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Día 314: Últimas visitas por la isla

Día 314: Últimas visitas por la isla
En la granja de Playmobil

En la granja de Playmobil

Hoy nos hemos levantado con ganas de marcha y hemos ido a varios sitios para apurar los últimos dos días en la isla. Por la mañana, Dei nos ha llevado a Playmobil Fun Park. La verdad es que os diría que está situado cerca de un acantilado con vistas al mar etc… pero no, está en un polígono como otro cualquiera, al sur de la isla, muy cerca del aeropuerto. El sitio está curioso por lo que representan estos juguetes, sobre todo para generaciones de jóvenes donde nos divertíamos por ejemplo con «un palo». Pero la verdad lo tienen poco explotado, y al estar situado fuera de toda zona turística pues no existe tanta afluencia de gente (En EEUU seguro que hubieran hecho hasta una trilogía con ello). Después de hacernos las fotos de rigor y comprar algún souvenir, nos hemos dirigido hacia Blue Grotto.

Blue Grotto es otra visita obligada. Para llegar hasta allí desde Playmobil, hay que rodear todo el aeropuerto de nuevo para volver a bajar hacia el sur de la isla en dirección Qrendi. Una vez allí, hemos tomado una carretera todavía más comarcal de las que ya existen, para bajar finalmente a Blue Grotto. Blue Grotto es una serie de cuevas (grutas), situadas en el mar, por lo que únicamente puedes visitarlas comprando un ticket para coger una de las barquitas que hacen el recorrido. Todo iba según lo programado, pero cuando hemos ido a sacar los ticket, nos hemos dado cuenta de que la taquilla estaba cerrada. No parecía creíble pero cuando hemos visto como estaba el mar de revuelto, hemos entendido que no querían que hubiese otro Titanic. Así que después de esta desilusión hemos decidido parar a tomar una cerveza en el bar más cercano. El bar no estaba mal, estaba situado en el parking habilitado para coches y tenía una decoración muy de pueblo de pescadores, la verdad me ha causado buena impresión. Lo que no me ha parecido bien es la tardanza a la hora de traer lo que pedimos, se nos hizo eterno para unas bruschettas y unas cervezas.

Ghar Lapsi

Ghar Lapsi

Después de nuestro aperitivo hemos decidido tomar rumbo a otro lugar para comer allí y ver si nos podíamos pegar un chapuzón. Mi sorpresa antes de emprender la marcha es que EXISTEN GORRILLAS MALTESES. Increíble pero cierto, hay gorrillas, quizás no tienen la cara de criminal como algunos de los que hay en España, pero el oficio es el mismo, pedir dinero porque te ayude aparcar el coche en una zona donde tienes 5 metros para aparcarlo. En el caso de hoy ni eso, ni siquiera nos ha dicho dónde aparcar, y tampoco nada de «endereza» o «gira todo». Eso sí, iba con su gorrilla corporativa, tarjeta de identificación y demás complementos  que hacían que pareciera que estaba puesto por el ayuntamiento. Le hemos dado 50 céntimos y hemos seguido con nuestra marcha.

El lugar elegido para comer ha sido Ghar Lapsi, situado aproximadamente a  1 kilómetro de bluegrotto. Es un sitio genial porque es una pequeña roca en la que puedes estar tranquilamente dentro de ella tumbado o tomando algo (hay una zona habilitada para ello) y luego tiene una zona donde puedes pegarte un chapuzón, puesto que las rocas más salientes hacen de parapeto del mar y puedes estar sin problemas en el agua. Sin embargo, no era día para pegarse un chapuzón, como dirían nuestros padres, el «mar viene picao», así que nos hemos comido un bocata allí mientras veíamos cómo las olas rompían en las roca. La verdad es que es un sitio poco conocido pero digno de ver.

