Día 271: Cumpleaños de Lucía

Día 271: Cumpleaños de Lucía

Después de los muchos Long Island que nos bebimos ayer, hoy ha costado un poco levantarse, aunque teníamos claro que no queríamos pasar el día encerrados en casa. Nada más terminar de comer lo primero que hemos pillado de la nevera, hemos pasado a buscar a Cristina con el Rojito y hemos partido hacia Golden Bay, donde nos estaba esperando Elena. Allí hemos pasado la tarde entre baño y baño, lo mejor para un día de resaca. Eso sí, tenemos que decir que hoy el agua estaba de color verde, literalmente. Daba un poco de cosa meterse, pero con el calor que hacía no nos quedaba otra.

Cuando nos hemos cansado de estar vuelta y vuelta, hemos ido a tomar algo a uno de los chiringuitos que hay en Golden Bay, que curiosamente se llaman de la misma manera, o por lo menos pertenecen a la misma marca, Munchies. Nosotros hemos optado por el menos cool, también conocido como Spiaggia d’Oro. Es mucho más barato y además se aproxima más a lo que nosotros entendemos por chiringuito. Después, hemos ido a llevar a Elena y Cristina y hemos pasado rápidamente por casa para ducharnos, que esta noche teníamos el cumpleaños de Lucía.

En el Qube

En el Qube

Lucía es una chica gallega, a la que conocimos prácticamente al principio, en los inicios de la Parranda. Realmente no hace falta que hagamos mucha descripción, porque es conocida en toda la isla. A las nueve y media hemos llegado a su casa, donde ya nos estaban esperando para cenar. Empanadillas de espinacas, tortilla de patatas, nachos con guacamole y paella de verduras, todo vegetariano en honor a ella. Además tenemos que decir que Lucía es una gran cocinera, siempre que nos invita a cenar, salimos encantados. Mi plato favorito de hoy han sido las empanadillas de espinacas, que estaban tremendas. Después hemos empezado con las copas y enseguida hemos ido salido para Paceville, donde continuaba la celebración.

Como Lucía trabaja en Footloose, la celebración ha tenido lugar en el Qube, que es de los mismos dueños. Allí nos han invitado a una botella de vodka, champán y chupitos, todo un lujo, es lo que tiene tener una amiga enchufada. Bailando como si no hubiera un mañana, hemos alargado la noche hasta que ha amanecido, hora en la que hemos decidido tomar la última en casa de Lucía, aunque al final nos hemos dispersado todos un poco, y cada uno ha tirado para su casa, que ya no eran horas.

 

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