Día 300: ¡Trescientos días en Malta!

Día 300: ¡Trescientos días en Malta!

¡Ya llevamos trescientos días en la isla! Ha pasado casi un año desde que llegamos a Malta sin tener ni idea de lo que nos depararía el futuro. Ahora ya estamos totalmente estabilizados aquí y tenemos la idea de quedarnos, por lo menos, otro año más, ya que estamos encantados de trabajar en lo que trabajamos y de los nuevos proyectos que se nos presentan de cara al invierno. También estamos felices de tener los amigos que tenemos aquí, que son casi como hermanos y que tanto nos aportan. Ahora algunos se empezarán a ir y será cuando nos demos cuenta de que esta aventura tiene fecha de caducidad, pero mientras podamos, seguiremos disfrutándola. Aprovechamos también para dar las gracias a todos los que nos seguís, a los que lo hacéis desde el principio y a los que os habéis ido incorporando poco a poco.

El día de hoy ha transcurrido con mucha normalidad. Por la mañana he estado trabajando contestando todos los e-mails que nos llegan. Estoy contento porque aunque estoy solo estos días, lo estoy llevando todo más o menos al día. Al mediodía he ido a cortarme el pelo con Holly, que por fin ha vuelto de vacaciones. Menos mal, porque mi flequillo se estaba empezando a parecer al de la Juanpe. Ya hemos hablado de ella más veces, pero por si no nos habéis leído, Holly es una chica noruega encantadora que, aparte de hacer muchas otras cosas, corta el pelo genial por sólo 10 euros, tanto a chicos como a chicas. Si estáis interesados podéis llamarla por teléfono (99564064) y os atenderá encantada en su casa de Sliema.

Black Gold

Black Gold

Por la tarde he quedado con Laura para dar una vuelta por Gzira. Queríamos ir al bar de pescadores que hay justo enfrente del Jubileé y que tiene una terraza  junto al mar muy chula, pero justo hoy lunes estaba cerrado. En su lugar, hemos decidido ir al Black Gold, el bar con decoración de madera que está justo al lado del Medasia y el Tex-Mex. El sitio no me ha entusiasmado especialmente, ya que la terraza está justo al lado de la carretera, y aparte de tener las mesas muy juntas, es muy ruidosa. Tiene pinta de  ser un bar más para el invierno, ya que además suelen programar conciertos en directo, así que a partir de Octubre le daremos otra oportunidad. Después de tomarnos varias Cisk (1,50€) y unas patatas (2,50€), han llegado Cristina y sus amigos de Villarobledo y nos hemos tomado la última con ellos antes de irnos a casa.

 

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