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Día 315: Llegó el momento de la despedida

Día 315: Llegó el momento de la despedida

Hoy es nuestro último día en Malta. Por la mañana hemos ido Javi, David y yo a devolver el coche de alquiler, no han puesto ninguna pega así que ha sido bastante rápido. Luego hemos ido a lavar el Mini que estaba bastante guarrete después de haber salido del taller y estar aparcado en la calle 15 días…. ¡Ha quedado impecable! Después, Javi y yo nos hemos acercado al hotel de mis padres por si tenían algún problema con el check out. Cuando hemos llegado habían hecho el check out, por lo visto el chico que estaba en recepción, no hablaba español pero si que lo entendía, así que hemos cogido las maletas cuesta arriba a casa de los Davices.

En el mirador del The Point (Sliema Ferries)

En el mirador del The Point (Sliema Ferries)

Una vez recuperados del sofoco de las cuestas, hemos decidido ir a dar una vuelta por Sliema Ferries con la idea de comer fuera. Hemos entrado en algunas tiendas de souvenir y en Talira, una tienda de “todo a cien”, aunque en este caso era a 2€. Después de comprar algunas cositas para la casa de los Davices hemos seguido paseando por el puerto hasta que se ha puesto a llover cada vez más fuerte y nos hemos tenido que refugiar en la terraza cubierta del Burger King. Una vez ha parado hemos ido al mirador del The Point, desde donde se hay unas vistas muy bonitas de Valleta. La verdad es que nos ha resultado raro que estando tan cerca no hayan construido un puente para llegar hasta la capital. De este modo se tardaría en llegar poco más de 5 minutos.

Hoy comer ha sido tarea difícil, no sabíamos muy bien donde comer, al principio pensábamos en ir a Valleta pero con la lluvia se nos han quitado las ganas de desplazarnos. Cerca del mirador, David conocía un restaurante así que hemos ido hacía él a mirar la carta. De camino al restaurante ha empezado a llover cada vez más fuerte y no había ningún sitio donde poder refugiarnos, así que cuando hemos llegado al restaurante estábamos literalmente empapados. Allí hemos estado resguardándonos de la lluvia en una zona acristalada donde estaba el ascensor para bajar al restaurante. Mientras esperábamos a que escampara, le hemos echado un vistazo a la carta, que era más de los mismo (ensaladas, pasta, pizza, etc). Pero mi padre prefería ir al Surfside a comer costillas y como no estaba muy lejos, hemos caminado hasta allí.

En la playa de Sliema

En la playa de Sliema

Con el tiempo que hacía, hemos preferido quedarnos en la zona interior del restaurante. Hemos compartido unas bruschettas como aperitivo. Han tardado bastante en servirnos la comida, algo que es bastante habitual en la isla. Hoy había dos bandos, por un lado hemos compartido pescado y por otro costillas. La verdad es que las costillas estaban muy buenas, aunque el pescado también estaba bueno. De postre hemos pedido dos porciones de tarta para compartir, mi padre y yo hemos compartido una banoffee pie, y Javi y mi madre, una tarta de chocolate. La banoffee pie lleva plátano, caramelo y galleta, estaba deliciosa. Tengo que decir que tanto el dueño del restaurante como los camareros nos han tratado muy bien y, aunque ha habido un error con la comida, lo han solucionado con bastante rapidez.

De vuelta a casa, hemos preferido ir por la playa de rocas de Sliema ya que iba a ser la última vez que escuchábamos el sonido del mar. Cuando hemos llegado a casa, Javi y yo nos hemos puesto a hacer la maleta y allí hemos estado charlando y escuchando las últimas instrucciones de mis padres hacia mi hermano sobre jardinería y otros temas. Sobre las 18:30 ha venido el taxi que previamente habíamos solicitado a la empresa e-cab, se han presentado con una furgoneta en la que cabían 8 personas, así que hemos ido tan a gusto. Esta vez la despedida ha sido menos dramática que las anteriores en Madrid y en poco menos de 20 minutos ya estábamos en el aeropuerto, ni que decir tiene que el conductor nos ha llevado a toda pastilla como si fuésemos a perder el vuelo. Nos ha quedado claro que aquí en Malta conducen bastante rápido y de forma agresiva.

