Día 213: Un cumpleaños muy turístico

Día 213: Un cumpleaños muy turístico

Aunque ayer fue la celebración gorda, realmente mi cumpleaños era hoy. Lo de cumplir años en el extranjero es bastante raro, ya que al estar tan lejos de casa y no hacer lo que sueles hacer hacer habitualmente en este día, no terminas de sentir que es tu cumpleaños. Por lo menos yo lo he vivido así. Como Pedro seguía por aquí, después de tanta fiesta, hoy tocaba hacer un poco de turismo, así que nos hemos puesto en pie bastante pronto dispuestos a recorrernos la isla.

Arrestado

Arrestado

El primer destino que hemos elegido ha sido la fábrica de Playmobil, que Pedro es bastante fan y nosotros también, aunque aún no habíamos estado desde que vivimos aquí. Realmente sólo hemos entrado al Fun Park, ya que no nos han dejado hacer la visita guiada por la fábrica porque íbamos en chanclas. Aún así, no creo que la hubiéramos hecho, ya que nos ha parecido bastante cara (8,50€). Lo genial del Fun Park es que puedes hacerte fotos con todos los Playmobil y escenarios que tienen a tamaño real. Creo que nos hemos hecho más fotos aquí que en todo el viaje.

De ahí nos hemos ido hasta Blue Grotto, que está bastante cerca de Playmobil. Con el Rojito hemos tardado unos diez minutos. Aquí habíamos intentado venir una vez pero como hacía bastante viento, no pudimos hacer el recorrido en barca. Hoy hemos tenido suerte y hacía muy buen día, así que hemos ido directos a comprarnos un ticket (8€) para hacer la ruta por las grutas. Hemos tenido suerte, ya que nada más bajar al embarcadero salía una, así que nos hemos subido rápido y  nos hemos puesto los chalecos salvavidas ya en marcha. El recorrido dura unos 25 minutos y merece la pena hacerlo, ya que es un auténtico regalo para la vista. Hemos entrado en varias cuevas con la barca y hemos podido observar el impresionante color del agua, que dependiendo de la profundidad y la luz del sol adquiría un azul diferente en cada punto. El hombre que conducía la barca era bastante simpático y nos iba dando detalles de cada cueva. Una vez hemos bajado y de camino al coche, nos hemos encontrado con Bea y su madre, que también iban a hacer la visita a Blue Grotto. Nos han contado que habían estado comiendo en Marsaxlokk y nos han dado un poco de envidia, así que hemos decidido comer allí.

En Marsaxlokk

En Marsaxlokk

A Marsaxlokk, aunque también está situado en la parte sur de la isla, hemos tardado unos 25 minutos con el coche, ya que las carreteras en Malta te hacen dar muchas vueltas para recorrer poca distancia. Allí nos hemos llevado una decepción, ya que nuestro bar favorito, el Rising Sun Bar, estaba cerrado. Teníamos muchas ganas de comer aquí, ya que se come muy barato y está todo buenísimo. En su lugar hemos encontrado el Mattew’s Bar & Rest, que también está situado en la bahía. Aunque no es tan auténtico, los dueños son encantadores y se come bien a buen precio, así que también os lo recomendamos. Después de comer hemos dado una vuelta al lado del mar, viendo las bonitas barcas que hay en este pequeño pueblo pesquero y enseguida nos hemos ido.

Pedro en una calle de Valletta

Pedro en una calle de Valletta

El cuarto y último lugar que hemos visitado ha sido Valletta, la capital de Malta. Aquí nos hemos perdido por las calles, que es lo que realmente merece la pena de esta ciudad. Sus calles son antiguas pero con un encanto especial, siempre digo que me recuerdan mucho a las calles de Lisboa. A Pedro le ha encantado, a pesar de que le hemos hecho subir y bajar muchas cuestas y escaleras. Para descansar un poco de tanto ajetreo, hemos ido a tomar algo al Monalizza, que está situado al lado del mar, en la parte izquierda de Valletta (si entras por la entrada principal). El sitio es un lugar muy tranquilo, al menos por la tarde, ya que también abre por la noche y los fines de semana está más ambientado. Está integrado en una torre, por lo que tiene forma de cueva, aunque la mayor parte del sitio está al aire libre. Allí nos hemos tomado algo y ya por fin hemos decidido volver a casa, que por hoy ya habíamos cumplido el cupo de turisteo.

Creo que ha sido la primera vez desde que llegó Pedro el jueves, que nos hemos podido sentar en el sofá durante más de 15 minutos, así que hemos podido descansar un poco. Por la noche, para terminar de celebrar mi cumpleaños, hemos quedado para cenar con Carmen, Laura, Cristina, Lola y Elena. Teníamos previsto ir a cenar sushi al Gochi, que es mi restaurante favorito de Malta, pero estaba cerrado y hemos tenido que improvisar, así que al final hemos ido al Piccolo Padre, otro de mis sitios favoritos. Este restaurante está situado en Balluta Bay y tiene unas vistas impresionantes si consigues sentarte en la parte de fuera, que está justo encima del mar. Nosotros hoy, como ha sido algo improvisado y éramos ocho, hemos tenido que cenar dentro, que también es bonito. Es un sitio que está muy bien para ir en ocasiones especiales en el que se cena bien y es bastante barato. Nosotros hemos salido a unos doce euros por persona.

Una vez hemos salido, nos hemos ido de vuelta a casa, que después de tantos días de fiesta, los cuerpos no estaban para mucho. He disfrutado mucho de este día y que haya venido Pedro para celebrarlo conmigo ha sido un gran regalo. También doy las gracias por los detalles que habéis tenido conmigo: una tarjeta firmada por todos, una camiseta, una pulsera, un marco homemade, un tamborín (para que saque mi vena sambera en Malta), el EP de Anni B Sweet y un viaje a Sicilia. ¡Muchas gracias!

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