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Día 117: Carmen celebra su primer año en Malta

Día 117: Carmen celebra su primer año en Malta

Aunque nosotros acabamos de cumplir los cuatro meses en la isla, muchos amigos nuestros llevan mucho más tiempo, la mayoría llevan por lo menos un año y algunos incluso dos. Es el caso de Carmen, que hoy nos reunía a todos para celebrar el primer aniversario de su llegada a Malta. Como su casa de Buggiba no tiene una zona común muy amplia, nos ha citado en el castillo de Laura y Cristina, en Birkirkara.

Cada uno tenía que cocinar un plato para la cena, mandar una canción que nos recordara a Malta y cinco preguntas, en plan trivial, sobre Malta. Así que nada, una vez hechos nuestros deberes hemos partido con nuestro coche hacia Birkirkara. Apenas hemos tardado quince minutos, muy poco si lo comparamos con lo que tardé la semana pasada, cuando fui yo solo en autobús, que tardé más de una hora. A las nueve llegábamos al castillo, con cacerola de cous cous en mano, botella de vino y altavoces para amenizar la noche con música.

El castillo

El castillo

El encuentro pretendía ser algo íntimo y parecía que así iba a ser cuando hemos llegado, pero poco a poco el castillo se ha ido llenando de gente y la cosa se nos ha ido un poco de las manos. Aparte de los amigos de Carmen, entre los asistentes había algunos voluntarios amigos de Laura y Cristina y muchos amigos de Marco y Piotr, sus compañeros de casa.

Carmen ha preparado una especie de concurso por equipos con varias pruebas. En la primera teníamos que pensar dos anécdotas que nos han pasado en Malta, una verdadera y una falsa, y el resto de grupos tenían que adivinar cuál era la buena y cuál la mala. Ésta se nos ha dado bastante mal a los Bruschettas, mi equipo, no hemos conseguido ni un triste Pastizzi (punto). En la segunda, ha ido poniendo las canciones que le enviamos y el más rápido en responder se llevaba el Pastizzi. Aquí hemos conseguido remontar un poco. Y en la última, hemos hecho una especie de concurso de preguntas con rebote, en el que ha ido preguntando una pregunta a cada grupo de las que le habíamos enviado. Aquí la cosa se ha alargado hasta el infinito y lo hemos tenido que dejar un poco a medias. Después hemos estado charloteando, bebiendo,… y a eso de las dos, David y yo nos hemos retirado a casa, que estábamos un poco cansados y no teníamos el cuerpo para marcha.

Día 109: Vuelta al castillo

Día 109: Vuelta al castillo

Aunque ayer no terminamos la noche demasiado tarde, nos hemos levantado ya rozando el mediodía y la mañana ha transcurrido sin mucha actividad. Por la tarde ha caído una gran tormenta que me ha impedido ir a comprar los ingredientes para hacer una empanada y llevarla a la cena que teníamos en el castillo, la impresionante casa de Laura y Cristina en Birkirkara. Así que en lugar de eso, en el momento que ha escampado, he pasado rápidamente por el Towers a comprar una pizza y unas cervezas, y de ahí he ido directamente a esperar el autobús.

Para ir a Birkirkara desde St Julian’s o Sliema, la opción directa es el 202 o el 203, se van alternando, cada media hora pasa uno. Debe ser que he llegado justo cuando acababa de pasar, porque me ha tocado esperar prácticamente media hora bajo el frío que hacía esta noche después de la tormenta. Justo antes de que llegara, me he encontrado con Toni que salía del gimnasio y se ha venido conmigo en el autobús hasta Sliema. Yo he continuado hasta Birkirkara, en total el trayecto habrá sido de una media hora, que si la sumamos a la media que me ha tocado esperar, es una hora. Una hora para hacer una distancia de apenas 5 kilómetros. Para que comprendáis como funciona el transporte en Malta.

Pizza al baño María

Pizza al baño María

Una vez me he bajado del autobús, aunque más o menos me acordaba de dónde estaba el castillo, he hecho una llamada de confirmación para ver si estaba andando en la dirección correcta. Y sí, tras cinco minutillos andando desde la parada, por fin he llegado al caserón de Laura y Cristina. Allí había ya un montón de gente, entre ellos Carmen, Bea, Alberto, Julia, los compañeros de Laura y Cristina y mucha gente que conocíamos de la otra vez que estuvimos en la casa. Un poco más tarde ha llegado Ana (Paredes) con su novio, así que estábamos casi al completo.

La noche ha transcurrido entre la cocina y uno de los salones de la casa, con cerveza, vino y algo de picar. La anécdota divertida de la noche ha tenido lugar cuando he aparecido yo tan feliz con mis pizzas congeladas y me han dicho que el horno no funcionaba, así que como tampoco tenían microhondas, Laura ha decidido inventarse una receta, la pizza al baño María. Y tengo que decir que después de media hora haciéndose, las pizzas han quedado muy ricas, hasta estaban crujientes y todo. Después del experimento, hemos tenido la suerte de que Carmen y Bea tocaran y cantaran para nosotros y, una vez más, ha sido un regalo.

A eso de las dos, como salía el último coche que nos podía dejar en St Julian’s, hemos abandonado el castillo y, un poco animados por el vino, Bea y yo hemos decidido que queríamos alargar un poco la noche. Así que Julia nos ha dejado en Paceville a los dos y hemos ido a tomar algo al Coconut. Yo nunca había estado en este sitio, está justo enfrente del Prestige y no estaba mal, aunque no había casi nadie. Ponen música rock y la bebida parece bastante barata, hemos pedido una jarra de ron con Coca-Cola y nos ha costado algo más de 13 euros. Después hemos ido al Native, aunque no hemos aguantado mucho allí, y por último, hemos ido al Clique, otro sitio en el que tampoco había estado nunca. Me habían hablado muchas veces de él como un antro y bueno, es bastante antro pero menos de lo que esperaba, aunque sí que es verdad que la gente está un poco desfasada. La música es electrónica, bastante cañera y bastante alta, pero la verdad es que nos ha gustado. Además nos hemos encontrado con María y Emma y allí hemos estado bailando hasta que me he quedado sin pilas y he sido el primero en abandonar.