Última foto en el balcón de mi hermano

Última foto en el balcón de mi hermano

Una vez hemos hecho el check in en el mostrador, nos hemos dirigido al control de seguridad donde a Javi le han hecho abrir la maleta por llevar una vela que compramos en Mdina Glass, hemos tenido que desenvolver todo el papel para que vieran lo que contenía el paquete. Como aún nos sobraba un poquito de tiempo, hemos dado una vuelta por las tiendas del aeropuerto donde hemos comprado algunas cosillas como cerveza Cisk y las Galletis que tanto nos han gustado. La hora de embarque estaba prevista media hora antes del despegue. Así que ha sido el momento de decirle adiós o hasta pronto a la isla.

He de decir que el primer día que llegamos, Malta no me gustó mucho, pero cada día me ha ido gustando un poco más. Malta tiene un encanto especial. Además, hemos podido acompañar a mis padres en su primera visita al extranjero, aunque probablemente sea la última…jajaja. Muchas gracias a mi hermano y en especial a David, por acogernos en su casa y por aguantarnos que en algunos momentos ha podido ser un poco estresante… ¡Hasta pronto!

Día 308: ¡Llega mi familia!

Día 308: ¡Llega mi familia!

Hoy llegaba mi familia a Malta para visitarme por primera vez desde que me vine a vivir aquí hace ya casi once meses. Como comprenderéis, para causar buena impresión, me he tirado toda la mañana y parte de la tarde limpiando y poniendo todo en orden, que después de estos días, con tanto plan y estando yo sólo en el piso, tenía la casa un poco dejada.

A eso de las ocho de la tarde han aterrizado en Malta con Vueling. Yo no he ido a buscarles al aeropuerto porque justo eran cuatro y no cogía nadie más en el taxi. Así que he quedado con ellos en el hotel Carlton de Sliema, donde se iban a alojar mis padres. Cuando he llegado ya estaban ahí, ya que por lo visto el taxi les ha traído a toda leche, así que la primera toma de contacto que han tenido con la isla ya ha sido bastante cañera. Según me han dicho, el trayecto ha durado 15 minutos y les han cobrado 20 euros, que es el precio estándar que tienen aquí para los traslados al aeropuerto. Como mis padres no saben absolutamente nada de inglés, les he tenido que ayudar a hacer el check-in en el hotel y una vez han dejado las maletas hemos ido a mi casa para que mi hermana y su novio dejaran las suyas, ya que ellos se van a quedar a dormir aquí.

Con mis padres y mi hermana en Balluta Bay

Con mis padres y mi hermana en Balluta Bay

La casa les ha gustado bastante, aunque han llegado muy acalorados después de subir la cuesta que hay de camino. La verdad es que mis padres están bien situados porque de su hotel a mi casa hay unos cinco minutos. Una vez mi hermana Mari Cruz y Javi han dejado sus maletas, hemos salido a dar una vuelta por el paseo marítimo. Lo primero que hemos hecho ha sido bajar hasta Balluta Bay, donde nos hemos hecho algunas fotos, y de ahí hemos ido andando por todo el paseo de Sliema hasta llegar al Surfside, donde hemos aprovechado para cenar.

Allí ha empezado la odisea con la carta, ya que mis padres eran incapaces de enterarse de nada de lo que ponía, así que les hemos traducido hasta que ya han decidido lo que querían. Hemos pedido dos risottos (para mi hermana y para mí), una ensalada (para mi madre), unas costillas (para mi padre) y una pizza (para Javi). La verdad es que nos hemos pasado pidiendo, ya que en el Surfside los platos son muy grandes y al final nos ha sobrado la mitad de la comida. Con el vino y el agua han sido unos 66 euros todo. Después hemos vuelto tranquilamente andando hasta el hotel, donde hemos dejado a mis padres y nosotros nos hemos venido a casa, que mañana nos espera un día muy largo de turismo.

Día 291: ¡Adiós Lola y Fran!

Día 291: ¡Adiós Lola y Fran!