La family en Café del Mar

La family en Café del Mar

Sobre las 16:30 hemos decidido tomar rumbo, esta vez hacia la zona norte de la isla, para visitar el famoso «Café del Mar». Una media hora más tarde aproximadamente hemos llegado a nuestro destino para la tarde, y lo primero que hemos hecho ha sido intentar entrar sin pagar, pero cuando hemos bajado las escaleras, el hombre de recepción nos ha dicho que teníamos que pagar 15 euros. Normalmente, según nos han dicho los Davices, por la tarde no suelen cobrar, y cuando lo hacían había que pagar una entrada reducida de 5 euros.  Como no estábamos dispuestos a pagar 15 euros por persona por 2 horas de piscina, hemos ido a una playa cercana para hacer tiempo y probar suerte más tarde. Ya en esta playa, he quedado con un compañero de trabajo con el que ha dado la casualidad de que también venía a Malta de vacaciones por estas fechas. Después de la llegada de mi compañero, ya habiendo estado un buen rato en la playa, hemos decidido hacer el segundo intento de entrar al Café del Mar ya casi a las siete de la tarde. En efecto, no nos han dicho nada y hemos entrado hasta la cocina. El sitio es precioso, super cuidado, muy moderno y la guinda del pastel, la ponen las piscinas que se solapan con el mar. Esto no lo tiene el Café del Mar de Ibiza, os lo recomiendo, merece la pena. Nosotros nos tomamos una ronda de cervezas y una botella de vino blanco, el que quiso se pegó un chapuzón y vimos el atardecer como pocas veces había visto uno. Seguro que pensaréis que nos costaría bastante dinero, pero no, las cervezas a 1,95€ y la botella de vino blanco 12€, aquí no son tan «sacacuartos» como en España.

A eso de las 20:00 hemos decidido tomar partida, muy a nuestro pesar, pero queríamos intentar llegar antes de que nos cerraran el mini market. Después de unos 20 minutos de carretera hemos llegado a Sliema y hemos ido David y yo a comprar al mini market maltes. A nuestra entrada a la tienda, nos ha venido un chorro de aire frío que posiblemente estaríamos entorno a los 15º. Hemos comprado unos huevos para cenar y nos hemos ido lo más rápido posible para no coger un resfriado veraniego. Una vez en casa, hemos cenado huevos fritos con patatas en familia y nos hemos ido a dormir pensando en que mañana será nuestro último día en la isla.

Día 288: Ghar Lapsi y más…

Día 288: Ghar Lapsi y más…
Ghar Lapsi

Ghar Lapsi

Hoy por la mañana Lola y yo hemos cogido el coche y hemos puesto rumbo al sur de la isla de Malta. Allí hemos pasado buena parte del día, entre las playas de Blue Grotto y Ghar Lapsi. Son playas pequeñas y sin arena, con lo que fundamentalmente hemos aprovechado para bañarnos y disfrutar de nuevo con las gafas de buceo, viendo los paisajes y los peces que siempre sorprenden. En la playa de Blue Grotto, más conocida, había mucha gente haciendo buceo con bombona, con lo que parece que el espectáculo bajo sus aguas y sus grutas debe ser impresionante. Lo dejamos para nuestra siguiente visita… Recomendamos ir a Ghar Lapsi porque, aunque es un lugar frecuentado por muchas familias y niños, tiene sombra en una entrante de la ladera de la montaña rocosa que te permite bañarte en una piscina natural. La vegetación bajo esa piscina, que a priori no parece sorprender, te deja nuevamente con la boca abierta. Para llegar en bus a Ghar Lapsi hay que coger el 71 desde Valletta (sólo en verano) y para Blue Grotto el 201 desde el aeropuerto o también el 71 desde Valletta (sólo en verano).

Una vez nos hemos cansado de la playa, hemos pasado por la fábrica de Playmobil. Teniendo en cuenta que siempre he sido más de Lego, la verdad es que es muy gracioso ver figuras de playmobil de tamaño casi real, reyes, princesas, policías e incluso azafatos de vuelo. Hemos entrado dentro, donde está la comisaría, un helicoptero de policía en el techo, el dragón…en fin, un momento curioso en el que sentirte de nuevo como un niño entre juguetes…

Atardecer en Paradise Bay

Atardecer en Paradise Bay

Una vez en casa, nos hemos preparado para salir en dirección a Paradise Bay, donde el Juuls celebraba una fiesta Reggae en un bar junto a la playa. En lugar de entrar en el bar, hemos llevado bebida y nos hemos quedado disfrutando de la música reggae mientras veíamos atardecer y nos dábamos un baño en la playa. Entre copa y copa, veíamos aviones pasar por encima nuestra, saliendo y entrando en la isla…quién nos iba a decir en ese momento que en uno de ellos deberíamos estar subidos rumbo de vuelta a España…..

La fiesta ha sido muy divertida, y allí hemos estado con mucha gente conocida: Raquel y Kyle, Lola, Cristina, Elena, Laura, Juana, Bea…ha sido una noche muy divertida, y ya bien avanzada la fiesta, cuando la entrada era gratis,nos hemos metido dentro del bar para disfrutarla en primerísima fila. En esta isla se respira el Reggae por todos sus costados y la fiesta ha sido una clara muestra de ello. Al final, como suele pasar, nos hemos ido desperdigando, aunque no ha faltado el baño nocturno en Paradise Bay.  David, Dei, Cristina, Lola y yo hemos puesto rumbo a casa en el Chevrolet de alquiler, cerrando así un día muy divertido.

