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Día 338: Karmento

Día 338: Karmento

Y pensareis, ¿quién o qué es Karmento? ¿de que irá el día de hoy? Seguro que viendo este vídeo os podéis hacer una idea, y es que hoy es el día en que ha vuelto a Malta uno de los apoyos más importantes que tenemos desde los primeros compases de nuestra Aventura de Malta. Si habéis seguido el blog, ya conoceréis de sobra a Carmen, esta albaceteña que conocimos en la protesta contra Rajoy hace ya casi un año y con la que hemos vivido una infinidad de momentos y proyectos, ya que ella organiza The Parranda y The Cañeo con nosotros. Ahora está empezando uno de los mayores proyectos e ilusiones de su vida que es dedicarse a la música. Sabemos a ciencia cierta que va a ser un éxito, por que tiene voz, tiene letras y canciones que llegan al corazón y sobre todo tiene ganas.

Desde que dejó Malta por vacaciones a principios del mes de Agosto, ha estado involucrada en su sueño de grabar un EP, el regalo que le hicimos entre su gente más querida gracias a un crowdfunding. Pero no solo se quedó ahí, sino que consiguió ser telonera de Chambao en las fiestas de Albacete. Con todo, ha decidido que su nombre artístico sea Karmento y podéis seguirla y ver sus vídeos y evolución en su página de Facebook.

En St Paul Pay

En St Paul’s Bay

Como ya la echábamos tanto de menos, nos hemos ido a recogerla al aeropuerto. En ese mismo vuelo llegaba la Kinky Blonde con energías renovadas para la última The Parranda Beach Party del verano, después de haber estado más de dos semanas en Hervás, un precioso pueblo de Cáceres.  Todos juntos nos hemos ido a Bugibba, que es donde viven estas dos personajas. Después de dejar la maleta y ponernos un poco al día, nos hemos ido a tomar algo a la St. Paul Bay, en concreto a un pequeño bar que tiene un fantástico mirador a la bahía que se llama 23 Next Steps, en el que ya hemos estado en varias ocasiones. Allí se nos han ido uniendo Cristina, Lola, Alberto y un amigo y Francesco. Para recordar el momento, que fue fantástico, lo hemos dejado retratado con la imagen que veis.

Día 334: De sur a norte y de norte a sur

Día 334: De sur a norte y de norte a sur
Marsaxlokk

Marsaxlokk

Otro domingo más que nos hemos levantado destrozados después de la fiesta de ayer, y si no llega a ser porque está Javi por aquí habríamos amanecido a las tantas, pero ya que sólo ha venido para tres días, nos hemos levantado medianamente pronto para aprovechar. Javi se ha levantado antes que nosotros y se ha ido a aprovechar la mañana en la playa de Sliema hasta que nos levantáramos. Los domingos en Malta tienen un nombre propio, y ése es Marsaxlokk, una pequeña ciudad pesquera, situada al sur de la isla, en la que todo los domingos ponen un mercadillo en el que se vende pescado, fruta y verdura, ropa, utensilios de cocina y todos los tipos de souvenir que te puedes imaginar. Lo más típico es ir allí, dar una vuelta por sus puestos, hacerse unas fotos en la bahía con los luzzu (los barcos típicos de pesca) y luego irse algún restaurante para comer un poco de pescado fresco. Nosotros siempre solemos ir a un pequeño restaurante maltés que no destaca por el lujo, pero sus propietarios y el lugar le dan un encanto especial. Se llama Rising Sun Bar y en él podéis comer pescado fresco del día y pulpo al estilo maltés, por unos diez a doce euros por cabeza, todo ello acompañado de ensalada y patatas al estilo maltés. No os podéis ir de aquí sin probarlo, es una delicia. Como siempre nos han tratado genial. Los dueños siempre intentan hablar un poco de español con nosotros y suelen contarnos alguna historia sobre Malta.

Javi en Ghajn Tuffieha

Javi en Ghajn Tuffieha

Después de comer, el día no invitaba mucho a ir a la playa, pero ya que estaba Javi y no había visto nada de la zona norte, hemos ido a ver Gran Tuffieha que a mi parecer es la playa de arena más bonita de todas las que se encuentran en Malta. Allí hemos estado casi hasta el anochecer, cuando hemos decidido ir a tomar algo a Bugibba antes de regresar a casa. Los domingos esta ciudad tiene fama de estar muy animada y la verdad es que así ha sido ya que su plaza principal estaba repleta. Nos hemos decidido a tomar algo en un nuevo pub que ha abierto (o por lo menos nosotros no habíamos visto antes) que se llama Miracles Lounge. Allí hemos estado en la terraza tomando una cerveza con música de fondo. La verdad es que es un sitio chulo, de los pocos sitios «modernos» que hay en Bugibba.