Hoy era el último día de Lola y Fran en Malta, pero después de acabar ayer en Paceville, hoy nos hemos levantado bastante tarde y hemos estado toda la mañana vegetando en casa hasta la hora de comer. Para comer les he preparado un plato muy típico de mi pueblo, calabacín frio con patatas y huevo. Bueno, realmente no sé si es típico de mi pueblo o de mi familia… Después hemos estado de sobremesa y café con ellos hasta que ha llegado el momento de partir hacia el aeropuerto.

Hoy, como no teníamos el Rojito, que sigue en el taller, no hemos podido llevarles, así que les hemos acompañado hasta la parada de autobús. Siempre que vamos en autobús, en lugar de coger el X2 en Balluta Bay, lo cogemos en Gzira, justo enfrente de la pescadería Azzopardi, ya que de esta forma te ahorras casi la media hora que tarda en dar la vuelta por la bahía y también nos pilla cerca de casa. Aunque supuestamente este autobús pasa cada media hora, hemos estado esperando más tiempo en la parada, de hecho, ya pensábamos que había algún tipo de incidencia, pero al final ha aparecido. Como iban con tiempo de sobra, no ha cundido el pánico. Después de doce días, que se nos han hecho cortísimos, ha llegado el momento de la despedida y me ha dado mucha pena que se fueran. Tengo que decir que han sido unos invitados perfectos, que nos han ayudado con todo y nos han tenido a cuerpo de reyes con miles de detalles. Esperamos tenerlos muy pronto por aquí de nuevo, aunque me temo que les veré antes en Madrid.

The Parranda

The Parranda

Cuando se ha marchado su autobús, hemos pasado por casa para ducharnos y prepararnos para la Parranda. Pasadas las siete hemos salido de casa dirección al Surfside y cuando hemos llegado ya estaba la Kinky acompañada de sus amigos Fátima y Rubén. Fátima hoy se convertía en Dj Fa para hacer un duelo de gatas con nuestra Kinky. En cuanto ha llegado la gente ha empezado el duelo y tenemos que decir que ha sido muy divertido, con más de un tema sorprendente que hacía por lo menos 15 años que no escuchábamos. No sabríamos que decir si nos preguntan quién ha sido la ganadora de la noche, las dos lo han hecho genial.

Una vez que ha terminado la Parranda a las cuatro de la mañana y después de hacer un rato el idiota por la playa y el paseo marítimo, hemos metido a un par de amigas un poco perjudicadas (no vamos a decir quiénes son…) en el taxi y nos hemos venido para casa. La verdad es que hoy he empezado la noche con pocas ganas pero ha sido una de las Parrandas más divertidas que recuerdo, sobre todo por las risas que nos hemos echado al final.

Día 289: ¡Nos quedamos dos días más!

Día 289: ¡Nos quedamos dos días más!

El Jueves ha amanecido un poco convulso. Después de desayunar, y sin saber muy bien cómo, nos ha dado por pensar:

      – Nuestro vuelo de vuelta, HOY jueves por la noche, salía a las 00:25 no?
      – Sí, esta noche, claro…
      – ….
      – Te imaginas qué gracioso sería que con HOY jueves a las 00:25, se refiera realmente a ANOCHE, ya que las    00:25 de HOY fueron ANOCHE?
      – Sí, sería muy gracioso…
      – OH, WAIT!!

 

Efectivamente, nuestro vuelo fue uno de aquellos aviones tan luminosos que se veían ayer desde Paradise Bay…

Vueling NO MORE

Vueling NO MORE

Por resumir, y no centrarnos en la odisea con Vueling, decir que, aun sabiendo por una conocida de Dei que, en estos casos, y como otras compañías, Vueling tiene una opción llamada “rescate” con la que poder comprar un segundo billete a un precio más barato de lo normal, no hemos podido hacer nada porque no hemos podido contactar con absolutamente nadie de la compañía. No disponen de ventanilla en el aeropuerto de Malta, y ninguno de los teléfonos que hemos ido consiguiendo han dado respuesta alguna, ni desde aquí ni desde España. Sólo parece que la presión en redes sociales – por Twiter-, al final del día, puede conseguir que nos hagan algo de caso, pero la respuesta es muy lenta y no podemos arriesgarnos a quedarnos sin billete para el sábado, siguiente vuelo de Vueling. En fin, que no nos ha quedado otra que comprar dos billetes de nuevo y pagar el precio normal por ellos…

