Estudiar inglés en Malta día 2: Cuando vives en otro pais

Estudiar inglés en Malta día 2: Cuando vives en otro pais
Estudiar inglés en Malta día 2: Cuando vives en otro pais

No hay nada mejor para aprender un idioma que vivir en un país donde se practica diariamente. Y esta afirmación no es para nada novedosa. La habréis podido ver, leer o escuchar más de 500.000 veces (Esa es la cifra de emigrantes españoles entre los 18 y los 35 años que, según el INE, abandonamos nuestro país desde 2012).

En mi caso, afortunadamente, solo he regresado a Malta por dos razones: porque estoy enamorado de la isla, y porque quiero aprovechar ese amor para mejorar mi nivel de inglés en ella.

Por eso, como os conté ayer, por fin comienzo con mis clases de conversación que suman 4 horas y media de clases diarias.

Pero la contabilidad de horas va mucho más allá. Porque, como os venía diciendo, cuando vives en un país donde se habla el idioma que deseas aprender o perfeccionar, lo haces dentro y fuera de las aulas. Lo practicas en el día a día y en tu vida rutinaria.

Como es la escuela

¿En el aula? Gracias al uso de palabras relacionales para mejorar el nivel de los textos escritos con ejercicios tanto prácticos como teóricos (basados en reading, listening y vocabulario relacionado).

¿Y fuera de ella? Resulta que aunque viajes solo a una isla como Malta, el acogimiento es sensacional. Y te sientes como en casa. Porque, la ironía es que en esta isla, uno nunca se siente aislado.

Esto se debe a que, rápidamente, conocerás a tus compañeros de viaje. En mi caso no son otros que mis compañeros de clase. Coreanos, japoneses, turcos, alemanes, colombianos y otros españoles que dejan a un lado su nacionalidad por un tiempo para formar esta mágica comunidad que, en mi caso durante un mes, me acompañará en todo momento.

De hecho, la verdad es que hoy no he hecho grandes planes. Y precisamente de eso se trata. No tienes que hacer nada majestuoso para sentirte como en casa cuando estás aquí. En mi caso, hacer la cena con mis compañeros de piso ha sido la excusa perfecta para conocerles mejor.

Son esos seres anónimos y de todos los colores. Es esa gente con la que, de repente y casi sin querer, lo compartes todo, mientras en otras partes del mundo existen familias enteras que no comparten nada.

Somos de colores

¿Cómo hemos tenido tanta suerte?

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