Aquí no ha terminado el día, ya que Javi tenía el vuelo casi a las tres de la mañana, así que hemos empezado a preparar la cena tranquilamente y mientras Dei hacía una tortilla de patatas, hemos recibido visita de Cristina y ya hemos cenado todos juntos. Hacia la una hemos salido de casa hacia el aeropuerto, situado al sur de la isla, más que nada porque también teníamos que recoger a Virginia que iba en el mismo vuelo. Así que con pena, les he dejado a los dos en el aeropuerto esperando que algún día vuelvan a visitarnos.

Día 290: ¡Hasta pronto Malta! Volveremos…

Día 290: ¡Hasta pronto Malta! Volveremos…
Mini biblioteca en la playa de Sliema

Mini biblioteca en la playa de Sliema

Como ya contamos con dos días más y el encanto de Malta hizo desaparecer el enfado que arrastrábamos por Vueling, los no vuelos, los aviones con luces de coches que sobrevuelan las fiestas reggae, las atenciones al cliente y la broma de pagar otro billete, hoy hemos decidido volver a las playas del Surfside. Pasado el mediodía hemos llegado Fran, Dei y una servidora (David ha preferido bajar más tarde) a la bahía para bañarnos, tomar el sol y picotear con galletis, Bigilla (una salsa maltesa a base de no sé muy bien qué) y unas cervezas. Recomendamos esta playa de piedras porque además de estar al lado del Surfside, local donde se celebra The Parranda, está céntrico, ofrece libros gratis para leer (en un armario bajo la torre del socorrista) y regalan unos ceniceros de playa con forma de monedero estupendos.

Después del picoteo hemos intentado buscar un pastichi mientras esperábamos el autobús que nos llevaría hasta Bugiba para ir al Café del Mar, pero no lo hemos encontrado (nos quedamos con las ganas de probarlo, que dicen que por 30 céntimos matas el hambre y encima están bastante buenos) y nos hemos pedido un bocadillo para llevar. Hemos esperado el bus número 12 pero al ver que no llegaba hemos cogido 222 con la esperanza de poder hacer transbordo en Bugibba. Finalmente ha habido una incidencia en la línea del 12 y hemos ido andando hasta el Café del Mar.  El paseo ha merecido la pena porque tomarte una botella de vino blanco y ver atardecer en la piscina «infinity» de este local no tiene precio. Hacía demasiado viento, pero no ha conseguido borrarnos la sonrisa.

Momento locura en el Café del Mar

Momento locura en el Café del Mar

A eso de las 19.00h han llegado Laura y Joana y tras terminar de ver la caída del sol, hemos decido ir a ver a Elena y Lola a bailar flamenco al Angelo’s. Allí las hemos encontrado junto a las hermanas y la madre de Lola.  Entre sevillana y sevillana, a las que me he atrevido a bailar una -descalza y sin recordarlas demasiado bien- hemos cenado una hamburguesa. Unas cuantas cervezas y la indecisión por ser la última noche, nos han llevado a «re-liarnos» en la van de Manuel, a quien hemos llamado para que supuestamente, en principio, nos llevara a casa. Como no podía ser de otra manera hemos acabado en Paceville. Lola, su hermana María, Elena, su vecino Jose, Dei, Fran y yo lo hemos dado todo «tarimeando» en el Footloose. Hemos acabado en Native. Una última noche de risas y baile que hemos coronado con unas pizzas de atún a las que ha invitado Lola.

Vídeo de una de las sevillanas que se han marcado Elena, Lola y sus hermanas, Isa y María, en el Angelo’s:

Nos quedamos con unos recuerdos increíbles, con gente a la que hemos conocido estupenda, que ya saben donde tienen casa; con una Parranda en el cuerpo (que aunque podrían haber sido dos, menos es nada); con habernos entusiasmado como niños bajo el agua, con tan sólo unas gafas y un tubo; con atardeceres espectaculares; con un moreno que esperamos tarde en irse; con picaduras de mosquitos que parecen heridas de guerra; con unos kilos de más; con un sabor a Captain Morgan y James Cook que será difícil de olvidar;  con una toalla de playa de menos que le regalamos, con mucho gusto, a María -la hermana de Lola; con un vuelo de menos y un billete de más; con menos dinero en la cuenta pero con muchas sonrisas, experiencias y ganas de volver. Pero nos quedamos sobre todo con unos anfitriones increíbles (que lo parten, que son canelita en rama- de la güena) que nos han hecho sentir como en casa: David y Dei. ¡¡¡Gracias!!!  Inhobbukhom hafna!

Día 248: Playa de Mellieha

Día 248: Playa de Mellieha

Después de 248 días aún nos siguen quedando muchos sitios por visitar, a pesar de que nos hemos movido mucho por la isla. Por unas cosas o por otras, nunca habíamos estado en Mellieha ni en su playa. Mellieha es la ciudad que queda más al norte de la isla y está enclavada en la cima de una montaña quedando la playa en una de las laderas. Habíamos pasado muchas veces cerca, ya que pilla de paso para ir a Ċirkewwa, que es el puerto donde se cogen los ferries para ir a Gozo y las lanchas para Comino.

