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Día 322: ¡Y otra despedida más!

Día 322: ¡Y otra despedida más!

Después de estar toda la mañana trabajando y como últimamente no lo hacemos mucho, esta tarde hemos decidido darnos un descanso e irnos a la playa de Golden Bay. La idea era ir después de comer con Lola y Enrica, pero nosotros hemos acabado llegando a eso de las cinco y ellas casi a las siete de la tarde, así que lo que hemos hecho más bien es ver el atardecer. La verdad es que esta playa tiene un atardecer muy bonito, ya que el sol cae de lleno sobre el mar.

Llegando a L-Ingliz con Cristina

L-Ingliz (o el Albert’s)

Una vez se ha ocultado el sol y después de dejar a Enrica en Msida, hemos partido hacia Valletta con el Rojito, donde habíamos quedado con Lozano Cano, Ángela y Cristina para despedirnos de Javi, que tiene su vuelo de vuelta a España este jueves. Javi ha estado sólo tres meses en Malta, así que cuando hemos empezado a tener más trato con él ha sido justo cuando ya se tenía que ir. Es una pena, pero es algo muy frecuente en Malta, ya que la mayoría de la gente viene para estancias muy cortas.

El sitio donde hemos quedado ha sido el L-Ingliz, aunque para nosotros es más conocido como el Albert’s, haciendo honor al nombre de su dueño, un tipo bastante majete, que de vez en cuando se tira el rollo y nos saca alguna tapita, aunque cada vez lo hace menos. También es el sitio en el que se celebra el Triq Cinemoon Festival, que para los que no lo conozcáis es un festival de cine al aire libre que está teniendo lugar cada dos semanas durante este verano 2013. El próximo pase será este mismo jueves bajo la temática “Killing”. Pues bien, allí hemos estado tomándonos nuestras últimas cervezas con Javi, al que le deseamos mucha suerte en su nueva vida en Londres.

Día 281: Atardecer en Għajn Tuffieħa

Día 281: Atardecer en Għajn Tuffieħa

Me presento, soy Fran, y llegué ayer junto a Lola a esta pequeña isla del mediterráneo para visitar a los “Davices”. Vamos a estar 8 días en Malta, así que estos días narraremos nosotros nuestras aventuras en Malta. Nuestro primer miércoles en Malta lo hemos dedicado, como es de recibo, a disfrutar de una de las playas de arena que se encuentran por la isla, “Għajn Tuffieħa”, junto con unas amigas de nuestros aventureros anfitriones. Para llegar hasta allí, he tenido el placer de conducir a ese bólido apodado como Rojito, que nos ha brindado algunos inestimables momentos de tensión cuando se ponía cabezón y no me dejaba meter las marchas. Todo era cuestión de mimo, así que con algo de paciencia y una vez aislado de los pitidos de los malteses que me querían comer, las marchas engranaban y hemos conseguido llegar sanos y salvos a nuestro destino (cosa ya de por sí admirable teniendo en cuenta el estado del asfalto por estos lares). El mar estaba bastante agitado (la bandera roja que había en la playa creo que tenía algo que ver…), pero eso no ha hecho sino hacer el baño algo más divertido. Primer baño de sol en Malta, cervezas, música y risas a orillas del Mediterráneo.

Atardecer en Għajn Tuffieħa

Atardecer en Għajn Tuffieħa

Una vez el sol ha empezado a ponerse, y en vista de que en el chiringuito de la playa habían puesto una zona con cojines y velas, nos hemos plantado allí no sin antes pasar por la barra a por un gin tonic por 2,30 euros (precio bastante barato y acorde al tamaño del vasito; entre unas cosas y otras cayeron 3 o 4). El alma yogui de María se ha despertado y ha despedido al sol del miércoles con algunas asanas (me acaba de chivar el palabro). Un poquito de música entre Ganyahmun, Muchachito y los Martires del Compás amenizaron la impresionante vista de la puesta de Sol y a la luz de las velas hemos seguido allí hasta pasadas las diez, hora en la que hemos levantado el campamento, más que nada porque había gente que se tenía que volver en bus.

Nosotros, de nuevo a bordo del bólido rojo y su divertido sistema de embrague “ahoraSí-ahoraNo”, hemos llegado a casa y hemos puesto fin a un primer día en la isla que hace presentir lo a gusto que vamos a estar por aquí estos días….

