Día 40: Almond Festival

Día 40: Almond Festival

Hoy prácticamente no hemos hecho nada hasta la noche. Pasadas las 20:00 hemos quedado con Josito para ir casa de Holly, que justo vive al lado de la iglesia Sacro Cuor, donde se celebraba el Almond Festival esta noche. Allí nos hemos plantado botella de vino en mano y al llegar me he llevado una gran sorpresa al ver allí a Irene y Leigh, a los que conocí en el concierto de Carmen, encantadores los dos. En Malta, el mundo es un pañuelo más que en cualquier otro lugar.  Desde el balcón de Holly hemos contemplado las bonitas vistas a la calle iluminada en la que se celebraba el festival. Había un concierto de un grupo que hacía versiones de grandes canciones y pequeños puestos de comida. La fiesta era bastante pequeñita, nada que ver con el Birgufest, pero como todas las fiestas que hacen en las calles de Malta, tenía mucho encanto.

Almond Festival

Almond Festival

Después de tomarnos un par de copas de vino, hemos bajado al meollo. Allí Holly se ha puesto a hacer cariocas de fuego y ha sido un momento precioso. Además nos hemos juntado con Carmen, Nuria, María, César, Cristian, María la portuguesa (me encanta este mote), Lío, Tony, Ainhoa y he conocido a Lidia. Resulta que Lidia es amiga íntima de la familia de Alberto, un gran amigo mío del pueblo. Sabía que tenía una amiga por aquí y ha sido esta noche cuando por fin nos hemos encontrado, lo que os digo, el mundo es un pañuelo.

Y nada, hemos cenado algo, tomado algún vino más y a eso de las 23:00, la fiesta ya estaba acabada. Curioso sentido de las fiestas el de los malteses. De ahí hemos ido al Simon’s y hemos estado jugando al futbolín. Tengo que decir que César, mi compañero de equipo, y yo les hemos barrido. Varios goles de oro nos han dado la victoria, será la suerte del principiante. Aunque tenemos que decir que los portugueses nos han seguido de cerca, menos mal que se han retirado a tiempo…

A eso de las 2:00, después de varios intentos fallidos de irnos a alguna casa, nos hemos retirado, cada mochuelo a su olivo, que no estaban hoy los cuerpos para Paceville.

 

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