Día 232: La Aventura de Sicilia

Día 232: La Aventura de Sicilia

Después de unos días fantásticos hoy nos tocaba la vuelta a Malta. Como hemos llegado al filo de la media noche, no os podemos relatar hoy muchas cosas sobre la isla, pero ya que Sicilia es un viaje casi obligado para los que os decidís a venir a vivir aquí, os vamos ha hacer un pequeño resumen de nuestro viaje por tierras sicilianas.

Catania

Catania

Día 1: Catania. Llegamos al aeropuerto de Catania, que se llama Fontanarossa, sobre las cinco de la tarde. Nada más salir de la terminal, hay una pequeña parada de autobuses que llevan hacia la ciudad. Sólo por un euro, el autobús 547 de la compañia AMT, que es la que realiza los traslados urbanos, nos dejó en la Piazza Falcome e Borsellino. Una vez allí fue muy sencillo llegar a nuestro primer hotel que se llamaba Ágora, que se encuentra en la piazza Curra. Esta muy cerca del centro y la plaza tiene mucha animación, por lo menos el viernes, que es el día que llegamos. Como estábamos cansado fuimos a dar una vuelta por el centro sin separarnos de la Via Etnea, que es la calle principal y que parte de la plaza de la Catedral. Para terminar la primera noche, fuimos a la Piazza Bellini ya que nos habían recomendado comernos un helado allí, no me defraudó.

 

Playa Villaggio Europeo

Playa Villaggio Europeo

Día 2: A la playa. En nuestro segundo día, decidimos ir con los petates dirección a la playa, ya que hacía un día espectacular. Así que mirando en Booking, encontramos el Villaggio Turístico Europeo, que era un camping con bungalós que se encontraba dentro de una zona protegida, a unos ocho kilómetros de Catania. Para llegar allí se podía coger el bus D o 427 desde la estación de la Piazza Falcome e Borsellino. Cuando llegamos allí, nos lo encontramos mucho mejor de lo que esperamos, ya que los bungalós estaban muy bien, eran modernos y el nuestro estaba justo al lado de la playa. Vamos un auténtico lujazo. El único problema es que no había un supermercado cerca, por lo que tuvimos que comprar las cosas para comer en el único restaurante que había en el camping y, además de ser un poco caro, no tenía mucha variedad. Las playas están muy bien, son de arena blanca y tienen vistas al Etna. Entrada la tarde, pusimos de nuevo rumbo a Catanía para cenar y perdernos entre su calles. Primero fuimos por el mercadillo que ponen todos los días alrededor de la Piazza Carlo Alberto y después fuimos a tomar aperitivo por los barecitos que hay cerca de Piazza Spirito Santo. El apertivo es algo muy típico de Italia, pero a diferencia de España, ellos lo toman por la tarde, como a partir de las seis. Nosotros nos decidimos por un bar con terraza que estaba en esta zona, el aperitivo italiano no fue caro, pero nos clavaron en las bebidas. Ya casi a media noche, nos volvimos para el camping, con la mala suerte de que nos habían indicado mal los horarios. Los autobuses para la playa terminan a las diez de la noche y no a las doce como nos dijeron, por lo que tuvimos que coger un autobús que nos acercara al principio de la avenida de la playa, y luego nos tocó andar como cinco o seis kilómetros por la carretera, de noche y con un montón de coches pasando. No había ningún taxi y os aseguramos que el trayecto no fue nada agradable.

Bungaló

Bungaló

Día 3: Seguimos en la playa. Después de la experiencia de la noche anterior, decidimos pasar este día de relax por la playa y tomar algo por sus chiringuitos. Estuvimos en uno que está justo al lado derecho del camping según miras al mar. Había música en directo y, para nuestra sorpresa, escuchamos alguna canción de Manu Chao. Por la noche, también fuimos a un restaurante que se encontraba al lado, a menos de 5 minutos andando, esta vez en el lado izquierdo y en el que las pizzas estaban muy buenas. Después nos hubiera gustado salir a tomar algo, pero a diferencia de ayer, al ser domingo, hoy no había fiestas en los lidos, que son las playas privadas que abarrotan esta zona de Catania. También hay playas libres, pero son las que menos.