Día 275: Café del Mar

Día 275: Café del Mar

Desde que nos enteramos de que habían abierto un Café del mar en Malta, teníamos ganas de ir a conocerlo, pero no ha sido hasta hoy cuando por fin nos hemos decidido. La idea era ir a partir de las tres, ya que a partir de esa hora la entrada es a mitad de precio, son 5 euros en lugar de 10. Como todavía no habíamos comido, hemos preparado unos bocadillos y en cuanto ha llegado Laura a casa hemos partido hacia allá. Como el Café del mar está en Qawra, justo al lado de Bugibba, hemos pasado por casa de Carmen para recogerla, y para dejarle su sillón de coche que utiliza tanto para actuar en concierto, como para desayunar en el balcón de su casa.

Ya los cuatro en el coche, desde Bugibba hemos partido hacia Qawra y en cuestión de cinco minutos ya estábamos allí. Cuando hemos llegado al Café del mar, que está justo al lado del Acuario que están construyendo, nos han dicho que estaba lleno, así que hemos decidido ir a bañarnos a unas rocas que hay muy cerca. La verdad es que gracias a Carmen hemos descubierto un rincón que era una pasada, con el agua absolutamente cristalina. Después de este baño, ha llegado Elena y hemos ido al Ta Fra Ben, donde hemos aprovechado para comer y tomarnos una cerveza. Después de terminar y de la sobremesa correspondiente, hemos hecho el segundo intento de entrar al Café del mar.

Esta vez, ya sí que había sitio, y hemos podido entrar. Además hemos tenido la suerte de que no había nadie en la puerta, con lo que hemos conseguido pasar gratis. Como había varias tumbonas libres, hemos podido coger cinco en primera linea de piscina e inmediatamente nos hemos metido en el agua. La piscina es una auténtica pasada, ya que además de ser muy grande, cuando estás metido, tienes la sensación de que la piscina se funde con el mar. Allí hemos pasado casi toda la tarde en remojo. Cuando se acercaba el atardecer, David se ha pedido un coctail (5,50€) y el resto nos hemos pedido una botella de vino blanco para compartir (11€). La verdad es que nos han sorprendido los precios, ya que parece un sitio bastante pijo, pero no es nada caro.

Atardecer en Café del Mar

Atardecer en Café del Mar

Para ver el atardecer, que cae prácticamente en el mar que se divisa de frente, algunos hemos optado por verlo dentro de la piscina y otros en las hamacas. La verdad es que ha sido muy bonito contemplarlo, y también ha dado mucho juego a la hora de hacer fotos, cogiéndolo, tocándolo, chupándolo… lo típico. Después del atardecer, nos hemos secado y ya nos hemos ido a buscar un sitio para cenar. Aunque en el Café del Mar se puede cenar y no es caro, preferíamos cambiar de lugar.

Dando una vuelta por Qawra, hemos visto un pequeño restaurante inglés que tenía buena pinta o por lo menos parecía que tenía variedad, ya que en la carta hemos visto que tenían tapas. Allí hemos pedido varios platos para compartir y hemos salido a 9 euros por cabeza. Para rematar el día, hemos ido al Ta Fra Ben, un bar de reggae que también está situado en Qawra, justo al lado del Café del Mar y el acuario. Los jueves hay jam sessions y se pone muy bien de gente, hoy estaba hasta arriba y hemos tenido que sentarnos en el suelo. Como no estábamos muy cómodos y además estábamos muy cansados después de todo el día por ahí, enseguida hemos decidido irnos a casa.

Después del tour por Bugibba, Mosta y Msida para dejar a Carmen, Elena y Laura, por fin hemos llegado a casa. Tengo que decir que me ha encantado el día de hoy, hemos disfrutado mucho como peces en el agua en el Café del Mar, así que seguro que volveremos.

Día 263: ¡Estrenamos banderines!

Día 263: ¡Estrenamos banderines!

Como ayer nos volvimos pronto del Marsovin Summer Wine Festival, hoy nos hemos levantado bastante pronto. Aunque es sábado, teníamos cosas que hacer, así que hemos estado todo trabajando un poco. Yo he estado diseñando el cartel para un gran evento que se acerca y que todavía no podemos desvelar. Sólo podemos decir que tendrá lugar el 31 de Julio, así que ya podéis iros reservando ese día por lo que pueda pasar.