 

Día 213: Un cumpleaños muy turístico

Día 213: Un cumpleaños muy turístico

Aunque ayer fue la celebración gorda, realmente mi cumpleaños era hoy. Lo de cumplir años en el extranjero es bastante raro, ya que al estar tan lejos de casa y no hacer lo que sueles hacer hacer habitualmente en este día, no terminas de sentir que es tu cumpleaños. Por lo menos yo lo he vivido así. Como Pedro seguía por aquí, después de tanta fiesta, hoy tocaba hacer un poco de turismo, así que nos hemos puesto en pie bastante pronto dispuestos a recorrernos la isla.

Arrestado

Arrestado

El primer destino que hemos elegido ha sido la fábrica de Playmobil, que Pedro es bastante fan y nosotros también, aunque aún no habíamos estado desde que vivimos aquí. Realmente sólo hemos entrado al Fun Park, ya que no nos han dejado hacer la visita guiada por la fábrica porque íbamos en chanclas. Aún así, no creo que la hubiéramos hecho, ya que nos ha parecido bastante cara (8,50€). Lo genial del Fun Park es que puedes hacerte fotos con todos los Playmobil y escenarios que tienen a tamaño real. Creo que nos hemos hecho más fotos aquí que en todo el viaje.

De ahí nos hemos ido hasta Blue Grotto, que está bastante cerca de Playmobil. Con el Rojito hemos tardado unos diez minutos. Aquí habíamos intentado venir una vez pero como hacía bastante viento, no pudimos hacer el recorrido en barca. Hoy hemos tenido suerte y hacía muy buen día, así que hemos ido directos a comprarnos un ticket (8€) para hacer la ruta por las grutas. Hemos tenido suerte, ya que nada más bajar al embarcadero salía una, así que nos hemos subido rápido y  nos hemos puesto los chalecos salvavidas ya en marcha. El recorrido dura unos 25 minutos y merece la pena hacerlo, ya que es un auténtico regalo para la vista. Hemos entrado en varias cuevas con la barca y hemos podido observar el impresionante color del agua, que dependiendo de la profundidad y la luz del sol adquiría un azul diferente en cada punto. El hombre que conducía la barca era bastante simpático y nos iba dando detalles de cada cueva. Una vez hemos bajado y de camino al coche, nos hemos encontrado con Bea y su madre, que también iban a hacer la visita a Blue Grotto. Nos han contado que habían estado comiendo en Marsaxlokk y nos han dado un poco de envidia, así que hemos decidido comer allí.

En Marsaxlokk

En Marsaxlokk

A Marsaxlokk, aunque también está situado en la parte sur de la isla, hemos tardado unos 25 minutos con el coche, ya que las carreteras en Malta te hacen dar muchas vueltas para recorrer poca distancia. Allí nos hemos llevado una decepción, ya que nuestro bar favorito, el Rising Sun Bar, estaba cerrado. Teníamos muchas ganas de comer aquí, ya que se come muy barato y está todo buenísimo. En su lugar hemos encontrado el Mattew’s Bar & Rest, que también está situado en la bahía. Aunque no es tan auténtico, los dueños son encantadores y se come bien a buen precio, así que también os lo recomendamos. Después de comer hemos dado una vuelta al lado del mar, viendo las bonitas barcas que hay en este pequeño pueblo pesquero y enseguida nos hemos ido.

Pedro en una calle de Valletta

Pedro en una calle de Valletta

El cuarto y último lugar que hemos visitado ha sido Valletta, la capital de Malta. Aquí nos hemos perdido por las calles, que es lo que realmente merece la pena de esta ciudad. Sus calles son antiguas pero con un encanto especial, siempre digo que me recuerdan mucho a las calles de Lisboa. A Pedro le ha encantado, a pesar de que le hemos hecho subir y bajar muchas cuestas y escaleras. Para descansar un poco de tanto ajetreo, hemos ido a tomar algo al Monalizza, que está situado al lado del mar, en la parte izquierda de Valletta (si entras por la entrada principal). El sitio es un lugar muy tranquilo, al menos por la tarde, ya que también abre por la noche y los fines de semana está más ambientado. Está integrado en una torre, por lo que tiene forma de cueva, aunque la mayor parte del sitio está al aire libre. Allí nos hemos tomado algo y ya por fin hemos decidido volver a casa, que por hoy ya habíamos cumplido el cupo de turisteo.

