Día 337: Miguelito, no es un adiós, es un hasta luego

Día 337: Miguelito, no es un adiós, es un hasta luego

Últimamente no cesa el ritmo de gente de nuestro círculo que abandona la isla. Es lo malo de vivir en un país de paso para la mayoría, y en el que la gente suele venir a pasar temporadas cortas, y ahora que se acaba el verano es cuando se nota aún más esto. Además, como las despedidas se van sucediendo en muy poco espacio de tiempo no da tiempo a asimilar una marcha, cuando ya tienes la siguiente.

En este caso nuestro protagonista es Miguelito, uno de los miembros de la family maltesa. Caprichos de la vida, le conocimos a los pocos días de llegar a la isla en un viaje de autobús, cuando volvíamos de una protesta a Rajoy que se hizo en Valeta,  pero justo el día de después se iba junto con su novia después de pasar una temporada el año anterior.  Luego volvió por aquí en Abril y ahí fue cuando realmente empezamos a conocer a esta pedazo de persona. Hemos vivido muy buenos momentos con él en fiestas, BBQ, festivales y quedadas de cervezas. Se va a notar su ausencia.

Para despedirnos de él, hoy hemos quedado todos para cenar. Antes de la cita Dei ha estado terminado de montar el vídeo de la última The Parranda Beach Party del verano. Aquí os lo dejo:

Despedida de Miguelito

Despedida de Miguelito

A eso de las siete hemos llegado al Times Square, el bar que nuestra family utiliza como base de reuniones, ya sea para tomar una cerveza o para hacerse un karaoke los viernes. También es un buen lugar para ver partidos de fútbol. Después de tomarnos una allí, hemos ido todos juntos a cenar al Surfside. Como es miércoles, había mucho ambiente ya que es el típico día que los malteses salen a cenar y también de fiesta. Como dice Dei, los miércoles son los nuevos jueves. Allí ha corrido el vino que daba gusto ya que había una oferta y por cada dos cena de dos personas que hemos pedido nos regalado una botella de vino. Como éramos catorce ya podéis echar cuentas de cuantas botellas han caído. Una vez hemos terminado, la mayoría se ha ido a casa, pero quedamos cinco para tomarnos la última en una fiesta que se celebra los miércoles de verano en el mismo lugar donde celebramos The Parranda. Se llama A Little Crush, y hoy era la última del verano. La música era electrónica pero con gusto. Después de estar allí un rato al final hemos tenido que decir: ¡Bye bye Miguelito! Esperamos que la vida te sonría y que vuelvas pronto por aquí.

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