Día 210: Gozando en Gozo. No es sólo un dicho, es una realidad

Día 210: Gozando en Gozo. No es sólo un dicho, es una realidad
Con el barco de Popeye

Con el barco de Popeye

Hoy me tenían un plan super cool-chachi-guay preparado, porque íbamos a pasar el día y la noche a una casa que habían alquilado unos amigos en la isla de Gozo; así que cogimos el Rojito y nos fuimos rumbo a Cirkewwa, al norte de la isla, donde se coge el ferry para poder llegar hasta este paraíso del Mediterráneo. ¡Pero antes había una sorpresa! Me llevaron a conocer la ciudad-estudio donde se rodó la película de Popeye (es que nos gusta una visita friki mucho más que una cultural).

Nada más llegar a Gozo, hemos ido a la ciudad de Victoria a comer, ya que a lo tonto nos habían dado las tres y estábamos muertos de hambre. Hemos comido en un sitio muy chulo enfrente de la catedral bastante barato, aunque la comida no era muy allá, ya que Dei y yo pedimos un plato de pulpo y pescados para compartir y resultó ser pulpo de lata y salmón y atún ahumado. De ahí me han llevado a conocer la Ciudadela de Gozo, un complejo arquitectónico súper chulo con muralla, una catedral muy bonita a la que entramos David y yo, y unas vistas espectaculares.

En la cima de la Azure Window

En la cima de la Azure Window

Pero lo mejor estaba por llegar, ya que nos hemos puesto en marcha para llegar a ver la ‘Azure Window’, o lo que es para mí uno de los sitios más bonitos en los que he estado nunca. El paisaje me ha dejado impactado y cuando me he enterado de que ahí es donde se habían casado Kalisse y Drogo en ‘Juego de Tronos’ me hizo más ilusión aún. Con un par, David y yo nos hemos subido hasta lo más alto de la ‘Azure window’ para ver el increíble color del mar y que Dei nos hiciera una foto desde abajo para el álbum de mi vida.

Ya era hora llegar a la (increíble) casa con piscina que habían alquilado los amigos de David y Dei, así que sobre las siete, después de tomar un granizado en un kiosko que había al lado de la ventana azul, hemos partido hacia allá. Allí he podido conocer a otro grupo de amigos, que me recibieron igual de bien que los de ayer y con los que he disfrutado de una noche de buenas conversaciones, risas, barbacoa y muchas cervezas.

Y poco a poco me voy enamorando de este país…

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