Día 228: Bye Bye Ángel

Día 228: Bye Bye Ángel

Después de unos días muy intensos, el final del viaje para Ángel ha llegado. Creo que no tenía muchas ganas de dejar la isla y espero que se lo haya pasado muy bien por estas tierras y nos deje un comentario a favor o en contra, aunque por llevar la contraria, seguro que lo pone en contra. Ayer por la noche le preguntamos que es lo que más le apetecía hacer en sus últimas horas y nos dijo que quería playa, así que ese ha sido el plan para la mañana de hoy. Por desgracia, el tiempo en Malta está un poco loco y no lo hemos podido llevar a cabo ya que estaba nublado.

Vistas a La Valeta

Vistas a La Valeta

Como plan alternativo hemos decidido dar un paseo desde la bola del mundo de Sliema hasta el Sliema Ferries. Así  hemos ido por todo el paseo marítimo y hemos ido dejando atrás el Surfside y el Fortizza (una antigua fortificación reconvertida en un restaurante).  Hemos hecho una parada junto al centro comercial The Point, para contemplar las vistas a Valletta que se pueden ver desde la pasarela de madera. No me cansaré de decirlo, pero las vistas que se aprecian desde este lugar son una pasada, aunque luego Ángel se meta conmigo porque siempre hablo de vistas increíbles. El paseo lo hemos terminado justo delante del Zara, donde estaba trabajando Teresa en uno de los puestos de viajes turísticos que se ofrecen en el puerto de Sliema Ferries.

Sobre la marcha, hemos decidido comprar algo para hacer la comida en casa y aprovechando que estábamos por la zona hemos ido a comprar al Tower. Dei nos ha prepararado su famoso  Pollo Tika Massala, que lo hace para chuparse los dedos. Yo por lo menos, siempre repito un par de veces cuando lo cocina, seguro que lo cogerían en Masterchef. Con el estómago lleno, ha llegado la hora de la partida. Nos habíamos relajado demasiado y teníamos el tiempo justo para llegar al aeropuerto. Menos mal que tenemos el Rojito, que nos lleva al aeropuerto en sólo 20 minutos, no como el autobús que casi siempre tarda más de una hora.

Ángel

Ángel

La última anécdota la hemos tenido en la puerta de embarque, ya que unas chicas se acercaron a Ángel para darle una bolsa que se le había olvidado a un amigo suyo y que se la diera. Al final la historia ha salido bien y la bolsa ha llegado a su destino. A la izquierda os dejamos una foto del protagonista de este día. Si alguna esta interesada, no dudéis en escribirnos para llevaros esta joya, con la condición de que nos lo preste para que nos visite nuevamente. Nosotros mientras tanto, hemos estado esperando la llegada de Dani, un amigo de Susana y conocido nuestro, que también vive en la isla pero que se tuvo que ir a España por unos días. Como siempre, Dani ha llegado con su gorra a lo Fito y Susana se ha llevado una alegría tremenda, ya que hacía bastante tiempo que no se veían.

Con el Rojito, los cuatro nos hemos puesto rumbo a Gzira, esta vez para dejar a Dani en su casa y también a Susana que hoy se muda para pasar también unos días con él. Ya de paso, Dani nos ha enseñado su casa, una autentica maisonette maltesa, con su jardín, su azotea y sus tres plantas, que nos ha encantado. A ver si algún día nos mudamos a una casa así. De vuelta a casa, y después de varios días dejando el trabajo un poco de lado, nos hemos puesto a currar para dejar al día todo lo que teníamos pendiente, aunque teníamos tanto que todavía hemos dejado bastante para mañana.

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