Creo que ha sido la primera vez desde que llegó Pedro el jueves, que nos hemos podido sentar en el sofá durante más de 15 minutos, así que hemos podido descansar un poco. Por la noche, para terminar de celebrar mi cumpleaños, hemos quedado para cenar con Carmen, Laura, Cristina, Lola y Elena. Teníamos previsto ir a cenar sushi al Gochi, que es mi restaurante favorito de Malta, pero estaba cerrado y hemos tenido que improvisar, así que al final hemos ido al Piccolo Padre, otro de mis sitios favoritos. Este restaurante está situado en Balluta Bay y tiene unas vistas impresionantes si consigues sentarte en la parte de fuera, que está justo encima del mar. Nosotros hoy, como ha sido algo improvisado y éramos ocho, hemos tenido que cenar dentro, que también es bonito. Es un sitio que está muy bien para ir en ocasiones especiales en el que se cena bien y es bastante barato. Nosotros hemos salido a unos doce euros por persona.

Una vez hemos salido, nos hemos ido de vuelta a casa, que después de tantos días de fiesta, los cuerpos no estaban para mucho. He disfrutado mucho de este día y que haya venido Pedro para celebrarlo conmigo ha sido un gran regalo. También doy las gracias por los detalles que habéis tenido conmigo: una tarjeta firmada por todos, una camiseta, una pulsera, un marco homemade, un tamborín (para que saque mi vena sambera en Malta), el EP de Anni B Sweet y un viaje a Sicilia. ¡Muchas gracias!

Día 189: Vuelta a Malta en un día

Día 189: Vuelta a Malta en un día

Como terminamos ayer en la habitación de Jorge y Fran tomando la última, nos dio tanta pereza volvernos a casa a las tantas que nos quedamos a dormir allí . Nos hemos levantado como a las doce, todavía con los efectos del alcohol, y hemos venido a casa para ducharnos, ya que ayer en el punto de la exaltación de la amistad, habíamos prometido a los dos que les llevábamos a ver un poco Malta. Han tenido muy mala suerte con el tiempo durante estos días, ya que la semanas pasada tuvimos muy buenos días, incluso nos dimos el primer baño, pero estos tres días que llevan en la isla, solo les han tenido nubes, lluvia y mucho viento.

Blue Grotto

Blue Grotto

Una vez duchados y listos hemos cojito el Rojito y nos hemos puesto rumbo a Paceville para recogerles, después, nuestro destino sería Blue Grotto. Se trata de una serie de cavernas marinas, en las que todos los días desde el amanecer hasta el medio día se puede observar un espectáculo único. La ubicación de la cueva junto con la luz del sol lleva a la «duplicación» del agua que muestra numerosos matices de azules. Varias cavernas espejo tienen brillantes de colores fosforescentes, otras cavernas muestran una profunda sombra oscura de color azul. Pero hemos ido en mal día, ya que al llegar, como el mar estaba revuelto, no han salido los pequeños barcos que te llevan por las cuevas. Así que nuestro gozo en un pozo, nos htemos tenido que marchar. Desde allí, decidimos poner rumbo a los acantilados de Dingli.

Por unas carreteras la muy tortuosas y llenas de baches, llegamos al centro de observación que se encuentra encima de los acantilados. Vistas muy bonitas pero nos lo esperábamos mucho más espectacular, por las fotos que habíamos visto por internet. Con un poco de decepción, un poco de hambre y aunque el día no acompañaba, decidimos ir a Golden Bay para terminar la ruta. Y tuvimos mucha suerte, ya que nos pusimos a comer en uno de sus restaurantes que estaba a pie de playa y ¡nos salió el sol!. Increíble pero por fin Jorge y Fran vieron el sol en su último día en Malta. Estaban tan contentos que palabras textuales, casi se ponen a llorar. Después de comer, los cuatro nos quedamos dormidos en la playa como una hora y a eso de las siete nos hemos vuelto para casa una vez les hemos dejado en su hotel.

Barbacoa en la casa de Ana

Barbacoa en la casa de Ana

Por la noche teníamos una barbacoa en la nueva casa de Ana, ya sabéis, esa chica tan mona de la que muchas veces os hemos hablado. Con unas cuantas cervezas y con bastante cansancio, nos hemos ido para allá. Tenemos que decir que la casa es espectacular, tiene una terraza increíble para disfrutar bien el verano. Allí nos encontramos con un montón de gente como veis en la foto, con ganas de disfrutar y comer las delicias a la brasa de la barbacoa. Pipi, el cocinero de la carne, nos deleitó con su buen hacer y la anfitriona preparó una riquísima ensalada de pasta, además de pan tumaca y muchas otras cosas. Una velada perfecta, en la que nos despedimos de Maria, una chica sueca encantadora que deja Malta para irse a vivir a Marbella. Para terminar la noche, fuimos a rematar al Juuls y un poquito más tarde al Native.