un gran favor. Para votar, sólo tenéis que entrar aquí, registraros y pulsar en el botón de Votar. ¡Muchísimas gracias!

Día 40: Almond Festival

Día 40: Almond Festival

Hoy prácticamente no hemos hecho nada hasta la noche. Pasadas las 20:00 hemos quedado con Josito para ir casa de Holly, que justo vive al lado de la iglesia Sacro Cuor, donde se celebraba el Almond Festival esta noche. Allí nos hemos plantado botella de vino en mano y al llegar me he llevado una gran sorpresa al ver allí a Irene y Leigh, a los que conocí en el concierto de Carmen, encantadores los dos. En Malta, el mundo es un pañuelo más que en cualquier otro lugar.  Desde el balcón de Holly hemos contemplado las bonitas vistas a la calle iluminada en la que se celebraba el festival. Había un concierto de un grupo que hacía versiones de grandes canciones y pequeños puestos de comida. La fiesta era bastante pequeñita, nada que ver con el Birgufest, pero como todas las fiestas que hacen en las calles de Malta, tenía mucho encanto.

Almond Festival

Almond Festival

Después de tomarnos un par de copas de vino, hemos bajado al meollo. Allí Holly se ha puesto a hacer cariocas de fuego y ha sido un momento precioso. Además nos hemos juntado con Carmen, Nuria, María, César, Cristian, María la portuguesa (me encanta este mote), Lío, Tony, Ainhoa y he conocido a Lidia. Resulta que Lidia es amiga íntima de la familia de Alberto, un gran amigo mío del pueblo. Sabía que tenía una amiga por aquí y ha sido esta noche cuando por fin nos hemos encontrado, lo que os digo, el mundo es un pañuelo.

Y nada, hemos cenado algo, tomado algún vino más y a eso de las 23:00, la fiesta ya estaba acabada. Curioso sentido de las fiestas el de los malteses. De ahí hemos ido al Simon’s y hemos estado jugando al futbolín. Tengo que decir que César, mi compañero de equipo, y yo les hemos barrido. Varios goles de oro nos han dado la victoria, será la suerte del principiante. Aunque tenemos que decir que los portugueses nos han seguido de cerca, menos mal que se han retirado a tiempo…

A eso de las 2:00, después de varios intentos fallidos de irnos a alguna casa, nos hemos retirado, cada mochuelo a su olivo, que no estaban hoy los cuerpos para Paceville.