Los camareros del Surfside

Los camareros del Surfside

Por la tarde tocaba irse The Parranda, que como ya sabéis, es todos los sábados a partir de las 19:00 en el Surfside. Nosotros hemos ido un poco antes para preparar todo el equipo de sonido e ir poniendo algo de música, ya que Bea hoy empezaba a pinchar a partir de las ocho. También nos ha dado tiempo a bebernos el primer mojito tranquilamente mientras contemplábamos el atardecer. Pasadas las ocho han llegado Bea y Carmen desde Bugibba y, mientras el Surfside se iba llenando, hemos colgado unos banderines que Carmen había hecho manualmente con ropa que Ana Paredes le había regalado. Como diría la gran Lola, aquí no se tira nada. La verdad es que tenemos que felicitarla por su trabajo porque han lucido muy bonitos en la fiesta.

Hoy como continuaba el festival del vino, la Parranda ha tardado en llenarse más de lo habitual, pero a eso de las doce ya estaba el Surfside abarrotado de gente con ganas de pasárselo bien. Como contratiempo de la noche, nos hemos quedado sin batería en la cámara de fotos, así que apenas hemos podido inmortalizar momentos con el photocall, una pena. Como a las dos había mucha gente, hoy nos han dejado terminar a las tres, así que hemos tenido una horita más de fiesta. Una vez más, gracias a todos por venir cada sábado.

Día 198: Psicoanálisis en Golden Bay y cena en Mosta

Día 198: Psicoanálisis en Golden Bay y cena en Mosta

Últimamente parece que se está convirtiendo en costumbre lo de ir a pasar la tarde del domingo a Golden Bay. Después de levantarnos sin muchas ganas de nada después de unos días de mucho movimiento, Lola y Elena nos han propuesto ir para allá y hemos pensado que pasar la tarde del domingo tirados en la arena era una buena opción. Con el Rojito una vez más, nos hemos puesto rumba hacia Golden Bay y en menos de media hora estábamos allí. Hoy por suerte no había mucho tráfico en la carretera.

Allí nos hemos encontrado con Lola, Elena y también con Enrica, otra de las voluntarias, y sus amigas, todas italianas. Hemos hablado en español, en inglés y hasta en italiano, para que veáis lo políglotas que somos. Allí hemos visto el atardecer, es un sitio ideal para verlo, ya que el sol cae justo en el mar. La playa estaba llena de gente, no nos queremos imaginar cómo se pondrá en verano. Hemos decidido que la próxima vez iremos a una que está al lado, que nos han dicho que es mucho más bonita y natural.

Con Elena y Lola en Golden Bay

Con Elena y Lola en Golden Bay

Las italianas han sido las primeras en irse y allí nos hemos quedado los cuatro españoles, psicoanalizándonos. Lola hizo un curso hace tiempo acerca de los temperamentos. Por lo que nos ha contado, existe una rueda que divide los carácteres en cuatro tipos: colérico, sanguíneo, linfático y melancólico. Cada temperamento tiene sus características, por lo que cada persona se identifica con el temperamento del que tenga mayoría de esas características. Nos ha sorprendido porque Lola nos tenía bien caladitos, a mí por ejemplo me ha dicho que soy de temperamento linfático, y cuando me ha dicho las características de éste, me he dado cuenta de que cumplía la mayoría. David y Elena por lo visto son coléricos y Lola es linfático-sanguíneo. La verdad es que ha sido muy interesante conocernos un poco más.

Después de este psicoanálisis ya empezaba a hacer frío y hemos abandonado la playa. Hemos llevado a Elena y Lola a su casa de Mosta y al final nos han invitado a cenar. Lola se ha currado algo que era una mezcla de pan tumaca y pizza. Eran rebanadas de pan con queso, tomate y orégano, unas llevaban jamón y otras bacon. Aunque hay que decir que la cocinera de la casa suele ser Lola, Elena hoy también se ha currado una ensalada. Además de que estaba todo buenísimo, nos ha encantado pasar esta bonita velada en su casita. Las dos llevan poco tiempo en la isla pero en muy poco tiempo se han ganado nuestro cariño. El mejor regalo de Malta es poder conocer a gente así.

