Día 140: La Lulu se nos va

Día 140: La Lulu se nos va

Si hay algo que no me gusta de Malta son las continuas despedidas. La mayoría de la gente que viene a Malta se toma esta aventura como algo muy temporal y en ocasiones no pasa de los dos meses, como es el caso de Lourdes, la Lulu, como a ella le gusta que le llamen. Esta malagueña salerosa vino a mediados de Enero, aunque no fue hasta hace unas tres semanas cuando empezamos a coincidir mucho con ella, justo cuando, casualidades de Malta, nos enteramos de que era la compañera de piso de nuestra Kinky. Y sólo ha necesitado tres semanas para hacerse un huequito en nuestro corazón, con su particular risa y su alegría constante.

Foto para la posteridad

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Pues bien, esta noche teníamos su despedida en la casa que comparte con Bea en Bugibba, así que a las seis y media hemos salido de casa para comprar unas cervezas y coger el autobús. Y poco más tarde de las siete ya estábamos allí, en su bonita y acogedora casa con vistas al mar. Allí hemos tomado unas cervezas mientras terminábamos de preparar la cena. Lourdes ha preparado una ensalada de lombarda con lechuga y aguacate, yo un hummus y Bea una tortilla de patata. Tendremos que estar dos semanas sin comer tortilla de patata que, aunque nos encanta, entre unas cosas y otras, llevamos cuatro días seguidos comiéndola. Mientras terminábamos de preparar todo han llegado Carmen y Vane, a la que conocíamos de la Parranda, cómo no. La cena ha trascurrido recordando anécdotas de Malta e imaginando la nueva vida que les espera a la malagueña y su perrita Linda en Holanda. De postre, plátano con bifidus y cachimba de uva.

Después de cenar, Vane se ha ido a coger el autobús y nosotros hemos decidido quedarnos un poco más, aunque finalmente perdíamos el autobús y hemos decidido quedarnos a dormir en casa de Carmen. Así que allí hemos seguido un rato más disfrutando de las canciones de Carmen y Bea con la guitarra, que sacaban la parte más sensible de Lourdes. Para acabar con alegría, se han marcado estas míticas sevillanas. Y es que es cierto: “Algo se muere en alma cuando un amigo se va”.

4 Responses »

  1. Pues sí, todos se van de la islita, si no se lo toman en serio, no se sale adelante sino que solo se tiene una vacación más.

  2. Pingback: Día 344: Lo hemos cumplido… ¡Un año en Malta! - La aventura de Malta

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