Vistas desde el puerto Siracusa

Vistas desde el puerto Siracusa

Día 4: Siracusa. Como pensábamos que Catania no daba más de sí, decidimos movernos a esta ciudad que se encuentra más al sur de la isla. Así que nos fuimos a la estación de trenes y autobuses con el 427. Allí pillamos el un autobús con la compañía Interbus que nos llevaba a Siracusa. El viaje cuesta 7 euros y tiene una duración de, más o menos, una hora y veinte minutos.  Allí cogimos la noche en los Apartamentos Eos, esta vez con Hostelworld. El apartamento estaba genial, no estaba dentro de Ortiga, que es el centro de Siracusa, pero estaba a tan sólo cinco minutos andando y al lado de la estación de autobús. El dueño es encantador y no nos puso ningún inconveniente al no tener el DNI, ya que nos lo habíamos olvidado en el Villaggio Europero, otra nueva historia. Llegamos con tanta hambre que lo primero que hicimos fue bajar a Ortiga a intentar comer. Nos quedamos al comienzo de esta parte de la ciudad, muy cerca de los puentes que conectan con el resto. Esta parte es un poco cara, y como llegamos bastante tarde, solo tenían pizza.

Nos volvimos a casa, con la idea de descansar un poco y hacer un poco de compra para aprovechar el apartamento. Muy cerca de él, se encuentra un supermercado que se llama Siris, en unos 3 o 4 minutos has llegado.  Después de la compra, volvimos a adentrarnos por el centro histórico. El centro de Siracusa es espectacular, sus vistas al mar son una delicia, sobre todo en el anochecer, momento en el que el cielo coge un tono rosa espectacular. Perderse por sus calles es algo obligado. Muy recomendable visitar esta ciudad. Además existe unos viajes en barca que te enseñan todos los alrededores de la ciudad, en los que existen multitud de cuevas y en los que se puede ver las  diferentes tonalidades del agua.  Perdidos durante varias horas y con los pies destrozados, nos volvimos a disfrutar de una cena en la terraza del apartamento, a base tostadas de salmón con philadelphia, prosciutto con tomate y unos pinchos de pollo con verduras.

Día 5: Taormina. Por la mañana teníamos que decidir si quedarnos a ver las ruinas romanas de Siracusa o irnos a Taormina, ciudad de la que habíamos visto unas fotos que nos incitaban a visitarla. Nos decidimos por este último plan, ya que además teníamos que recuperar los DNI que nos dejamos en el camping. Así que hicimos el camino de regreso a Catania, recuperamos la documentación, eso sí, perdiendo más de una hora cogiendo de nuevo el autobús a la playa, y fuimos de nuevo a la estación de autobús cerca de la estación de tren. Esta vez el billete, nos costó menos de 5 euros y el viaje duró alrededor de una hora y diez minutos. No os durmáis en el trayecto, ya que las vistas son muy bonitas. Se encuentra en la parte norte de la isla y está situada en una zona alta al lado del mar, por lo que las vistas desde allí son magníficas. Es la más pequeña de las tres ciudades que hemos visto, pero tal vez la que más encanto tiene. Estuvimos alojados en Hotel Elios, que se encuentra en una de las orillas de la ciudad, y esta bien situado ya que al centro solo tardas cinco minutos andando. No es gran cosa, quizás el peor de todos los establecimientos que hemos estado y el más caro, ya que Taormina es una ciudad excesivamente turística, pero el personal es simpático y en su terraza puedes seguir descubriendo las hermosas vistas.