Día 196: Volvemos a Kalkara

Día 196: Volvemos a Kalkara

Vaya semanita llevamos de no parar. Para seguir con el ritmo, hoy teníamos otro evento: el cumpleaños de Selina, otra de las voluntarias europeas. La cita era en Kalkara, así que no nos lo hemos pensado dos veces y para allá que nos hemos ido. Para ir hemos quedado con Paulo, que ahora ya no es voluntario, o EVS como se autodenominan ellos, sino ex-voluntario, ya que su voluntariado terminó como hace un mes. Ha vuelto para pasar un par de semanas en Malta y terminar de cerrar algunas cosas de su proyecto. Como se está alojando por St Julian’s, le hemos hecho un hueco en el coche, ya que Kalkara no es que esté precisamente bien comunicado con nuestra zona. Una vez que le hemos recogido, hemos ido a por Cristina a Valletta, que salía de trabajar a las seis y media y también era más fácil para ella venirse con nosotros.

David y la antorcha

David y la antorcha

Nuestro primer objetivo era encontrar alguna tienda donde comprar cervezas y algo de picar, tarea que ha resultado más difícil de lo que pensábamos. Después de parar en tres tiendas, hemos conseguido cinco cervezas. En una de las tiendas tenían cada cerveza de una marca y con las latas oxidadas, en la otra al dependiente no se le había ocurrido meterlas en la nevera que tenía vacía y en la tercera ha sido donde hemos podido encontrar cinco cervezas frías, que no eran suficientes, pero ya eran algo, y también aperitivos típicos malteses para tomar con gallettis. Ya llegando a Kalkara, hemos descubierto un kiosko maravilloso en el que tenían de todo, muy bien ordenado y a buen precio (1€ la lata grande de Skol), así que ahí es donde hemos comprado el resto de las cervezas.

Con Cristina y Paulo en Kalkara

Con Cristina, Paulo y el Rojito en Kalkara

Cuando hemos llegado, a pesar de llegar una hora y media más tarde de la hora de la convocatoria, no había absolutamente nadie. Lo primero que hemos pensado es que se había cancelado el evento, aunque enseguida hemos visto que allí estaba Selina, que había pasado toda la tarde disfrutando de la playa. Una vez que la hemos felicitado y nos hemos acomodado, ha empezado a llegar el resto de la gente, sorprendentemente esta vez los españoles hemos sido los primeros. Una vez más nos hemos juntado con la mayoría de los voluntarios europeos y algún acoplado más como nosotros. Allí hemos visto el atardecer y hemos disfrutado de ese lugar privilegiado que han iluminado con antorchas para la ocasión. Música, barbacoa, cerveza, paisaje perfecto y, sobre todo, buena compañía.

Día 24: Se nos va de las manos

Día 24: Se nos va de las manos

Hoy hemos estado trabajando toda la mañana y, al ver que se ha despejado el cielo y que había un sol espléndido, hemos cogido un pastizzi para comer y nos hemos ido a la playa. Allí nos hemos encontrado con Ana y también con Rafa y Paloma y más gente. Ya os digo que Malta es como vivir en un pueblo.

Hemos pasado la tarde en la playa hasta que se ha ido el sol a eso de las seis de la tarde, aquí aunque estemos en la misma franja horaria que en España, como estamos más al Este, empieza a anochecer antes. Además este fin de semana cambian la hora, con lo cual se empezará a hacer de noche pasadas las 5 de la tarde. Me temo que se empieza a acabar la temporada de playa, de hecho ya están quitando las escaleras que hay colocadas en algunas playas para poder acceder al mar.

En el Native

En el Native

Al llegar a casa nos hemos puesto a hacer la compra por internet, hemos tardado dos horas de reloj, pero parece que los precios son más baratos y se encuentran mejor las cosas que si vas al super. Lo malo es que hemos invertido nuestro tiempo para nada, ya que se les ha averiado el sistema de pago y finalmente no hemos podido completar el pedido. En fin, las dos horas peores aprovechadas de nuestras vidas.

Después del cabreo, hemos quedado a tomar algo con Paloma y Rafa en el kiosko de Balluta. Al final también se han unido Vane y Ana y como hoy ha venido Alba, una chica que estuvo viviendo aquí en verano, a visitarnos, hemos acabado en Paceville. Y nada, se nos ha ido un poco de las manos con las bandejas de chupitos (12 chupitos por 10 euros) y no sé ni a qué hora hemos llegado a casa.