Mellieha

Mellieha

Hoy por fin nos hemos decidido a pasar la tarde en esta playa de la que nos habían comentado que es la más concurrida de Malta, además de la más grande. Desde St. Julians se puede llegar con el autobús 222, pero nosotros hemos ido en el Rojito. Hemos podido aparcar cerca de la playa sin problemas, y eso que la playa estaba abarrotada, sobre todo de sombrillas y hamacas, cosa que no nos gustó demasiado, ya que le quita encanto. Eso sí, la playa es de arena fina y el agua está muy limpia, aunque para que te cubra tienes que caminar bastante. Tiene chiringuitos en los que puedes comer a pie de playa por poco dinero. En uno de ellos hemos comprado una ftira maltesa y una bebida por unos 3 euros.

Sobre las seis y media, cuando ya se había ido la mayoría de la gente de la playa, hemos llamado a Carmen para ver si tenían algún plan, ya que han venido a visitarla otros tres amigos de Madrid. Nos ha dicho que nos acercáramos a su casa, así que nos hemos puesto rumbo a Bugibba y hemos dejado la visita a la ciudad de Mellieha para otra ocasión. Lo que iba a ser una visitilla, se ha alargado hasta bien entrada la noche, ya que nos han tratado a cuerpo de rey, hasta nos han cocinado unas lubinas al horno que estaban riquísimas. Hemos pasado un buen rato con ellos sin movernos de casa, a veces los planes que surgen espontáneos son los mejores.

Día 1: Comienza la aventura

Día 1: Comienza la aventura

¡Hoy comienza nuestra aventura de Malta! Hemos llegado a las 9 de la mañana a Malta y nos ha recogido un microbús para llevarnos al hotel. Nos lo ofrecieron en el aeropuerto de Barajas (Madrid) por 8 euros y como no sabíamos muy bien cómo desplazarnos desde el aeropuesto de Malta lo hemos cogido, más que nada por no ir cargando con las maletas por ahí. Además al final ha resultado ser buena idea porque pensábamos que el hotel Mediterranea de St Paul’s Bay estaba en Sliema y no en Bugibba, así que nos ha ahorrado lo de andar buscando el hotel por toda la isla.

Buggiba

Buggiba

El hotel Mediterranea nos ha sorprendido gratamente, reservamos la habitación doble más barata (10 euros/noche por persona) y al llegar nos hemos encontrado con un apartamento con salón, cocina, baño, terraza y una habitación. Además tiene dos piscinas en la azotea. Lo único malo es que está alejado de todo el centro, concretamente en la zona de Bugibba, al norte de la isla, pero por el precio merece la pena.

Como hasta las 14:00 no podíamos hacer el check-in en el hotel, hemos ido a dar una vuelta por toda la zona de Bugibba, llegando a la estación de autobuses. La zona no está mal, pero no nos ha terminado de convencer, es excesivamente turística.

Después de instalarnos en el hotel, comer y darnos una ducha hemos quedado con Vanessa, una española que tiene una agencia inmobiliaria con la que ya habíamos contactado antes de venir a Malta. Para nuestra sorpresa, sabía exactamente el día que llegábamos y ha sido ella la que se ha puesto en contacto con nosotros. Hemos quedado en vernos en el famoso monumento del LOVE sobre las 16:30, pero al final se le han complicado las cosas y en su lugar nos ha recibido Manu, con el que hemos estado tomando pintas mientras la esperábamos.

Manu nos ha enseñado un par de bares de Sliema mientras nos ponía al día de las cosas más importantes de Malta, sobre todo nos ha hablado de los pisos, de lo que podemos encontrar en cada zona por un precio determinado y se ha interesado por lo que andábamos buscando. También nos ha contado su experiencia desde que llegó hace un año.

Finalmente ha llegado Vanessa y después de charlar tranquilamente con ella, hemos ido a ver el primer piso. El piso estaba en Sliema, muy cerca del mar, tenía una habitación integrada en el salón, sólo separada por una tela, todo muy amplio. Tenía una terraza bastante maja y nos pedían 500 euros por él. No nos ha disgustado pero queremos seguir viendo más casas, ya que pensamos que por ese precio podemos conseguir algo mejor. Mañana hemos vuelto a quedar en vernos con Vanessa y Manu para seguir viendo casas.

Hoy ha sido un día duro, ya que hemos llegado sin apenas dormir y no hemos parado en todo el día. Pero finalmente ha sido muy gratificante, sobre todo por conocer a Vanessa y Manu, con los que hemos pasado un rato muy agradable.