Después de dedicar la mañana a ir al aeropuerto por si podíamos arreglar algo, y esperar respuesta de Vueling, que no llega, hemos vuelto a casa para comer con David y Dei, dormido una siesta, y por la tarde María y yo hemos ido a devolver el coche de alquiler al hotel Hilton de St Julians. Habíamos quedado después con David y Dei en la playa del Fresco’s, cerca de casa, y nos hemos bañado muy poco porque el agua estaba muy sucia. Creo que al nivel de suciedad no ayudó que una niña pequeña que estaba con su madre en la orilla, se haya dado cuenta, por el peso que le provocaba en el bañador, de que había, digamos, hecho de vientre, y aunque lo intentaba controlar no podía con el peso en su pequeño bañador. La madre, rauda, al verlo, ha ido corriendo al encuentro con su pequeña criaturilla para coger a su vez su pequeñito regalo y arrojarlo al mar con un ágil movimiento de mano. No hemos vuelto a bañarnos en la playa, por aquello de evitar sorpresas….

Exiles

Exiles

Laura le comentó a David que iban a una fiesta reggae (fiesta? reggae? otra vez??) y como teníamos una mezcla de cansancio y cabreo por nuestro despiste con el avión, preferimos tomar algo por la zona (la fiesta era en Qwara). Estuvimos tomando unas cervezas en el Exiles, un chiringuito junto al mar bastante chulo, con una Gramola en la que, por lo visto, cuando eliges una canción te la pone en la lista de reproducción detrás de las que ya hubiera, y se ve que había unas cuantas… Una vez ha sonado el “Dreams” de Cranberries que Dei había elegido un buen rato y un par de cervezas antes, nos hemos ido dando un paseo para casa.

Acompañada por unas tostas muy ricas de Dei y unas palomitas, hemos empezado a ver la pelicula “Cuento Chino”, argentina y protagonizada por Ricardo Darín, que a pesar de la buena pinta que tenía, no nos ha podido mantener despiertos a ninguno salvo a David, que permaneció atento al desenlace de la historia del pobre chino perdido en Argentina.

Día 259: Despedidas y reuniones

Día 259: Despedidas y reuniones

Hoy se acaban las vacaciones de Javi y Sara en Malta, donde han estado disfrutando desde el jueves. Hay que decir, que se lo han tomado en serio y que han aprovechado bien su estancia sin dejarse casi ningún rincón por recorrer.

Hoy, como tenían el vuelo por la tarde, hemos aprovechado la mañana para visitar Mdina, la antigua capital de Malta. La verdad es que se recorre rápido, así que es una buena opción para alguna mañana libre. Hemos comido en el Fontanella, el mítico restaurante conocido sobre todo por sus ricas tardas. El sitio tiene unas vistas privilegiadas de casi toda la isla y es bastante asequible, hay bocadillos por 4 euros y medio.

En Playmobil

En Playmobil

Después, como nos sobraba tiempo antes de ir al aeropuerto, y además pilla muy cerca de éste, hemos ido a la fábrica de Playmobil. Es la segunda vez que la visitamos desde que estamos aquí, pero es entrar y querer volver a ser niños para jugar con todo lo que tienen en su tienda. Además, tienen numerosos Playmobil a tamaño gigante con los que te puedes hacer fotos. Tienen varias zonas, el fuerte, la cárcel, la comisaría de policía o la granja. La verdad es que si eres de los que jugaban de pequeño con estos juguetes, merece la pena ir, porque es volver a tu infancia. De todas formas, pensamos que le podían sacar más juego y convertirlo en un parque temático de verdad, cuidándolo un poco mejor y recreando mejor los distintos escenarios.

