Día 225: Abriendo las corneas

Día 225: Abriendo las corneas

Hola a todos soy Angel,  un amigo de David de hace mas de diez años. Como últimamente no le veía mucho me dije… vamos a hacerle una visita, ver qué tal anda y cómo va su vida por Malta y, por fin, conocer esa famosa fiesta de la que todo el mundo habla… The Parranda. Hoy por fin he podido disfrutarla en el Surfside.

Entrada a La Valeta

Entrada a La Valeta

Por la mañana hemos aprovechado para ir a  La Valeta, que es la capital de Malta. Lo más que más curioso me ha parecido ha sido ir encontrándome iglesia tras iglesia, ya que  para la población que tiene, es una exageración. Mientras estábamos en otros lugares de Malta, David siempre señalaba a la La Valeta y nos decía  : “¡Mirad que vistas hay a  La Valeta! ”  o decía cosas como:  “En este bar nos cobran 13 euros por una ensalada, pero… ¡con estas vistas a La Valeta me parece hasta barato!”  La última frase puede que la exagerara algo, sí, pero tengo que decir que  en el fondo tiene toda la razón. Antes de irnos, hemos presenciado en directo un par de bodas, con un paisaje que en pocos lugares puedes conseguir, ese lugar son los Barrakka Garden. Rodeado de jardines, flores varias y a escasos metros de la playa… ¡Hasta me han dado ganas de pedir matrimonio a la primera que pasara por allí!

Barrakka Garden

Barrakka Garden

Ya  comenzando la tarde, hemos ido  a casa a prepararnos para la famosa Parranda Beach Party en el Surfside, que ha comenzado a las cinco de la tarde. El Surfside está situado en plena costa, es un restaurante con varias terrazas con vistas al mar y  con una discoteca-pub en la planta de abajo. Hoy ha coincidido que ha hecho un tiempo nublado con bastante viento, pero a pesar de ello, a medida que ha ido avanzando la tarde-noche, la gente ha ido apareciendo. Lo mejor de esta fiesta es la gente que se junta allí, todos transmiten buen rollo y simpatía, por lo que es muy fácil adaptarse y pasar un buen rato.

The Parranda Beach Party

The Parranda Beach Party

Una buena anécdota fue que se nos olvidó el famoso photocall, o como yo lo llamo, el marco de la Parranda. El jueves lo dejamos en Prestige, así que que David y yo hemos ido con el Rojito, ese gran pequeño coche, a por él. Nos la hemos tenido que ingeniar para transportarlo y llevarlo a Surfside. Como dentro del Rojito, obviamente,no cabía, hemos tenido que colocarlo en el techo como hemos podido, mientras yo lo iba sujetando por la ventana. Fue duro pero intenso, pasamos sudor y lágrimas, pero finalmente la operación fue un éxito. ¡Yujuuu!

Y nada más que decir, solamente que ha sido un gran día, visitando la capital maltesa y sus alrededores, y, por supuesto, conociendo esa Parranda Beach de los sábados y su gente. Mañana más, pero no mejor, ¡porque es imposible!

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