Día 169: Merienda en St Thomas Bay

Día 169: Merienda en St Thomas Bay

Hoy nos hemos levantado con las caras sonrientes. Después del éxito de ayer en la fiesta no podía ser de otra manera. ¡Nuestra pequeña se ha hecho mayor! Unido al fantástico día que ha hecho hoy, qué más podíamos pedir. Todo sabía mejor, el té, las galletas, la ducha de por la mañana… Espero que se repitan más días como el de ayer en nuestra estancia en la isla y que podamos disfrutarlos con todos los parranderos.

Nuestro plan de hoy era ir a la despedida de Louisa y Linda, que trabajaban en un proyecto de medio ambiente mediante el servicio de voluntariado europeo. Después de un año en la isla, se terminaba su voluntariado y aunque no tienen demasiadas ganas de volver a casa, lo tienen que hacer. El plan era ir a St Tomas Bay que se encuentra en Marsaskala y hacer una pequeña merienda en la que cada uno teníamos que aportar algo. Nosotros íbamos a ir en coche pero como os comentamos, perdimos la llave del deposito de la gasolina y por lo tanto no podemos rellenarlo. En fin, lo que no nos pase a nosotros… Así que hemos tenido que ir a Valletta y allí coger el autobús 91 que va a esa preciosa ciudad que se encuentra en el sur de la isla. La duración del viaje desde Valletta es de unos 45 minutos.

Marsaskala

St Tomas Bay

Marsaskala es una pequeño pueblo de pescadores, menos turístico que Marsaslokk, pero tiene una playa y un paseo marítimo con unas vistas impresionantes del mar, la costa y los acantilados. Una vez hemos llegado a St Thomas Bay, nos hemos encontrado con algunos de los voluntarios que hemos ido conociendo a lo largo de nuestro viaje, Laura, Elena o Marco son algunos de ellos. Enseguida ha anochecido y la merienda-cena ha tenido lugar junto a unas rocas que nos resguardaban del viento bajo la luz de las velas. Todo sabe mejor en sitios así. El único inconveniente, es que al ir en autobús, dependíamos de los horarios de éste. Aquí los autobuses entre semana terminan entre las diez y media y las once y media, así que como no queríamos arriesgarnos a perderlo, a eso de las nueve y media, hemos cogido el 91 de regreso a Valletta, para luego coger allí otro hasta casa.

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