Día 95: Chai y tarta de chocolate en Gharghur

Día 95: Chai y tarta de chocolate en Gharghur

Después de la fiesta de ayer, hoy nos hemos tirado durmiendo hasta las cuatro de la tarde. De hecho teníamos una reunión a las 12:30 y se nos ha olvidado completamente, así que hemos tenido que posponerla para la semana que viene. Carmen había quedado por la tarde para ir al cine con el hijo de una de las refugiadas de la ONG en la que trabaja y, por no pasar toda la tarde vegetando en casa, he decidido irme con ella.

Gharghur

Gharghur

Cuando hemos salido de casa, pasadas las cinco, Carmen ha llamado al chaval para confirmar que habíamos quedado, pero nada, el teléfono lo ha cogido la madre diciendo que se había ido a jugar al fútbol. Así que hemos tenido que cambiar de plan y en lugar de ir al cine, hemos decidido ir a visitar a Ana a su casa. Ana vive en Gharghur, justo al lado de Naxxar, así que para ir desde Balluta Bay teníamos que coger el 225 hasta Naxxar y allí coger otro autobús o caminar. Después de estar casi una hora esperando el dichoso autobús, confirmando que es la línea que peor funciona de todas, hemos comprado nuestro billete y en algo menos de media hora estábamos llegando a Naxxar. Una vez allí, hemos caminado unos quince minutos para llegar a la casa de Ana en Gharghur. Gharghur es una pequeña villa de Malta situada en la cima de una colina, durante el camino parecía como si de repente nos hubiéramos teletransportado a algún pueblo de España, con unas vistas muy bonitas llenas de piedras y con las calles bañadas por el olor a leña.

Cuando hemos llegado, Ana nos ha recibido con una riquísima tarta de chocolate y chai que ella misma había hecho. Y allí hemos estado charlando, sobre todo comentando la noche anterior. Después de una hora, con el cuerpo un poco más recompuesto, nos hemos despedido de Ana y nos hemos subido en el coche de Carmen, que lo tenía aparcado allí desde ayer. Desde allí hemos partido hacia Buggiba, para no tener que ir otra vez hasta St Julian’s, hemos decidido que me quedaba allí a dormir. Una vez allí, hemos cenado una pizza muy rica hecha por Carmen y nos hemos puesto a ver la película española “Una ciudad sin límites”, película bastante peculiar que no sé si me ha gustado o no. Realmente no he conseguido verla entera, ya que me he quedado dormido antes de que acabara.

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