Después de esta vuelta a la infancia, les hemos llevado al aeropuerto y ha llegado el momento de la despedida. Por lo que nos han dicho se han ido muy contentos y han disfrutado mucho de su experiencia en Malta. Además, han amenazado con volver si seguimos por aquí durante más tiempo. Una vez nos hemos despedido, nos hemos dirigido a casa. Al rato ha venido Carmen, que hoy teníamos reunión con Martin, con el que hemos quedado en el kiosko de Balluta Bay para hablar de futuros proyectos y cosas a mejorar de The Parranda, la fiesta que venimos organizando durante ocho meses. De momento sólo podemos decir que os reservéis el 31 de Julio, que se acerca algo grande…

Día 247: El viaje de vuelta

Día 247: El viaje de vuelta

Después de una semana en España, hoy ya tocaba volver a la isla. La verdad es que el viaje se me ha hecho bastante corto, pero tengo que decir que lo he aprovechado muy bien y he disfrutado mucho del tiempo con mi familia y mis amigos. La sorpresa para mi padre, que se jubila durante estos días, salió según lo esperado gracias a la complicidad de mis hermanos. También he tenido tiempo para estar con mi sobri, que ya está enorme y super cambiado desde que lo vi cuando nació hace dos meses, hasta he ido con él a un curso de masaje para bebés.

Con mi sobri Samuel

Con mi sobri Samuel

Hoy para ir al aeropuerto de Barajas he optado por la opción de ir en el autobús 200, que va mucho más directo y además sólo cuesta 1,50€ y no el robo de 5€ que supone ir en metro. He salido desde Avenida de América y en poco más de media hora estaba en la Terminal 1, desde donde siempre salen los vuelos de Ryanair. Con la mochila ha reventar, he pasado el control sin ningún problema y cuando he llegado a la puerta de embarque me he encontrado a Sofía, que también volvía a la isla después de pasar unos días en España. Siempre es una alegría encontrarte a algún conocido en el aeropuerto y hacer el viaje juntos, la verdad es que en los vuelos a Malta es raro que esto no pase.

El viaje ha durado poco más de dos horas y la mayor parte lo hemos pasado durmiendo, así que se nos ha hecho cortísimo. Cuando hemos llegado, allí estaba David con el Rojito y con María, que había ido a despedir a sus padres, ya que después de estar unos días visitándola, hoy volvían para España. Los cuatro y las dos maletas, nos hemos metido rumbo a Sliema, donde hemos dejado a Sofía y María, y después hemos continuado hacia Balluta Bay. Tengo que decir que me encanta la sensación de entrar por la puerta de mi casa de Malta, que es la que ahora siento como un hogar.

Por la noche hemos ido a ver la semifinal de la Copa de Confederaciones con la family. La idea era verlo en alguna terraza, pero como estaba todo aborrotado, lo hemos visto dentro del Times Square, un bar que está situado justo enfrente del Fortizza. Allí hemos aguantado como campeones, el partido, la prórroga y los penaltis, pero al final ha merecido la pena por el resultado. En cuanto ha terminado nos hemos ido a casa, que después del viaje de vuelta, necesitaba descansar.

Día 235: ¡Nos roban el photocall de The Parranda!

Día 235: ¡Nos roban el photocall de The Parranda!

Ayer al final nos liamos bastante y entre eso y el problema que tuvimos con el Rojito llegamos a casa como a las cuatro y media. Hoy nos ha tocado levantarnos más o menos pronto, ya que habíamos quedado a las 12 y media con Inma para llevarla al aeropuerto y teníamos que comprobar si éramos capaces de arrancar el coche. Cuando hemos llegado al sitio donde lo dejamos aparcado ayer no nos lo podíamos crear, estaba toda la calle en obras y nos hemos encontrado el coche subido en la acerca completamente lleno de tierra. Menos mal que los obreros nos han ayudado a moverlo y le han pasado la manguera, porque casi nos da algo. Para arrancarlo ha habido que empujarlo una vez más.

