Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Día 286: Gran viaje a Comino y Cominotto

Hoy Lunes tocaba uno de los destinos más esperados: Comino. Hemos quedado en el puerto de Cirkewwa con Laura y Bea, y hasta allí hemos ido a lomos del Rojito. Nos ha dejado un poco preocupados por unos ruidos en un amortiguador trasero, así que un paso por boxes le vendrá de perlas. En el puerto nos esperaba nuestra lancha, cuyos ocupantes han empezado a hacernos la ola cuando nos han visto llegar con la caja de latas de cerveza…luego no estaban tan contentos al ver que tal y como subieron bajaron, y se quedaron sin olerlas…

Dei y Lola en la playa de Santa María

Dei y Lola en la playa de Santa María

La lancha nos ha llevado hasta la playa de Santa María en Comino, una playa de arena al parecer no tan conocida como Blue Lagoon, con lo que hemos preferido pasar la mayor parte del día allí, disfrutando de sus aguas cristalinas y con una temperatura ideal. María, como ha descubierto su vocación de submarinista, se ha pasado la mayor parte del tiempo con las gafas y el tubo viendo los peces de la zona. Para comer nos hemos llevado una tortilla de patatas y una ensaladilla rusa hechos por Dei, cous cous de Laura y algo de picoteo. Gracias a David hemos conseguido enfriar las cervezas, que ha conseguido que nos dieran hielo en el hotel de la isla.

Después de descansar un poco la comida, hemos cogido los bártulos y nos hemos ido andando a la Blue Lagoon. El paseo con el calor y la pesada nevera (ya que aun nos quedaban unas cuantas cervezas) ha valido la pena, ya que la playa es impresionante. Allí nos hemos bañado en cuanto hemos llegado, y hemos ido nadando hasta la pequeña isla de Cominotto. De nuevo, sus aguas cristalinas y arena blanca en el fondo nos han dejado unas imágenes del fondo del mar imposibles de borrar.
Atardecer en Comino

Atardecer en Comino

Pronto ha llegado nuestra lancha a recogernos, ya que habíamos quedado a las 19.00h. El piloto, Giovanni, ha resultado ser un cachondo y ha hecho que lo que parecería una simple vuelta a casa se convierta en uno de los momentos más divertidos hasta ahora del viaje. La música que tenía puesta en el barco invitaba a la fiesta, y hemos abierto unas cervezas para disfrutar del camino, y las hemos compartido con la gente que nos acompañaba en la lancha, algunos de Málaga, y con el propio Giovanni, que parecía encantado también. Como ha visto que había buen ambiente, nos ha acercado a algunas grutas de roca, acercándose hasta tocarlas con la mano, y nos ha dejado bañarnos en un par de paradas estratégicas entre las rocas. Nunca nos habíamos bañado en un sitio tan impresionante, con lo que nos ha faltado tiempo para saltar de la lancha siempre que nos dejaba. La puesta de sol en ese momento lo ha hecho un poquito más mágico si cabe. Claramente, Giovanni se había ganado una segunda cerveza. Para terminar, unos momentos de velocidad y giros inesperados han conseguido hacerme sentir como un niño pequeño, ¡hacía mucho que no nos divertíamos de esa forma! La empresa con la que hemos ido se llama Awesome Comino Ferries y sólo nos han cobrado 8 euros por todo. Totalmente recomendable.
Conexión en directo desde la lancha:

Una vez llegados a puerto, y de un rato de charla con los compañeros de Málaga, hemos cogido de nuevo el Rojito para volver a casa, exhaustos.
Como teníamos ganas de ver un poco de ambiente por St Julians, hemos ido por la noche al Juuls, donde estaban Elena, Lola y sus hermanas. Allí hemos tomado unas copas en la escalera de la calle y hemos terminado dentro, donde han caído otras cuantas. La vuelta a casa dando un paseo ha puesto punto y final a un día redondo.

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