Vistas desde anfiteatro Taormina

Vistas desde el anfiteatro Taormina

Después de instalarnos, salimos por sus estrechas y bellas calles y nos dirigimos al centro. Allí cogimos la vía Greco para ir a anfiteatro greco-romano. La entrada cuesta 8 euros y merece mucho la pena entrar por las vistas, ya que como monumento está bastante mal conservado, existen anfiteatros mucho mejores, como el de Mérida. Después de la visita, nos fuimos a la calle principal y estuvimos viendo todas las tiendas, bares, la catedral,… que se encuentran en la calle Corso Umberto. Es una de las cosas imprescindibles que hay que hacer en la ciudad. Al final del paseo nos sentamos en la terraza del Carpe Diem, que aunque al verlo da sensación de ser un sitio caro, era todo lo contrario, de lo más barato que encontramos en Taormina. Además, es un sitio muy acogedor, fue un gusto tomarnos una cerveza y una tosta sentados en un sofá en mitad de la calle. Después de esta merienda, nos retiramos a descansar al hotel. Para terminar el día, salimos a cenar a un pequeño restaurante que está en el extremo izquierdo de Corso Umberto, una vez pasada la puerta de piedra. Se llama Trattoria Rosticepi, cenamos bien pero tampoco es muy allá. Nos lo recomendaron los del hotel como bueno y barato, aunque el motivo real seguramente fuera otro. Los platos no estaban mal de precio pero eran un poco escasos, aunque seguramente fuera de lo más económico, ya que dentro de la ciudad por menos de 20 euros por persona es imposible. Después dimos la última vuelta por sus calles y nos tomamos un helado antes de irnos a descansar.

Playa de Taormina

Playa de Taormina

Día 6: Vuelta a casa. Vimos a nuestra llegada que en el hotel proporcionaban una excursión programada a uno de los lidos (playas privadas) que hay en la costa, cerca de la ciudad. El caso es que en Sicilia la mayoría de playas son privadas, nos paso en Catania y volvió a pasarnos en Taormina. Así que decidimos cogerla para ir a la playa el último día sin tener que quebrarnos mucho la cabeza. Por 8 euros, nos incluía el traslado, el derecho a la playa con hamaca y sombrilla  y una bebida de bienvenida. Allí estuvimos muy relajados torrándonos al sol, ya que no nos pudimos meter al mar porque había muchas medusas. Las playas de esta zona tienen muchas piedrecitas, no son de arena fina. Como a las cinco de la tarde, nos llevaron de vuelta al hotel, donde nos habían guardado las maletas sin ningún problema. Dimos la última vuelta por la ciudad, esta vez descubriendo los Trevelyan Gardens, unos jardines muy bonitos y bien cuidados que estaban situados al lado del hotel. Después pasamos a recoger nuestra maleta y nos fuimos a la estación a coger el autobús que nos llevaba directos al aeropuerto. En este caso nos costó 8 euros,  cosa que no entendemos, ya que venir nos costó sólo 5 y de Catania al Aeropuerto fue sólo 1 euro. No tuvimos ningún problema y llegamos a la hora prevista al aeropuerto para volver a Malta.

Al aeropuerto de Malta hemos llegado a las doce menos cuarto, por lo que ya los autobuses no pasaban y tuvimos que cogernos una van de la empresa Malta Transfer para que nos trajera a casa. Normalmente estas van hay que reservarlas en el origen o antes de salir por la puerta de llegadas, pero nosotros fuimos directamente una vez llegamos y coló. El viaje nos salió por 15 euros entre los dos, bastante más barato que el taxi, que cuesta 20.

3 Responses »

  1. Hola chicos, lo primero, daros la enhorabuena por el blog, es geniaaaal!!
    Yo he estado en Malta hace unos años y me he enamorado de esta isla. Siempre tuve ganas de volver y esta semana me voy con mi chico.
    Qué ganas de volver a disfrutar de este paraíso.
    A través de vuestro blog habéis conseguido acercarnos un poco más a esta maravilla, felicidades por el buen trabajo que hacéis en cada post.
    A ver si nos encontramos en Malta y podemos saludaros.
    Suerte con vuestra aventura.
    Un saludo desde España.

  2. Pingback: Día 344: Lo hemos cumplido… ¡Un año en Malta! - La aventura de Malta

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