Inma a su llegada en el aeropuerto

Inma a su llegada en el aeropuerto

Una vez solucionado el problema nos hemos puesto rumbo a la casa de Inma, que está situada en Swieqi, otra buena opción para vivir. Swieqi es otro pueblo/ciudad que está situado justo al lado de St Julian’s y es bastante más barato, además aquí se pueden encontrar casas amplias con terrazas, jardines y demás. Cuando hemos llegado ya estaba Ana por allí, que se había acercado a despedirse de la gaditana. Enseguida hemos partido hacia el aeropuerto, ya que no queríamos parar el coche por si luego no lo podíamos arrancar.

Una vez en el aeropuerto, he acompañado a Inma para comprobar que facturaba sin problemas, sólo hemos tenido que recolocar un par de cosas. Después hemos salido y ya nos hemos despedido de ella. Nos ha prometido que volverá en cuanto termine la temporada de verano en España, esperamos que cumpla su palabra. Desde allí, nos hemos ido a recoger unos flyers que nos tenía que dar Martin. Hemos ido a recogerlos al antiguo hospital de San Luqa, que está situado en Pietà, muy cerca de Msida. Desde ahí hemos ido al Lidl para comprar algo de comer, que iban a venir a casa César, Bea y una amiga de Bea.

Por fin hemos llegado a casa después de estar toda la mañana sin parar y me he puesto a cocinar rápidamente para que los invitados no me pillaran con las manos en la masa, pero no ha habido suerte. Enseguida he llegado César, así que él y David me han echado una mano con el cous cous, que parece que no, pero tiene mucho trabajo. Bea y su amiga al final se han rajado, así que finalmente hemos comido solo los tres. Después de comer, he intentado dormir la siesta, ya que llevo un par de días sin descansar bien y quería recuperar fuerzas para esta noche. Dormir no he dormido pero por lo menos he descansado algo. Mientras David y César han estado de sobremesa, con café y tarta.

La última foto con el photocall

Última foto con el photocall antes de su desaparición

A las cinco y media nos hemos ido al Surfside, ya que hoy la fiesta la empezábamos a las seis y había que preparar algunas cosillas. Enseguida ha llegado la Kinky Blonde y ha empezado la música. Yo hoy me he ido con Laura y Cristina a pasear el photocall por la playa y a repartir flyers, toda una experiencia. La verdad es que estas dos parranderas son unas jefas de las fotos, cada vez se superan más en originalidad. Cuando ya se ha empezado a bajar el sol, hemos vuelto al Surfside y hemos empezado a disfrutar de la fiesta mojito en mano. Poco a poco la cosa se ha ido animando hasta que a las once de la noche, el Surfside estaba hasta arriba de gente. Un poco más tarde hemos decidido hacer fotos con el mítico photocall y para sorpresa nuestra no lo encontrábamos por ningún lado. Después de anunciar la desaparición con el micrófono y de preguntar a la gente que estaba situada al lado de la salida, hemos llegado a la conclusión de que nos lo habían robado. Por lo visto han visto salir a cuatro chicos no españoles con él, la próxima vez, por favor, ¡no dejéis salir a nadie de la Parranda con una polaroid gigante!

La fiesta ha ido llegando a su fin y yo me he animado, incitado por la Kinky, a pinchar durante la última media hora. Aparte de Paloma San Basilio y Mari Carmen de La Pegatina, no recuerdo qué más canciones he puesto. Creo que tengo bastante peligro a los platos. Los del bar ya no nos han dejado alargar la cosa más y nos hemos ido a continuar la fiesta por Paceville, algunos hemos ido al Juuls y otros al Monaliza.

Día 231: ¡Nos vamos a Sicilia!

Día 231: ¡Nos vamos a Sicilia!

Parece ser que últimamente estoy siendo muy bueno porque David me regaló un viaje a Sicilia por mi cumpleaños. Hoy era el día de ponerlo en práctica, así que con el cuerpo regular, después del cumpleaños de ayer, esta mañana nos hemos puesto en mayor lo antes que hemos podido para preparar la maleta y los últimos detalles del viaje. A día de hoy no teníamos alojamiento cogido, así que hemos reservado en un hostel a través de booking para la noche de hoy y el resto de días ya lo iremos viendo.

