Día 198: Psicoanálisis en Golden Bay y cena en Mosta

Día 198: Psicoanálisis en Golden Bay y cena en Mosta

Últimamente parece que se está convirtiendo en costumbre lo de ir a pasar la tarde del domingo a Golden Bay. Después de levantarnos sin muchas ganas de nada después de unos días de mucho movimiento, Lola y Elena nos han propuesto ir para allá y hemos pensado que pasar la tarde del domingo tirados en la arena era una buena opción. Con el Rojito una vez más, nos hemos puesto rumba hacia Golden Bay y en menos de media hora estábamos allí. Hoy por suerte no había mucho tráfico en la carretera.

Allí nos hemos encontrado con Lola, Elena y también con Enrica, otra de las voluntarias, y sus amigas, todas italianas. Hemos hablado en español, en inglés y hasta en italiano, para que veáis lo políglotas que somos. Allí hemos visto el atardecer, es un sitio ideal para verlo, ya que el sol cae justo en el mar. La playa estaba llena de gente, no nos queremos imaginar cómo se pondrá en verano. Hemos decidido que la próxima vez iremos a una que está al lado, que nos han dicho que es mucho más bonita y natural.

Con Elena y Lola en Golden Bay

Con Elena y Lola en Golden Bay

Las italianas han sido las primeras en irse y allí nos hemos quedado los cuatro españoles, psicoanalizándonos. Lola hizo un curso hace tiempo acerca de los temperamentos. Por lo que nos ha contado, existe una rueda que divide los carácteres en cuatro tipos: colérico, sanguíneo, linfático y melancólico. Cada temperamento tiene sus características, por lo que cada persona se identifica con el temperamento del que tenga mayoría de esas características. Nos ha sorprendido porque Lola nos tenía bien caladitos, a mí por ejemplo me ha dicho que soy de temperamento linfático, y cuando me ha dicho las características de éste, me he dado cuenta de que cumplía la mayoría. David y Elena por lo visto son coléricos y Lola es linfático-sanguíneo. La verdad es que ha sido muy interesante conocernos un poco más.

Después de este psicoanálisis ya empezaba a hacer frío y hemos abandonado la playa. Hemos llevado a Elena y Lola a su casa de Mosta y al final nos han invitado a cenar. Lola se ha currado algo que era una mezcla de pan tumaca y pizza. Eran rebanadas de pan con queso, tomate y orégano, unas llevaban jamón y otras bacon. Aunque hay que decir que la cocinera de la casa suele ser Lola, Elena hoy también se ha currado una ensalada. Además de que estaba todo buenísimo, nos ha encantado pasar esta bonita velada en su casita. Las dos llevan poco tiempo en la isla pero en muy poco tiempo se han ganado nuestro cariño. El mejor regalo de Malta es poder conocer a gente así.

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