Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Día 227: Cómo sobrevivir a un despiste en la Blue Lagoon y no morir en el intento

Hoy teníamos planeado ir a Comino con Ángel y Susana, que están visitándonos estos días, y como hacía buen día hemos podido cumplir nuestro cometido. La idea era hacer barbacoa allí, ya que en la playa de Santa María está permitido, así que lo primero que hemos hecho, en cuanto a Susana se le ha pasado el ataque de histérica de la limpieza, ha sido pasar por el Lidl de San Gwann a comprar la cómida y la bebida.

De ahí hemos partido hacia Cirkewwa, para coger un barco que nos llevara a Comino. Hemos hecho la correspondiente parada en Popeye Village para que Susana y Ángel se hicieran la foto mítica con esas vistas tan idílicas. Para los que no lo sepan, Popeye Village es el parque temático que se creó con los decorados que quedaron cuando se terminó de rodar la película Popeye. Al barco que aparece en la película también le han sacado buen partido los malteses, fue reconvertido en un bar que actualmente está situado en Ta’ Xbiex con el nombre The Black Pearl (La perla negra). Esta película, de la que casi nadie sabe de su existencia, fue estrenada en 1980 y fue uno de los muchos rodajes que han tenido lugar en Malta. Aquí podéis ver el tráiler:

Una vez hemos llegado a Cirkewwa, nos hemos propuestos buscar la mejor opción para ir a Comino. Nuestra prioridad era que nos fueran a recoger más tarde de las cinco, que es la hora a la que suelen partir los barcos de vuelta en esta época. Cuando se es un grupo grande es mucho más fácil negociar esto, pero como hoy éramos sólo cuatro, nos ha costado más. Nuestro barquero de confianza, David, hoy nos ha decepcionado, ya que nos quería cobrar 15 euros por recogernos más tarde, así que nos hemos buscado otra barca que nos lo ha dejado en 10€ con el acuerdo de recogernos a las seis.

El viaje en la lancha ha sido bastante cañero, ya que hoy el mar estaba un poco agitado y hemos pegado algún que otro bote que nos ha teletransportado al mísmisimo Parque de Atracciones. Cuando hemos llegado, hemos entrado en crisis, ya que nos hemos dado cuenta de que no habíamos cogido del coche ni la barbacoa ni la mochila de David en la que llevaba dos toallas y que, para colmo, entre negocio y negocio, nos habíamos olvidado de la comida en la zona donde salen las barcas de Cirkewwa. A todo esto ya era bastante tarde y, como en la Blue Lagoon hay puestos de comida, hemos decidido quedarnos ahí en lugar de ir a la Playa de Santa María, ya que para llegar a ella hay que caminar unos 20 minutos. Poco a poco, hemos superado la situación de nuestro despiste generalizado y hemos empezado a disfrutar de la Blue Lagoon.

Con Susana en la Blue Lagoon

Con Susana en la Blue Lagoon

Para comer, a falta de barbacoa, nos hemos decantado por hamburguesas y kebaps, comprados en uno de los kioskos de comida, que sorprendentemente no era nada caro. Poco a poco la gente se ha empezado a ir y hemos ido haciéndonos con un sitio más o menos cómodo, que cuando hemos llegado, estábamos malamente encogidos en una roca, peor que en Benidorm. Hasta hemos podido coger unas hamacas por 2,50€ en las que hemos estado en la gloria. A partir de las cuatro y media, la isla se ha vaciado casi por completo y hemos podido disfrutar de la Blue Lagoon casi en soledad hasta las seis, hora en la que ha venido a recogernos nuestra lancha. Sin duda, os recomendamos que intentéis alargar lo máximo la recogida, ya que cuando se va todo el mundo es cuando realmente se disfruta de este paraíso del Mediterráneo.

Cuando hemos llegado a Cirkewwa, hemos preguntado en el bar si por curiosidad habían visto una caja con comida que nos habíamos olvidado y… efectivamente, ¡allí estaba! Al llegar al coche también hemos comprobado que estaba todo lo que nos habíamos olvidado y sí, allí estaba la barbacoa y la mochila de David, con lo que de vuelta a casa hemos decidido hacer una barbacoa por la noche en la playa de Sliema.

Se lo hemos dicho a nuestra family maltesa, y de esta forma, un lunes cualquiera, ha surgido una cena en la playa. Nos ha servido para despedir a Ana, la amiga de Carmen, que mañana ya se va a España y a la Paredes, que también va a España, pero ella sólo unos días de visita. Genial noche en buena compañía, a lo tonto nos habremos juntado unas 10 personas. Como anécdota de la noche, comentar que cuando ya habíamos terminado de cenar, unos malteses nos han pedido que nos fuéramos del sitio en el que nos habíamos instalado porque se iban a liar a manguerazos para limpiarlo.

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