Sicilia

Sicilia

Después de comer, los portugueses, que son un amor, han venido a recogernos a casa para llevarnos al aeropuerto, así que hemos tardado apenas 20 minutos en llegar, en lugar de la hora que se tarda su hubiéramos tenido que coger el autobús. Gracias de nuevo, chicos, que no estaban los cuerpos para coger autobuses.

En el aeropuerto, hemos ido a que nos imprimieran los billetes, que para una vez que no viajemos con Ryanair había que sacarle provecho. Enseguida hemos pasado el control de seguridad y al rato ya estábamos embarcando. Lo bueno del aeropuerto de Malta es que al ser tan pequeño no tienes que ir con mucho tiempo de antelación, ya que las distancias son muy cortas, nada que ver con el aeropuerto de Barajas. Además, esta vez, apenas nos hemos enterado del vuelo, ya que en menos de 40 minutos ya estábamos en el aeropuerto de Catania.

Cerrado por vacaciones.

 

 

Día 228: Bye Bye Ángel

Día 228: Bye Bye Ángel

Después de unos días muy intensos, el final del viaje para Ángel ha llegado. Creo que no tenía muchas ganas de dejar la isla y espero que se lo haya pasado muy bien por estas tierras y nos deje un comentario a favor o en contra, aunque por llevar la contraria, seguro que lo pone en contra. Ayer por la noche le preguntamos que es lo que más le apetecía hacer en sus últimas horas y nos dijo que quería playa, así que ese ha sido el plan para la mañana de hoy. Por desgracia, el tiempo en Malta está un poco loco y no lo hemos podido llevar a cabo ya que estaba nublado.

Vistas a La Valeta

Vistas a La Valeta

Como plan alternativo hemos decidido dar un paseo desde la bola del mundo de Sliema hasta el Sliema Ferries. Así  hemos ido por todo el paseo marítimo y hemos ido dejando atrás el Surfside y el Fortizza (una antigua fortificación reconvertida en un restaurante).  Hemos hecho una parada junto al centro comercial The Point, para contemplar las vistas a Valletta que se pueden ver desde la pasarela de madera. No me cansaré de decirlo, pero las vistas que se aprecian desde este lugar son una pasada, aunque luego Ángel se meta conmigo porque siempre hablo de vistas increíbles. El paseo lo hemos terminado justo delante del Zara, donde estaba trabajando Teresa en uno de los puestos de viajes turísticos que se ofrecen en el puerto de Sliema Ferries.

Sobre la marcha, hemos decidido comprar algo para hacer la comida en casa y aprovechando que estábamos por la zona hemos ido a comprar al Tower. Dei nos ha prepararado su famoso  Pollo Tika Massala, que lo hace para chuparse los dedos. Yo por lo menos, siempre repito un par de veces cuando lo cocina, seguro que lo cogerían en Masterchef. Con el estómago lleno, ha llegado la hora de la partida. Nos habíamos relajado demasiado y teníamos el tiempo justo para llegar al aeropuerto. Menos mal que tenemos el Rojito, que nos lleva al aeropuerto en sólo 20 minutos, no como el autobús que casi siempre tarda más de una hora.

Ángel

Ángel

La última anécdota la hemos tenido en la puerta de embarque, ya que unas chicas se acercaron a Ángel para darle una bolsa que se le había olvidado a un amigo suyo y que se la diera. Al final la historia ha salido bien y la bolsa ha llegado a su destino. A la izquierda os dejamos una foto del protagonista de este día. Si alguna esta interesada, no dudéis en escribirnos para llevaros esta joya, con la condición de que nos lo preste para que nos visite nuevamente. Nosotros mientras tanto, hemos estado esperando la llegada de Dani, un amigo de Susana y conocido nuestro, que también vive en la isla pero que se tuvo que ir a España por unos días. Como siempre, Dani ha llegado con su gorra a lo Fito y Susana se ha llevado una alegría tremenda, ya que hacía bastante tiempo que no se veían.

Con el Rojito, los cuatro nos hemos puesto rumbo a Gzira, esta vez para dejar a Dani en su casa y también a Susana que hoy se muda para pasar también unos días con él. Ya de paso, Dani nos ha enseñado su casa, una autentica maisonette maltesa, con su jardín, su azotea y sus tres plantas, que nos ha encantado. A ver si algún día nos mudamos a una casa así. De vuelta a casa, y después de varios días dejando el trabajo un poco de lado, nos hemos puesto a currar para dejar al día todo lo que teníamos pendiente, aunque teníamos tanto que todavía hemos dejado bastante para mañana.

Día 223: The Promo por Malta

Día 223: The Promo por Malta

Como de este finde dependía bastante la continuidad de la Parranda, hoy teníamos preparado un plan de promoción para la fiesta del sábado. Nuestra idea era hacer un cartel vistoso para colocarlo encima del Rojito y pasearnos por toda la isla, además de repartir flyers en las academias y en la playa y hacer una pequeña performance en el aeropuerto.

The Promo en el aeropuerto

The Promo en el aeropuerto

A las diez y media de la mañana hemos quedado en el Surfside con Carmen y toda la gente que nos iba a ayudar con esto, Cristina, Lola, Ana, la Paredes y Dani. Juntos hemos decidido empezar la jornada laboral desayunando en el Mint, situado casi enfrente del Surfside. La verdad es que es un lujo desayunar aquí, ya que tienen cosas riquísimas como zumos naturales y tartas de fruta riquísimas, aunque es un pelín caro. Una vez teníamos el estómago lleno hemos empezado con nuestro plan de promoción. Lo primero ha sido situar una especie de marquesina, que se había currado Dani, encima del Rojito. Mientras un equipo (David, Carmen y Dani) hacía esto, el resto nos hemos ido a la salida de las academias a entregar flyers. Hemos pasado por ESE, EC y EF y la acogida ha sido bastante buena. El mejor momento ha sido cuando estábamos en EC, que justo ha llegado el Rojito tuneado y la gente ha flipado bastante, hasta nos ha llamado la atención un trabajador de la escuela. De ahí nos hemos ido a St George Bay o la playa de Paceville, como es conocida por muchos.

Una vez hemos acabado con casi todos los flyers, nos hemos vuelto a dividir en dos grupos para pegar carteles. El primer grupo formado por Carmen, Ana y yo, hemos pegado los carteles desde Balluta Bay hasta el Surfside y el segundo equipo, formado por Cristina, Lola y Dani, han hecho lo propio desde Paceville hasta Balluta Bay. David ha sido el encargado de transportarnos a unos y a otros. Una vez hemos colgado todos los carteles, hemos ido a comer al Surfside. La mayoría nos hemos decantado por el risotto, ya que aquí lo hacen especialmente rico. Justo cuando estábamos comiendo, la Paredes se ha vuelto a reincorporar después de su clase de guitarra y también ha venido Alberto de la Hera. Todos juntos hemos partido hacia el aeropuerto.

La idea era recibir a la gente que venía en los vuelos de Valencia y de Madrid que llegaban esta tarde, aunque a los de Valencia los hemos recibido a medias, ya que cuando hemos llegado, ya habían aterrizado. Lo mejor ha sido cuando ha llegado el vuelo de Madrid y les hemos recibido con una pancarta que decía “Welcome to The Parranda”, aplausos, abrazos y algún ole, han tenido lugar en la puerta de llegadas. También hemos aprovechado para recoger a nuestros amigos Ángel y Susana, que llegaban hoy en este mismo vuelo. Aquí podéis ver un vídeo resumen de toda la jornada:

Por la noche, tenía lugar la última Parranda en el Prestige. Después de seis meses haciéndola allí, hoy le decíamos adiós, ya que organizar dos fiestas semanales es demasiado y últimamente estábamos comprobando que la gente se decantaba claramente por la del sábado. Hoy, como era la última, muchísima gente ha venido a despedirse del lugar donde todo esto empezó. Una noche genial, en la que no ha faltado el mítico photocall y en la que hemos aprovechado para dar las gracias a todos los que habéis venido a The Parranda durante todo este tiempo. Desde aquí, aprovechamos para decíroslo una vez más, muchas gracias.

Última foto de grupo en el Prestige

Última foto de grupo en el Prestige